CHISPAS

La culpa no es de Albiol

A lo largo de las dos últimas semanas Albiol ha ido moderando su mensaje mientras Rajoy lo iba endureciendo

Curri Valenzuela
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El sector del PP que ha pecado de buenismo con los independentistas hasta que la crisis explotó culpa ahora a su candidato, Xavier Albiol, de los malos resultados que va a cosechar el próximo jueves. No así la dirección popular, que valora positivamente su actuación durante la campaña electoral y sus intervenciones en los debates. Un tema que solo pone de acuerdo a las dos partes en un aspecto: lo difícil que resulta que la trayectoria y el estilo de su número uno en Cataluña encaje con los mensajes y el tono empleados por el Gobierno de su mismo partido.

Albiol, que gana sobradamente las elecciones en Badalona, la tercera ciudad de Cataluña, representa la parte del PP catalán más crítica con los nacionalistas. Es además un curtido tertuliano, bronco cuando le viene bien, que pedía a gritos el 155 cuando el Gobierno aún se lo pensaba y que ahora admite que le hubiera gustado que se aplicara al menos un año y medio, con tiempo para desmantelar las redes independentistas en Educación y medios de comunicación.

Su manera de ser y pensar era sobradamente conocida por la dirección de su partido, que le impulsó, con el apoyo de la secretaria general, María Dolores de Cospedal, a la presidencia del PP catalán el pasado mes de marzo, cuando ya desde Moncloa Soraya Sáenz de Santamaría llevaba a cabo la «Operación Diálogo», con Oriol Junqueras como interlocutor, de cuyos pormenores nunca informó a Albiol.

En esta campaña electoral su principal apoyo ha sido Mariano Rajoy, que desde hoy al martes va a participar en cuatro actos a su lado. Curiosamente, a lo largo de las dos últimas semanas Albiol ha ido moderando su mensaje mientras Rajoy lo iba endureciendo. Lo más fuerte que se escucha estos días en los mítines del PP que ambos comparten son las palabras del presidente hacia Puigdemont, objetivo de sus mayores diatribas. Cospedal también le ha arropado en numerosas ocasiones. Saenz de Santamaría, en una. Los barones populares y todos los dirigentes de Génova han sido sus acompañantes casi diarios en el último mes.

A cuatro días de la cita con las urnas, el PP no tiene más objetivo que el de detener la avalancha de sus fieles hacia Ciudadanos, con una campaña que trata de explicarles que la complejidad de la ley electoral hace que el voto útil en el reparto del ultimo escaño de cada provincia sea el suyo. Los partidarios de Albiol hubieran preferido una campaña más agresiva. Sus detractores solo esperan cargarse de razón cuando se cuenten las papeletas.

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