Detención de un yiihadista al que había pedido que atentara en Madrid
Detención de un yiihadista al que había pedido que atentara en Madrid - CNP

Estrategia de España contra la yihad

Desde el 11-M nuestro país ha ido incorporando reformas legislativas, de estrategia de las Fuerzas de Seguridad y nuevas herramientas para combatir la principal amenaza contra la seguridad, con muy buenos resultados hasta ahora

MadridActualizado:

La seguridad total no existe, y España tiene un riesgo alto de sufrir un atentado islamista, como lo demuestra que estamos en el nivel 4 de alerta antiterrorista. Pero siempre con esa premisa se puede decir, porque los datos así lo demuestran, que nuestro país está en la vanguardia de Europa la lucha contra el yihadismo. Las cifras de operaciones realizadas y detenidos son equiparables a las de países con mucha mayor presencia de musulmanes radicalizados, de modo que desde el 11-M se ha arrestado a más de 650 personas por sus implicaciones con estas tramas. Y lo que es más importante, se han logrado abortar ataques que ya se habían comenzado a preparar.

Tras la matanza de Madrid, tanto con los gobiernos del PSOE como del PP, las Fuerzas de Seguridad y los servicios de Inteligencia han reorientado sus estrategias, en especial desde que ETA dejó de ser una amenaza con su declaración, en octubre de 2011, del cese definitivo del terrorismo. La experiencia de los largos años de lucha contra la banda han sido la mejor base para poder atacar con eficacia el nuevo fenómeno criminal, aunque ni sus métodos, ni su organización tuvieran nada que ver.

Sin embargo, España ya sabía lo que era sufrir y superar terribles atentados y además disponía de una legislación que, aunque no fuera la más adecuada para combatir el terrorismo yihadista, sí era mucho más avanzada que la de la gran mayoría de los países de nuestro entorno. La prueba está en que por ejemplo Francia solo cambió sus leyes cuando se enfrentó, en noviembre pasado, a la matanza de París. Además, en nuestro país el control de armas y explosivos, sobre todo tras el 11-M, era mucho mayor que en el resto de Europa, lo que sin duda suponía otra ventaja importante.

Herramientas distintas

Los responsables de las Fuerzas de Seguridad españolas entendieron muy rápido que al yihadismo había que combatirle con otras herramientas distintas a las utilizadas contra ETA, ya que no había detrás una organización estructurada como tal sino células durmientes o incluso actores solitarios que se activaban inspirados por consignas que se transmitían a través de páginas específicas de internet y redes sociales. Éstas, además, eran unas de las principales herramientas utilizadas, junto con el entorno de algunas mezquitas, para reclutar combatientes. Asimismo, comprobaron que los investigados en España tenían conexiones internacionales, y que por tanto era imprescindible acceder a buenos canales de cooperación internacional. Y vieron que el paso de ser «simplemente» una persona radicalizada a atentar se podía dar en muy poco tiempo, de modo que la única estrategia de prevención eficaz era actuar desde el momento en que el individuo en cuestión comenzaba a introducirse en ese mundo, aunque aún no hubiera dado pasos concretos para perpetrar un ataque.

Con este planteamiento, había que actuar en varios frentes para dotar al Estado de una maquinaria eficaz. Lo primero, claro, era aumentar el número de policías y guardias civiles dedicados a la lucha contra el yihadismo, a los que había que dar una formación específica y dotarlos de los medios técnicos adecuados. Aunque hay más unidades implicadas, los Servicios de Información de los dos Cuerpos han aumentado de forma importante el número de agentes, y lo harán más.

El nuevo Código Penal, que castiga el adoctrinamiento pasivo y activo, es clave para combatir el yihadismo

Pero el mero aumento de agentes no sería realmente eficaz si no iba acompañado de reformas legislativas, toda vez que se habían producido sentencias absolutorias de individuos potencialmente muy peligrosos precisamente por no poderse demostrar que habían comenzado los preparativos para atentar. En este sentido, fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC destacan que «el nuevo Código Penal, que castiga tanto el adoctrinamiento pasivo como activo, es vital para el éxito de la estrategia. Asimismo es muy relevante que la Ley de Enjuiciamiento Criminal haya regulado la figura del agente encubierto virtual, clave para poder rastrear las redes sociales», herramienta para el reclutamiento y transmisión de órdenes.

En la lucha contra el yihadismo es asimismo decisivo el trabajo de los servicios de Inteligencia, capaces de trabajar sobre el terreno y anticipar riesgos. El CNI decidió en junio del año pasado reforzar su área antiterrorista, no ya con muchos de los agentes que hasta entonces se dedicaron a combatir a ETA, sino también con otros que estaban centrados en la lucha contra el crimen organizado.

Pero además de todo ello, «en un ámbito como este es decisiva la coordinación de todos los Cuerpos policiales, y en este campo la creación del Citco (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado) en el que se registran todas las operaciones en marcha y en el que hay representantes de las policías autonómicas y del propio CNI, está dando buenos resultados», siempre según las mismas fuentes.

Francia y Marruecos

Incluso con todos estos elementos una estrategia que pretende ser global para luchar contra el yihadismo quedaría coja, ya que si algo tiene esta amenaza es que es mundial y, por tanto, solo puede afrontarse desde la colaboración internacional. De nuevo la experiencia de la lucha contra ETA era importante porque esos canales ya estaban muy engrasados con Francia desde entonces, y este es un país clave en este tipo de terrorismo. Pero era necesario crear una complicidad total con Marruecos, que finalmente se ha conseguido. Y es que como decía Hassan II, «vosotros no podréis disfrutar de la casa (España) si nosotros no os cuidamos el jardín», en referencia a su país. La colaboración es tan importante que policías españoles han participado sobre el terreno en operaciones realizadas por sus colegas marroquíes, y viceversa.

Además, España está en todos los foros internacionales importantes y que su voz es escuchada y valorada por los buenos resultados que ha tenido en la lucha contra el terrorismo a lo largo de todos estos años.

Otros cuatro hitos completan el cuadro de la estrategia española. El primero, el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, que entre otras cosas aporta las herramientas para una correcta evaluciación de la amenaza y da una respuesta a cada situación; el segundo, el programa de prevención del radicalismo en las cárceles, que implica el control sobre todos aquellos reclusos susceptibles de ser captados; el tercero, el Plan Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas y finalmente el Plan contra la Radicalización, cuyos resultados son alentadores y puede ser decisivo si todos los actores implicados lo cumplen en su totalidad. Desde su puesta en funcionamiento el Citco ha recibido 1.162 comunicaciones, de las que un 48% contenían datos de interés policial.