Moción de censura «No» rotundo del Congreso a la candidatura de Iglesias como presidente del Gobierno

Podemos busca oxígeno ofreciendo al PSOE negociar una nueva moción de censura durante el verano

Mariano Rajoy saluda a su portavoz parlamentario - EFE

Tras 16 horas de debate, el Congreso de los Diputados ha dicho «no» a la candidatura de Pablo Iglesias como presidente del Gobierno. Y las cifras no son menos incuestionables por conocidas de antemano. El rechazo ha sido tajante por 170 votos en contra (PP y Ciudadanos) frente a 97 abstenciones (PSOE, PDeCAT y PNV) y solo 82 escaños a favor (Podemos, ERC y Bildu). Se han emitido 349 votos porque se ha producido una ausencia. Iglesias necesitaba la mayoría absoluta de la Cámara para resultar elegido (176 votos) y se queda prácticamente a la mitad.

Tampoco ha conseguido el líder de Podemos el único objetivo al que podía aspirar, al margen de la votación: la imagen de presidenciable. Desde ayer, todos los grupos menos ERC han aprovechado su tiempo de intervención para propinarle duros golpes y cuestionar su capacidad para gobernar España.

Iglesias sí consiguió ayer proyectarse como antagonista del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Pero su logro solo abarca un día y, a cambio, queda enfrentado a la mayoría de la Cámara. El único oxígeno que hoy ha logrado conseguir es una mejora en su relación con el PSOE, superando la etapa de los insultos. Y aunque ambas formaciones se han cruzado mensajes y deseos de entendimiento para expulsar a Rajoy de La Moncloa, el ego ha vuelto a relevarse como un gran impedimento.

El portavoz socialista, José Luis Ábalos, ha reivindicado una negociación reconociendo que el liderazgo de la oposición pertenece al PSOE como segunda fuerza más votada. Iglesias le ha emplazado a negociar este mismo verano la presentación de una nueva moción de censura, pero le ha replicado que las conversaciones tendrán que ser «de igual a igual».

Esta posición fue la que impidió en febrero y marzo de 2016 un acuerdo entre ambas formaciones para aupar al secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, a la presidencia del Gobierno. Iglesias volvía a negar la mayor de nuevo al líder socialista PSOE: la posición de su secretario general, Pedro Sánchez, como jefe de la oposición.

Aún así, ha sido en el duelo con Ábalos en el que Iglesias ha sacado su pose más conciliador. Nada que ver con la diálectica encarnizada de la que ha hecho uso contra el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, o el portavoz del PP, Rafael Hernando, al que ha llegado a negarle la réplica tras las alusiones realizadas por el político popular a la «relación» sentimental que le une a la portavoz morada, Irene Montero.

El presidente del Gobierno podía haber solicitado la palabra para poner el broche final al debate. De hecho, fuentes de la Presidencia daban por descontado el lunes que sería el Ejecutivo y no Iglesias el que cerrara hoy la sesión, pero finalmente no lo ha hecho. Ha acudido a última hora de la mañana para escuchar únicamente al portavoz del Grupo Popular, Rafael Hernando, y su duelo con Iglesias, el más embarrado de las dos jornadas.

A diferencia de los otros dos candidatos de las mociones de censura anteriores, el socialista Felipe González en 1980 y el popular Antonio Hernández Mancha en 1987, Iglesias no ha realizado ningún alegato final. Y a pesar de los largos discursos pronunciados ayer por el líder de Podemos y su portavoz parlamentaria, Irene Montero, esta moción de censura no ha logrado superar en duración a la protagonizada en 1980 por el líder socialista al que aspira a superar: Felipe González.

En total, la moción de censura de Iglesias se ha extendido durante 17 horas frente a las 19 horas que llegó a durar la del socialista. Como consuelo le quedar haber sobrepasado en tiempo a la iniciativa impulsada por Hernández Mancha y que se limitó a once horas y quince minutos.

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