Errejón, Iglesias, Bescansa, Tania Sánchez y Echenique, entre los salpicados por escándalos
Errejón, Iglesias, Bescansa, Tania Sánchez y Echenique, entre los salpicados por escándalos - Isabel B. Permuy
Podemos

Dirigentes de Podemos bordearon la ley para eludir pagos a Hacienda y a la Seguridad Social

Facturaron como autónomos en vez de como asalariados, ocultaron ingresos y nutrieron negocios particulares con fondos públicos y del partido

MadridActualizado:

Las proclamas de Podemos para disparar la presión fiscal y perseguir el fraude chocan con las prácticas puestas en marcha por buena parte de sus dirigentes desde que empezaron a moldear el partido. El caso que salpica ahora al portavoz de Podemos en el Senado, Ramón Espinar, por su juvenil precocidad en hacer caja con la compra-venta de una vivienda protegida ni es el primero ni el único que viene comprometiendo a destacados miembros de Podemos.

Facturas como supuestos autónomospara no figurar como asalariados y reducir así los pagos a la Seguridad Social, rentas no declaradas para eludir al Fisco o nutrir negocios particulares con fondos del partido figuran entre las prácticas que ha venido aplicando la cúpula de Podemos desde el primer día e, incluso, desde que ni siquiera era una formación política y funcionaba como «asociación cultural».

De esas prácticas, la que más ha cundido ha sido la de facturar como autónomos. El propio Pablo Iglesias ya lo puso en práctica con soltura antes de saltar a la política con partido propio. Lo hizo desde su productora televisiva Con Mano Izquierda (CMI), tejedora de «La Tuerka», el programa que le sirvió de trampolín para hacerse hueco en las cadenas nacionales y promocionarse para que naciera Podemos y se pusiera al frente del partido.

En CMI abundaron los contratos de autónomos. De esa forma, esos trabajadores cumplían sus obligaciones con la Seguridad Social con una cuota inferior a la que hubiera tenido que pagar por ellos la productora si los hubiera reconocido como asalariados de plantilla.

Un caso relevante fue el de Sarah Bienzobas, ahora asesora de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Bienzobas trabajó en CMI en cargos de responsabilidad. Sin embargo, la productora de Iglesias eludió contratarla como asalariada -y cotizar por ella a la Seguridad Social-. Bienzobas figuró como autónoma durante largo tiempo, un régimen que al mismo tiempo favorece que se puedan pactar retribuciones «flexibles» y más ventajosas que las que rigen en la legislación laboral para empleados por cuenta ajena.

En el filo de la ley

Especialistas consultados por ABC han indicado que CMI pisó un terreno peligroso y que, a priori, ese tipo de relaciones contractuales levantan las sospechas de la Seguridad Social. «Es una casuística que, si se detecta, suele ser objeto de investigación porque este tipo de situaciones a menudo encubren un fraude de ley, una falsa relación de autónomos que perjudica tanto al trabajador como a la Seguridad Social», han indicado. En el caso de Bienzobas, no era una profesional externa y esporádica, sino una trabajadora de cabecera en la productora televisiva de Pablo Iglesias. Fue jefa de producción, encargada también de gestión de recursos y creación de equipos de trabajo.

Las mismas fuentes consultadas han indicado que «ese tipo de funciones son directivas, integradas en la estructura organizativa de la empresa y, a priori, es dudoso que legalmente puedan ser cubiertas por un 'externo' autónomo».

Bienzobas enlazó facturaciones: de CMI pasó a cobrar como «autónoma» de Podemos y después se incorporó como asesora a sueldo del Parlamento Europeo al calor de Pablo Iglesias. Éste, a su vez, nutría a su propia productora televisiva con las «donaciones» de parte de su sueldo de eurodiputado. Cuando a quienes les tocaba pagar era a las arcas públicas, Bienzobas dejó de ser «autónoma» y pasó a ser, entonces sí, asalariada: primero en el Parlamento Europeo, luego como asesora política de Carmena, a costa del Ayuntamiento de Madrid.

Otro de quienes facturaron sistemáticamente como autónomos fue Miguel Ongil, el azote de los «partidos de la casta» y adalid de las «cuentas éticas» de la política. Ongil también empezó a cobrar de Podemos de forma precoz con facturas como «profesional externo», cobros que efectuó antes de garantizarse escaño en la Asamblea de Madrid, un recorrido similar al seguido por Pablo Padilla.

Errejón y sus cobros

Íñigo Errejón ha sido otro de los que ha estado en el punto de mira por sus cobros. Su caso es especialmente peculiar: a la vez que era dirigente de Podemos, cobraba por los mítines. También como «autónomo». Lo hizo en la campaña de las europeas de 2014, en las que se estrenó el partido. En su caso empezó a facturar como «profesional externo» antes incluso de que el partido se formara como tal. Los primeros cobros los efectuó del antecedente inmediato de Podemos, la «Asociación por la Participación Social y Cultural», abanderada de los «indignados» del 15-M.

Sin interrupción, Errejón pasó de facturar a esa asociación a cargar facturas a Podemos. Entre otros conceptos, por su «trabajo» en la campaña electoral de las europeas, por lo que cobró 2.400 euros al partido. Y todo esto, además, a la par que cobraba de la Universidad de Málaga por aquella controvertida beca que acabó en expediente sancionador por incumplimiento de obligaciones laborales. Además, las condiciones de aquel contrato con la Universidad de Málaga le obligaba a haber pedido autorización para poder ejercer otras actividades remuneradas al mismo tiempo, otra de las cuestiones por las que se le expedientó.

Carolina Bescansa también exprimió su privilegiada posición de profesora de la Complutense para facturar al partido, a través de la Universidad, por «trabajos de investigación» a finales del año pasado.

Rafael Mayoral, su cooperativa y Ecuador

Mientras tanto, el partido también ha sido aprovechado para nutrir negocios particulares. Caso concreto: la cooperativa Kinema, en la que desde hace años ha sido profesional destacado el dirigente de Podemos y actual diputado en el Congreso Rafael Mayoral. Procedente del PCE, este abogado tejió Kinema junto a otros antiguos compañeros de órbita comunista. Lo hicieron en Rivas (Madrid), cuna de la expareja de Pablo Iglesias y ahora también diputada nacional, Tania Sánchez., quien durante su etapa en el Ayuntamiento de Rivas no dudó en beneficiar económicamente desde el Consistorio a una cooperativa de su hermano.

Kinema se ha convertido en gestoría y asesoría de cabecera de Podemos desde sus orígenes, lo que le viene reportando miles de euros mensuales de ingresos. A la par, cuando aquello se fue trabando, Rafael Mayoral disfrutaba desde la Embajada de Ecuador del puesto de «coordinador» de servicios externos para asesoría legal inmobiliaria de la comunidad ecuatoriana afincada en España.

Monedero y su «cobra» al Fisco

Este tipo de vínculos económico-políticos con gobiernos iberoamericanos ha sido otro de los entramados que ha puesto en el punto de mira del Fisco a dirigentes de Podemos. El caso más conocido, el de Juan Carlos Monedero, que ocultó a Hacienda los 425.000 euros que cobró por un informe pagado por Venezuela y otros gobiernos «bolivarianos», supuestamente para la creación de una moneda común que jamás floreció. El escándalo fue el principio del fin de la -a la postre- fugaz carrera política de Monedero como hombre fuerte de Podemos junto a Pablo Iglesias.

Y mientras Monedero caía en desgracia, ganaba cada vez más presencia Pablo Echenique, líder de Podemos en Aragón y aupado por Iglesias como su número 3 -secretario de Organización del partido a nivel nacional-. Echenique también ha acabado salpicado por esquivar la legislación laboral. Tras clamar expresamente en apariciones públicas contra quienes escamitan sueldos y cotizaciones dignas a empleadas del hogar, Echenique fue destapado por un ex asistente doméstico al que tuvo durante más de un año sin contrato y sin pagar las cuotas a la Seguridad Social.