Dos mil pensionistas protestaron ayer en Bilbao - EFE / Vídeo: De la Serna niega que se haya hablado de concesiones en los PGE

El PNV busca una subida de todas las pensiones para apoyar los Presupuestos

La presión de los jubilados vascos obliga a los nacionalistas a pedir mejoras «en general». «La caja única de la Seguridad Social no se toca», zanja el Gobierno

MadridActualizado:

El PNV no sólo ha condicionado su futuro apoyo a los Presupuestos de Mariano Rajoy a que se forme gobierno en Cataluña y decaiga el 155, o al menos a que se vislumbre en el horizonte un desbloqueo político que le permita jugar otra beneficiosa partida. Su negociación también se ve comprometida por la rebelión de los miles de pensionistas que se manifiestan cada lunes en las capitales vascas, con Bilbao como epicentro de la rebelión de toda España donde ayer volvieron a protestar más de 2.000 jubilados. Y según admiten fuentes nacionalistas a ABC, en la dirección del PNV esa segunda variable preocupa tanto o más que Cataluña.

El partido nacionalista vasco acusa la presión de esa importante bolsa de electores y se ve en la necesidad de reclamar al Gobierno mejoras para todos los jubilados, que estudia incorporar entre sus enmiendas al proyecto. Son conscientes de que los mayores vascos no aprobarán que ayuden a Rajoy sin sacar nada a su favor, según apuntan las fuentes consultadas.

Preocupación por su electorado más fielAl PNV le preocupa la rebelión de los pensionistas tanto o más que el bloqueo de Cataluña bajo el 155

Las capitales vascas, en especial la vizcaína, están siendo el motor de las protestas de pensionistas de toda España. En Bilbao, San Sebastián y en Vitoria, además de en Pamplona, se han convocado ya «movilizaciones generales» para los días 5 y 26 de mayo, que caldearán más el ambiente social en plena tramitación de las cuentas si es que el Gobierno logra salvar el veto del Parlamento esta semana.

«Es nuestra gente»

Resulta paradógico porque los jubilados vascos son los que mayores pensiones reciben pero también son los que más movilizados están y muchos de los que acuden cada lunes a las calles son votantes del PNV. «Es nuestra gente, son nuestras familias las que protestan», señala un dirigente nacionalista, que reconoce que Rajoy les colocó en una compleja tesitura al vincular la subida de las pensiones a los Presupuestos. «Nos lo han puesto muy difícil», admiten en el grupo vasco, donde ven con preocupación que Rajoy esté «enrocado en el no» a ligar las pensiones a la subida del IPC, como defiende el PNV.

El presidente del Gobierno repite que todavía España no se puede permitir una subida generalizada de pensiones más allá del 0,25%. «No se puede gastar lo que no se tiene», insiste Rajoy, que acusa al PSOE y a Podemos de vender «falsas promesas» a los pensionistas. Los nacionalistas no ocultan su frustración y creen que el PP «se equivoca» si no ofrece mayores concesiones a los jubilados. «También son su electorado», es la reflexión que hacen desde Bilbao.

El Gobierno ha incorporado a su proyecto económico mejoras para las pensiones mínimas y de viudedad. entre un 1% y un 3%, que beneficiarán a 6,7 millones de españoles. Pero los nacionalistas vascos se quejan de que esas subidas no las notarán jubilados vascos porque los que tienen una asignación más baja ya reciben un complemento del Gobierno vasco a través de su propio sistema de renta básica. Y presionan para que llegue a más.

El presidente del partido, Andoni Ortuzar, deslizó así la semana pasada que afrontan una negociación que trasciende a los intereses vascos: «Los Presupuestos deberían contener suficientes bondades para Euskadi, y en general, para darles el sí», dijo en la Ser. Será una partida que no esperaban.

Preparando las enmiendas parcialesSi el Parlamento salva el veto este jueves, el grupo vasco dispone de solo unas horas para registrar sus enmiendas

El grupo vasco en el Congreso prepara ya sus enmiendas parciales al proyecto de Presupuestos. Su margen, reconocen las fuentes a este diario, es estrechísimo. No sólo porque fían salvar las cuentas a que se forme un nuevo Govern, para el que empujan con contactos a varias bandas entre los partidos independentistas. Sino porque apenas cuentan con unas horas -el viernes 27 a las 14 horas- para registrar sus propuestas al articulado si es que finalmente el Gobierno logra, con sus votos, evitar el jueves el veto del Parlamento.

Será en las enmiendas parciales donde el PNV escriba el precio de su apoyo al Gobierno para aprobar las cuentas en la votación final, del 21 al 24 de mayo. De momento, como hicieron el año pasado, los nacionalistas guardan sus cartas. Además del 32% más de inversiones que ya recogen las cuentas de partidas comprometidas en la negociación del año pasado, donde predominan las obras del AVE, el PNV prepara su chequera estrictamente económica.

Dentro de la leyEl Gobierno vasco exige la cesión de competencias pendientes recogidas en el Estatuto vasco

Cualquier otra exigencia se situará fuera del debate de Presupuestos, avisan desde el PP, donde a día de hoy cierran la puerta a que se vaya a autorizar transferencias de competencias al País Vasco.

Pero el Gobierno de Iñigo Urkullu ha redoblado en los últimos días su presión a La Moncloa para que se «cumpla» con el Estatuto de Guernica y se cedan las 37 materias pendientes. El PNV, eso sí, reconoce que Albert Rivera ejercerá un marcaje férreo sobre Rajoy que estrecha su margen de negociación, y más después del desgaste del año pasado cuando se negoció la actualización del Cupo vasco.

Marcaje de CsEl PNV sabe que Rivera ejerce un marcaje férreo sobre Rajoy que reduce su margen de negociación

La competencia de mayor peso político es la gestión de las cárceles, que no conlleva la política penitenciaria y por tanto, no decide sobre los presos de ETA. Esta nunca ha sido la prioridad para el PNV, aunque, de conseguirla, le permitiría neutralizar los ataques de Bildu a su relación privilegiada con el Gobierno del PP. No está en ninguna previsión de Rajoy ceder la competencia de prisiones, que sí tiene Cataluña.

La «ventanilla» del paro

La otra transferencia que más ansía Vitoria es el «régimen económico de la Seguridad Social», que en ningún caso supone la ruptura de la «caja única» de las pensiones, sino que daría al País Vasco la gestión de los funcionarios, instalaciones y los pagos de las pensiones, la «ventanilla» del paro. Ese podría ser el «caramelo» del Gobierno al PNV, garantizando la «hucha» común. Los nacionalistas rebajan en todo caso ese eventual botín diciendo que en nada le beneficiaría hoy asumir el envío de las cartas a los pensionistas si no pueden decidir sobre su asignación.

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, zanjó ayer cualquier polémica sobre la quiebra de la hucha común de las pensiones. «El empleo y la caja única de la Seguridad Social son garantía de solidaridad e igualdad entre españoles, vivan donde vivan. La caja única también es España y no se toca», escribió en Twitter.

Urkullu ha hecho de la cesión de transferencias pendientes recogidas en el Estatuto de Guernica el eje de su discurso en esta legislatura. Frente a la estrategia de ruptura unilateral del soberanismo catalán, el PNV apuesta por seguir ensanchando sus cotas de autogobierno mediante la negociación bilateral con el Ejecutivo central. El lendakari entregó a Rajoy en julio un documento con las materias pendientes, sin frutos. Vitoria solicita que se reúna la comisión mixta para abordar los posibles traspasos, que el Gobierno central descarta que estén en la mesa de negociación de los Presupuestos.