Vídeo: Se cumplen seis meses del atentado de Barcelona / Agentes de los Mossos, en el lugar del atropello, el pasado 17 de agosto - EFE / Vídeo: ATLAS

La célula quería utilizar cinturones con explosivos en la Sagrada Familia

Los terroristas tenían previsto irrumpir en el templo lanzando granadas de mano para provocar una matanza entre fieles y turistas

MadridActualizado:

Seis meses después de los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils las investigaciones para conocer todos los detalles de esos ataques siguen con la misma intensidad. Los servicios de Información e Inteligencia se centran sobre todo en conocer todas las conexiones nacionales e internacionales de la célula terrorista de Ripoll y la colaboración con sus colegas franceses es, en estos momentos, crucial para la evolución favorable de las pesquisas.

Uno de los elementos que ha proporcionado más novedades a los encargados del caso es el análisis de los vídeos encontrados en los teléfonos móviles de los terroristas. Según fuentes próximas a la investigación consultadas por ABC esas imágenes demuestran que la célula de Ripoll disponía de chalecos con cartucheras para ser rellenadas con explosivos, y granadas de mano con mecha y metralla.

Objetivo principal

El análisis que hacen las fuentes de la investigación consultadas es que los terroristas iban a emplear ese material para perpetrar un atentado si cabe más brutal que el de Las Ramblas. Los expertos antiterroristas consultados por ABC consideran que los yihadistas habían planeado irrumpir por la fuerza en la Sagrada Familia –siempre se ha considerado que ese era su objetivo principal y que el de Las Ramblas surgió por la explosión horas antes en el chalé de Alcanar (Tarragona)– y que una vez en el interior del templo harían uso de los cinturones con explosivos.

Los vídeos recuperados de los teléfonos móviles de los terroristas demuestran que la célula ya disponía de ese material, si bien no ha podido encontrarse porque, según se cree, habría desaparecido en la explosión del chalé que les servía de base de operaciones. Obviamente, de haber podido seguir adelante con sus planes criminales el impacto internacional del atentado, y probablemente también el número de víctimas mortales, habría sido mucho mayor.

Los servicios de Información españoles han enviado las imágenes halladas en los teléfonos de los terroristas a sus colegas franceses, ya que es en este país donde los investigadores sospechan que tenía contactos la célula de Ripoll. Buena prueba de ello es que solo unos días antes de los atentados, los jefes militares de la misma, Younes Abouyaaqoub y Omar Hichamy, viajaron a París.

Para los encargados del caso esa circunstancia demostraría que hay una conexión de la célula en Francia, entre otras razones porque cuando hicieron el citado viaje los terroristas ya tenían preparado el explosivo en el chalé de Alcanar. Hay que destacar asimismo que hubo dos desplazamientos a la capital francesa anteriores de miembros de la célula española, uno en julio y el otro en diciembre de 2016.

Imágenes

Precisamente durante el último de los viajes los terroristas pasearon por la zona donde se encuentra la Torre Eiffel y tomaron imágenes, lo que es considerado un indicio por los investigadores de que la célula de Ripoll, u otro grupo con el que tenía conexiones en Francia, se había planteado también la posibilidad de atacar ese monumento emblemático con el mismo modus operandi. La duda es si esos atentados serían simultáneos para que el efecto en la comunidad internacional fuera mucho mayor.

La prueba de que los servicios de Información franceses no vieron descabellada esa posibilidad es que se instalaron bareras de metacrilato en ese lugar para protegerlo de un atentado terrorista.

Mientras, ayer el fugitivo Carles Puigdemont no quiso desaprovechar la oportunidad para intentar de nuevo sacar rédito político de los atentados. El mismo individuo que a las pocas horas de la matanza advertía de que la matanza no alteraría su hoja de ruta secesionista, pidió explicaciones al Gobierno sobre la relación entre el imán de Ripoll y el CNI. «Si hubieran compartido la información con la Policía catalana, habríamos podido ser mucho más eficaces contra esta amenaza», aseguró en una entrevista radiofónica. Asimismo, pidió al CNI, «que dedica tantos esfuerzos a mirar que yo no entre por la frontera en el maletero de un coche de un particular», que dedique «más esfuerzos a compartir información que puede salvar vidas».

La exdiputada de la CUP Mireia Boya no quiso quedarse atrás e insinuó que los atentados de agosto fueron «terrorismo de Estado» para intentar «parar el independentismo». Asimismo, explicó que el exconsejero Forn está en prisión como venganza por su gestión de los atentados.