Puigdemont, ayer a su llegada al Parlamento catalán
Puigdemont, ayer a su llegada al Parlamento catalán - REUTERS

El chantaje de Puigdemont para convocar elecciones: la liberación de «los Jordis», inmunidad, la Guardia Civil...

La oferta siempre fue planteada a través de terceras personas, nunca personalmente por el presidente catalán

MADRIDActualizado:

La oferta que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, trasladó ayer al Gobierno para dar marcha atrás a su plan independentista constaba de cuatro puntos, que fueron rechazadas de plano desde el Ejecutivo.

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A cambio del fin del «proceso» Puigdemont solicitó la puesta en libertad de «los Jordis», la salida de Cataluña de la Guardia Civil y de la Policía Nacional y la garantía de que sus cuestiones judiciales quedarían en nada.

Según ha podido saber ABC, el presidente catalán solicitaba impunidad e inmunidad sobre el pasado reciente, en una suerte de medidas que escapan a la competencia del Ejecutivo y pertenecen absolutamente al ámbito de la Justicia.

La entrada en prisión del presidente de la ANC, Jordi Sánchez, y del presidente de Omnium Cultural, Jordi Cuixart, fue decretada por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela en el marco de la investigación por sedición en torno a los sucesos acontecidos en Barcelona el 20 de septiembre y el 1 de octubre.

A través de terceras personas

La oferta siempre fue planteada a través de terceras personas, nunca personalmente por el presidente catalán. Fuentes políticas señalaron a ABC que el temor a que la DUI desencadenase una situación descontrolada, de enfrentamiento civil violento, fue clave para que Puigdemont optase, por unas horas, por la salida de las elecciones, una decisión a la que llegó también después de la intervención, en una suerte de papel de «mediador», del lendakari, Íñigo Urkullu, junto a un grupo de empresarios catalanes.

Sin embargo, las condiciones impuestas por Puigdemont fueron inasumibles por el Gobierno de Mariano Rajoy que decidió finalmente no acceder al chantaje de Puigdemont, máxime cuando algunas de las peticiones escapaban de su ámbito.