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La desinformación prolifera en países sin una «narrativa nacional sólida»

Un órgano de la OTAN detectó que «bots» prorrusos difundieron tuits sobre Cataluña

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El Centro de Excelencia de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN (Stratcom), consagrado a descifrar la guerra de la información en el ciberespacio, no tiene capacidad para monitorizar mensajes en castellano, pero aun sí detectó que robots informáticos que estaban inundando las redes con falsos relatos y manipulaciones que favorecían a los intereses de Rusia empezaron a partir del pasado septiembre a mandar mensajes sobre Cataluña.

Lo expuso ayer en Madrid el director de esa institución de la Alianza Atlántica, Janis Sarts, que en todo momento evitó apuntar a una implicación directa del Gobierno de Moscú en ninguna campaña de desinformación que haya tenido que ver con Cataluña, si bien certificó que esa responsabilidad se ha despejado en ciberataques y episodios concretos detectados en Ucrania o Estados Unidos, cuyo «patrón» sí se ajustaría al fenómeno de intoxicación que recientemente se ha registrado en España. Empezando, señaló, por la reacción de los propios medios de comunicación rusos —todos bajo control del Kremlim— que ha sido la misma en unos casos que en el otro.

Sarts habló ayer en el Congreso de los Diputados, donde compareció como experto ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, ante la que reveló que las investigaciones de la Stratcom han documentado que «hasta más del 90 por ciento» de la cuentas que operan en redes sociales son robots, esto es, programas utilizados para «amplificar una historia determinada y presentarla como creíble».

Más allá, detalló que un reciente trabajo realizado para medir la presencia de las palabras «OTAN», «Lituania», «Letonia», «Estonia» y «Polonia» en los mensajes difundidos en ruso y en inglés a través de Twiter reveló que el 85 de los emitidos en el primer idioma también eran robotizados, al igual que el 52% de los escritos en la segunda lengua. Es en este estudio donde el Centro se topó sin buscarlo con las menciones relativas a Cataluña en las semanas previas al falso referéndum del 1-O, en las que tomaron parte el fundador de wikileaks Julian Assange, el ex agente de la NSA Edward Snowden o la televisión rusa RT, que también han intervenido en lo que Janis Sart denominó otras «campañas rusas».

21-D, «entorno peligroso»

El experto recordó que el objetivo de estas operaciones orquestadas a través de miles de cuentas automatizadas en Internet es «exacerbar» los problemas de las sociedades abiertas y democráticas para crear divisiones sociales. En este sentido, —y con la salvedad por delante de que no estaba hablando de España—, alertó de las vulnerabilidades: de que este tipo de campañas tóxicas «han funcionado en estados, como los Bálticos, donde no había una narrativa nacional sólida de sociedad como tal», y que frente a ellas, muchas veces los gobiernos no tienen credibilidad suficiente.

A falta de pocas fechas para la celebración de los comicios autonómicos en Cataluña, especial interés suscitó la advertencia de Sart de que los periodos electorales son «un entorno muy peligroso» cuando intervienen estos elementos distorsionadores, cuyo mayor éxito sería «socavar la confianza en el resultado» de las urnas. Precisamente en lo que están insistiendo los últimos bulos que circulan por las redes, también con la ayuda de destacadas figuras del independentismo.

Ante la Comisión también compareció ayer la fiscal coordinadora de Criminalidad Informática, Elvira Tejada, que lamentó que los ataques y delitos de carácter informático todavía se denuncian muy poco y advirtió de que la respuesta para combatirlos solo puede darse desde «una combinación de prevención y castigo». «Hay que romper el sentimiento de impunidad en las redes», abogó la fiscal, que se mostró partidaria de afrontar reformas legales para avanzar en las sanciones, si bien admitió la dificultad de regular lo que sucede en el ámbito de lo virtual, «donde no hay países», recordó.