Domènech, Colau e Iglesias, en una imagen del pasado septiembre - Efe / Vídeo: Ada Colau se reúne con el PSC para llegar a un acuerdo de ruptura

Elecciones CataluñaColau relega a Iglesias a una posición marginal

La alcaldesa de Barcelona evita el control desde Madrid y rompe el proyecto nacional de Podemos

MadridActualizado:

Son varios los problemas que ha tenido la dirección de Podemos con sus marcas en comunidades como Cataluña o Galicia. Tantos problemas como soluciones a través de golpes de mando de la dirección del partido desde Madrid. El caso más reciente es el de la forzada dimisión del ya ex secretario general de Podem, Albano-Dante Fachin, cuyo enfrentamiento con Pablo Iglesias y cercanía a las fuerzas independentistas acabó con la intervención de la dirección estatal para convocar una consulta revocatoria, que finalmente no se celebró al dimitir antes Fachin.

Algo más lejana en el tiempo, en agosto de 2016, una escena parecida ocurrió en Podemos Galicia. Su secretaria general autonómica, Carmen Santos, era reacia a diluir las siglas de su partido en una coalición con En Marea. Su pugna por la hegemonía de la izquierda gallega desembocó en un desencuentro total que puso en peligro la posibilidad de que hubiera cualquier tipo de pacto entre las dos formaciones. Iglesias envió desde Madrid a Pablo Echenique y a Carolina Bescansa para que cerraran el pacto con En Marea, en una nueva intervención de la dirección estatal in extremis.

El caso de Cataluña, y específicamente el de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es muy diferente. Con la dimisión de Fachin y de su ejecutiva, Podem, ya integrado en una candidatura conjunta con los comunes, se ha convertido en una especie de pata secundaria de Catalunya en Comú, que canaliza todo el liderazgo de los populistas en el territorio.

Uno de los ejemplos de esto es la designación de Xavier Domènech como cabeza de lista de esta coalición para las elecciones autonómicas catalanas que se celebrarán el próximo 21 de diciembre. Podem no participó en ningún caso de esta decisión, sino que, a la hora de establecer la alianza electoral, la posición de Domènech no entraba dentro de lo discutible. Colau, sin ser de Podemos, lidera su espacio político en Cataluña, como consecuencia, en parte, tanto de la batalla que han mantenido Iglesias y Fachin como del seguidismo a la alcaldesa que algunos miembros de la formación le han reprochado al secretario general en el asunto del desafío independentista.

En estas circunstancias parece difícil que se vuelva a repetir cualquier tipo de golpe de mando desde Madrid, que no controla el espacio populista en Cataluña. Habrá que esperar para ver cuál es el rol de Pablo Iglesias en la campaña electoral de los comunes tanto a nivel organizativo (la estrategia política), como en la estrategia de comunicación (su visibilidad en la comunidad), aunque no parece que Ada Colau y Domènech necesiten contar con el líder de Podemos, relegado a una posición más bien marginal, en su territorio.

A su vez, Podem parece haber desaparecido de la escena en Cataluña, devorado por una Catalunya en Comú a la que Iglesias está dejando toda la planificación de cara a los comicios de diciembre.

Cada vez falta menos para ver el posicionamiento definitivo de los comunes en estas elecciones, pero el marco político catalán no deja demasiado espacio más allá del apoyo al bloque independentista o al constitucionalista. La actitud de Colau hasta ahora ha dinamitado la estrategia nacional de los de Iglesias, y algunas voces, como la de Carolina Bescansa, se han quejado abiertamente de la falta de un proyecto para España en estos últimos meses.