Vídeo: Así eran las víctimas del crimen de Teruel y así las han despedido sus familiares y amigos - ATLAS

Así eran las tres víctimas del crimen de Teruel

El exmiliciano serbio arrestado tras darse a la fuga armado asesinó a dos guardias civiles y a un labrador con toda la vida por delante

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Un joven labrador contento

Todos en el pueblo conocen a los Iranzo, la familia del Pastor de Andorra, un afamado jotero que también era el abuelo de José Luis, asesinado a punta de pistola con apenas 40 años. Casado y con un hijo de corta edad, José Luis era muy querido en el pueblo en el que decidió labrarse un futuro en el campo. «Disfrutaba mucho de su trabajo», explican los vecinos de este joven agricultor y ganadero, al que le arrebataron la vida cerca de su propia granja. Comprometido con el mundo rural, defendió los derechos de los trabajadores de la tierra desde sindicatos y cooperativas. Muy conocido tanto en su pueblo como en las localidades aledañas, sus vecinos cuentan que José Luis se dejaba ver por los conciertos de rock aunque se hubiera criado, como tantos otros, con las rimas de su abuelo. Una de ellas, precisamente en honor a los que como él fueron felices trabajando el campo, dice lo siguiente: «¿Por qué vienen tan contentos los labradores? Que cuando vienen del campo, vienen cantando».

Con la sonrisa bajo el tricornio

Sus compañeros le recuerdan como «un chaval majísimo que siempre tenía una sonrisa en la cara». Natural de Calanda (Teruel), Víctor hizó su vida en Alcañiz, muy cerca de su pueblo, localidad a la que volvía de vez en cuando y donde residían sus padres. Parte de una familia de tres hermanos, Víctor Romero Pérez, guardia civil de 30 años, tuvo con su pareja una hija que apenas tiene unos meses. «Era una buena persona de una familia muy normal», comentan los vecinos de Calanda, donde ayer se guardó por él un minuto de silencio y se decretaron tres días de luto oficial en su memoria. Calificado como un gran profesional, no es el primer guardia civil de su familia.«El oficio le viene de casta», revelan sus vecinos, conocedores de que uno de los hermanos de este joven también está en las filas de la Guardia Civil. Su pérdida ha provocado un profundo pesar en el Cuerpo, donde sus compañeros se tuvieron que emplear a fondo para atrapar a su presunto asesino. Al menos, como confiesan, pudieron dar con él en honor a Víctor.

El «currante» que llegó del Sur

Como su compañero, Víctor Jesús formaba parte del equipo ROCA de la Guardia Civil, especializado en prevenir robos en las zonas rurales, y también se caracterizaba por su simpatía. Víctor Jesús Caballero Espinosa, guardia civil gaditano de 38 años, este agente era conocido familiarmente con el sobrenombre de «Tote», según informa La Voz de Cádiz, diario que también explica que pasó su infancia jugando el fútbol en las calles del barrio de Loreto. Sus allegados en Alcañiz recuerdan que su carrera en la Benemérita tuvo varios destinos después de pasar por el Ejército. Las banderas en su ciudad natal, pese a la distancia, ondean a media asta por Víctor, también hincha confeso del Cádiz C.F. «Era un buen currante y amigo de sus amigos», destacan sus compañeros de fatigas, que lamentan su muerte en acto de servicio. A su parecer, este suceso no hace más que reivindicar la importante y peligrosa labor que realizan todos aquellos guardias civiles que se visten con el uniforme verde para velar por que se respete la legalidad en la España rural.