Aranaldo García / El Comercio

Encuentra a un okupa cumpliendo arresto domiciliario en un piso de su propiedad en Gijón

La dueña fue a ventilar su vivienda y se encontró a una persona instalada

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Rosa heredó de sus padres un piso en Gijón. En él residía desde hace años su hermano desde que sus progenitores fallecieron. La pasada primavera, este se trasladó a vivir con ella. El problema surgió cuando Rosa acudió al piso en agosto para abrir las ventanas para airear y limpiar el polvo.

Su primera sospecha es que le habían entrado a robar. «Llamé a la Policía y vinieron rápidamente. El mayor susto fue cuando me dijeron que no eran ladrones, que era un individuo que estaba viviendo allí de okupa desde hacía semanas», relata Rosa Martínez, a El Comercio. Tres meses después aún no da crédito «de esta pesadilla que está viviendo». «Los policías sabían que estaba dentro pero no abría. Al final, después de decir que iban a ir a por material para romper la puerta, accedió a abrir una rendija por la que pasó el DNI», según informa la afectada. Los datos que aparecían en el documento fueron determinantes para saber que el problema se iba a enquistar. Era un delincuente habitual que acababa de salir de prisión, se había instalado en un piso que no era suyo y no tenía intención alguna de abandonarlo.

«Las leyes, a día de hoy, están formuladas para que tenga más privilegios un delincuente que se mete en una casa ajena que los dueños...», comenta Rosa. «Cuál fue mi sorpresa al leer el martes EL COMERCIO cuando veo que la Policía Local ha detenido en la avenida Schulz a ese mismo individuo por quebrantar un arresto domiciliario que debe cumplir en mi casa, en mi casa... No entiendo nada», critica Rosa Martínez.