Irene Montero y Pablo Iglesias, en el Congreso - EFE / Vídeo: Echenique califica de "desmesurado" el "acoso" a Iglesias y Montero

Los escraches que Podemos nunca condenó

«¿Qué pasa, que nuestros hijos y nuestras madres son de peor condición que la suya?», denuncia Sáenz de Santamaría, que sufrió un escrache, tras las palabras de Pablo Iglesias reivindicando su «intimidad» por la polémica del chalé de Galapagar

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La polémica que envuelve a la compra de Pablo Iglesias e Irene Montero de un chalé de 600.000 euros en Galapagar (Madrid) tomó un nuevo rumbo cuando apareció un grupo de Facebook en el que se llamaba a organizar una barbacoa en la nueva casa de los políticos. La «invitación» se soliviantó rapidamente después de que la red social cerrase el evento, pero los comentarios no se hicieron esperar. Mientras que algunos valoraban negativamente la posibilidad de acudir a la vivienda, otros han recordado cuando Pablo Iglesias, y otros líderes de la formación morada, defendían los escraches.

«Los escraches son el jarabe democrático de los de abajo», llegó a argumentar Iglesias, que en la última semana ha denunciado su «pérdida de intimidad» desde que saliera a la luz su adquisición inmobiliaria. Antes que él, políticos de otros partidos como Soraya Sáenz de Santamaría, Cristina Cifuentes, Rita Barberá o Rosa Díez han sufrido escraches que desde Podemos defendían.

Hace apenas un año, en octubre de 2017, Lorena Ruiz Huertas, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, defendió escraches a miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en Cataluña como «una forma de manifestar la libertad de expresión» y «un ejercicio de participación democrática».

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  1. Soraya Sáenz de Santamaría

    Escrache frente a la casa de Soraya Sáenz de Santamaría
    Escrache frente a la casa de Soraya Sáenz de Santamaría - VÍCTOR LERENA

    El 5 de abril de 2013, Soraya Sáenz de Santamaría sufrió un escrache en la puerta de su casa. Convocadas por la Plataforma de los Afectados por la Hipoteca, alrededor de 300 personas se agolparon en la puerta de la vivienda de la vicepresidenta del Gobierno durante 20 minutos para protestar contra los deshaucios y «señalar» a Sáenz de Santamaría, según publicó la propia PAH en un comunicado por su oposición a a cambiar la ley hipotecaria.

    Un año después, en 2014, la Audiencia Provincial de Madrid dio validez al escrache y archivó la causa al entenderla como «un mecanismo ordinario de participación democrática de la sociedad civil y expresión del pluralismo de los ciudadanos».

    Este mismo lunes, la vicepresidenta del Gobierno ha recordado su escrache a Pablo Iglesias después de que este apelase a su intimidad tras conocerse la compra del chalé de Galapagar.

    «Si él reivindica el derecho a la intimidad de su familia ¿qué pasa, que nuestros hijos y nuestras madres son de peor condición que la suya?», ha señalado.

    Noelia Vera, portavoz del Consejo de Coordinación de Podemos, ha contestado a Soraya Sáenz de Santamaría. «Ahora mismo en las puertas de la casa de Iglesias y Montero hay asociaciones 'fascistas' que quieren hacer daño y eso no le ha pasado a Sáenz de Santamaría», ha indicado Vera, que ha hecho hincapié en que son dos situaciones distintas.

  2. Cristina Cifuentes

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    En verano de 2012, un millar de indignados concentrados a las puertas de la sede del PP en Génova se topó con Cristina Cifuentes a la que acompañaron a pie durante un trayecto de más de cincuenta metros al grito de «'dimisión', 'dimisión'».

    Cifuentes, que en aquel momento era delegada del Gobierno en Madrid, se refugió en un restaurante etíope ubicado a la altura del Teatro Maravillas para evitar seguir siendo increpada y tras esperar unos diez minutos a que la marcha de protesta siguiera su curso, abandonó el establecimiento.

    «Cuando los hacen ellos es libertad de expresión y cuando los sufren, fascismo», afirmó Cifuentes el pasado 2017 después de que Javier Barbero, concejal de Ahora Madrid, sufriera un escrache.

    La acción del verano de 2012 fue más allá y enfrentó a Cristina Cifuentes y Ada Colau, que demandó a la expolítica por unas declaraciones en RNE en marzo de 2013. En ellas, Cifuentes afirmó creer que la expresidenta de la PAH tenía «intereses de otro tipo». «Bueno, pues últimamente parece que tienen también otras inquietudes de apoyos a grupos filoetarras o proetarras, cosa muy curiosa», señaló en plena relevancia informativa de los «escraches» de las plataformas «antidesahucios». El Juzgado de Primera Instancia número 57 de Barcelona desestimó la demanda de Colau y en su fallo alegó que las declaraciones estaban amparadas en el ejercicio de la libertad de expresión.

  3. Esperanza Aguirre

    Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes durante un acto en Villaverde
    Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes durante un acto en Villaverde - EFE

    Esperanza Aguirre sufrió un escrache en un acto en Villaverde, en plena campaña por la alcaldía de Madrid. Los abucheos de activistas antidesahucios se hicieron notar nada más comenzar el mitin en el distrito madrileño y Aguirre los invitó a tomar la palabra.

    «Si alguno de vosotros queréis hablar os cedo el micrófono. Tú, que haces esa señal tan obscena, te dejo el micrófono, pero sería de mejor educación que me dejaras hablar a mí», retó Aguirre.

    Al día siguiente, Aguirre señaló que las protestas no pueden «pretender acallar al que piensa de manera diferente a base de bocinazos, gritos y pitos». «A mí eso me parecen unos métodos que serán muy queridos por algunos, no puedo menos que recordar a Pablo Iglesias haciendo un escrache a Rosa Díez en la Universidad Complutense». «No son un método democrático para el debate», sentenció la popular.

    Su posición llegó hasta el Ayuntamiento de Madrid cuando durante un pleno municipal afeó a Manuela Carmena su apoyo a los escraches. «¿Cómo es posible que a usted como jueza le parezcan bien los escraches?», espetó Aguirre después de que el concejal de Ahora Madrid denunciase haber sufrido uno.

    «Todo lo que sea manifestar la protesta en contra de las actitudes que puedan tener determinadas personas que tienen responsabilidad pública es un ejercicio muy importante de nuestra libertad de expresión, y hay que asumirlo. Tenemos que tener costumbre las personas que hemos sido o vamos a ser autoridades que, cuando te critican, escuece; pero hay que entender que esa crítica es un regalo de la ciudadanía, que te dice qué has hecho mal y que te pide que reflexiones. Y es un regalo en esta democracia que permite que tengamos libertad de expresión», afirmaba en abril de 2015, cuando todavía no había sido investida como alcaldesa de Madrid. Unas palabras que mantuvo después de su llegada al consistorio madrileño.

  4. Celso Delgado

    Celso Delgado, durante su encuentro con los activistas
    Celso Delgado, durante su encuentro con los activistas - EFE

    La Plataforma de Afectados por las Hipotecas también protagonizó el primer escrache en Galicia. Fue en Orense, en 2013, ante la casa del diputado gallego Celso Delgado. La acción se enmarcaba en las protestas de la asociación contra las políticas de vivienda del Gobierno, y en concreto en su posición ante la ley de hipoteca. El PP no apoyaba una iniciativa legislativa popular sobre desahucios en el Congreso.

    En el momento del escrache, Delgado no se encontraba en casa y vio en plena calle cómo los activistas se agolparon en la entrada de su vivienda. El diputado gallego quiso charlar con ellos a su llegada al inmueble para conocer sus reivindicaciones.

    Ante la vivienda, una veintena de manifestantes que llamaron a la casa del diputado y, aunque su hijo les informó de que Delgado no se encontraba en el piso, leyeron un manifiesto. La ausencia del político no disuadió a los miembros de la PAH y continuaron adelante con la protesta. Tras la lectura del texto, se encargaron de dejar una copia en el buzón del político del PP.

    Los activistas pudieron conversar con el diputado al que se encontraron cuando este regresaba a su casa, a unos cientos de metros de ella, durante una media hora aproximadamente. Una conversación en la que el diputado reconoció la voluntad del Gobierno en aliviar la situación de los desahucios pero adelantó que no iba a romper la disciplina de voto en el Congreso, tal y como reclamaban los activistas.

  5. Esteban González Pons

    Esteban González Pons en el portal de su casa
    Esteban González Pons en el portal de su casa - ROBER SOLONA

    El 20 de marzo de 2013, un mes antes del escrache a Sáenz de Santamaría, miembros de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) de Valencia se manifestaron en la casa de Esteban González Pons en Valencia.

    La acción se enmarcó en la campaña «Hay vidas en juego», puesta en marcha tras haber invitado por escrito a los diputados y diputadas del Congreso que «anunciaron públicamente su voluntad de rechazar las medidas propuestas por la Iniciativa Legislativa Popular a asistir a nuestras asambleas de asesoramiencto colectivo, y haber recibido el silencio como respuesta».

    Pons afirmó que varias personas entraron dentro del portal de su residencia, subieron hasta la casa y estuvieron «aporreando la puerta durante 45 minutos».