Dos jóvenes con banderas independentistas por las calles de Gerona - Inés Baucells
Política

Los falsos mitos del «Estado plurinacional»

Los españoles no ven necesario cambiar el modelo territorial y, puestos a cambiarlo, son más los que piden recentralizar el Estado y adelgazar las autonomías

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La comisión de estudio para modernizar el Estado de las Autonomías puesta en marcha en el Congreso está sirviendo para evidenciar la torre de babel de la política española respecto al modelo territorial. Y, también la gran distancia que hay entre el sentir mayoritario de la calle y el centrífugo discurso de los partidos independentistas y de Podemos. El federalismo del PSOE tampoco encaja con la realidad sociológica, ni el discurso de la «plurinacionalidad» que sostiene Pablo Iglesias. El sentimiento nacionalista es tangencial entre el conjunto de los españoles.

El debate sobre la reforma del modelo de Estado está plagado de falsos mitos, viciados en origen. Entre otras cosas, porque se ha alimentado una falsa sensación de que es un reto político urgente cuando, en realidad, no se siente como tal a pie de calle. Pese al empeño nacionalista coreado por la izquierda, la realidad es que los españoles no consideran necesaria una reforma constitucional en este sentido, que les preocupan mucho más otras cuestiones y que, a pie de calle, hay más partidarios de recentralizar el Estado que de dar más alas a las autonomías.

Mínimo peso sociológico del nacionalismo

Apenas tres de cada cien españoles se definen como nacionalistas en términos políticos, según la última encuesta del CIS que se conoció hace escasos días. Y, al margen de la preocupación social que ha generado el golpe secesionista de este otoño, pese a ello los nacionalismos en general no son vistos por los españoles como un problema que les afecte personalmente en su día a día: al 34,9% les afecta prioritariamente el paro, al 23% la situación económica, al 10,2% la corrupción, al 6,9% la Educación, un 1% dicen que su principal preocupación sociopolítica es la situación de los autónomos, otro 1% la crisis de valores… Pero solo un 0,4% de los encuestados colocan a los nacionalismos como el problema español que más les afecta personalmente.

Ni siquiera en Cataluña hay un sentimiento independentista mayoritario. Las propias encuestas de la Generalitat durante la etapa de Puigdemont han estado revelando que la mayoría de los catalanes no quieren que Cataluña se convierta en un estado independiente.

La mayoría no quiere cambios

Tampoco es cierto que la reforma del modelo de Estado sea una demanda mayoritaria a pie de calle. Ni reforma constitucional -como propugna el PSOE con ánimo federalizador- ni «proceso constituyente» como demanda el rupturismo de Podemos, ni autodeterminación independentista.

De hecho, con mucha diferencia, la opción que más adeptos reúne es la de mantener tal cual el actual Estado de las Autonomías. Es por lo que apuestan cuatro de cada diez españoles. El otro 60% vería bien que se revisara el modelo autonómico y, por tanto, estarían abiertos a una reforma constitucional en este sentido. Pero, entre ese 60%, son mayoría los que quieren que ese cambio vaya dirigido a recentralizar el Estado. Así, prácticamente el 30% de los españoles preferirían un Estado totalmente centralista o con autonomías recortadas, frente al 13% que estarían de acuerdo con dar más poder a los gobiernos autonómicos y un escuálido 10% de españoles que abogan por reconocer a las regiones el derecho de autodeterminación.

Estado federal, ¿para quién?

Pese a esa realidad sociológica, el PSOE mantiene su persistencia en reclamar la reforma constitucional para reconvertir España en un Estado federal. Es una fórmula que encuentra un respaldo minoritario a pie de calle. Los independentistas reniegan de esa opción, porque lo que buscan es la secesión. Y entre esa aplastante mayoría de españoles que rechaza el derecho de autodeterminación de las regiones, son excepción los que abogan por dar más poder a los territorios.

Dinero y autonomías

La reforma del modelo de Estado ni siquiera es una preocupación mayoritaria entre los gobiernos autonómicos. Lo que más consenso genera entre ellos es la necesidad de revisar el modelo de financiación. La postura más coincidente entre los ejecutivos autonómicos –de distintos colores- es que hay que perfeccionar el reparto de los fondos públicos para acabar con el déficit que dejan competencias esenciales como la Sanidad. Hay líderes regionales del PP que llevan años insistiendo también en ello. Hay más autonomías preocupadas por la financiación que por reformar el modelo de Estado.