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España

Los ataques al turismo reavivan las discrepancias entre la CUP y el Govern

Un colectivo próximo a la CUP atentó contra un bus turístico y pinchó las ruedas de varias bicicletas de alquiler

Autobús atacado por miembros de Arran, vinculada a la CUP
Autobús atacado por miembros de Arran, vinculada a la CUP - ABC
ABC - abcespana Barcelona - Actualizado: Guardado en: España

Los líderes de la CUP siempre han dejado claro que lo único que les une al PDECat de Carles Puigdemont y Artur Mas son la independencia y el referéndum. Más aún: ambos, socios de estrategía secesionista, se habían encargado hasta la saciedad los últimos meses en apaciguar sus contradicciones. Hasta ayer, cuando la CUP se negó a condenar el ataque a un autobús lleno de turistas cerca del Camp Nou por parte de tres encapuchados registrado el jueves y el vandalismo contra las bicicletas de una empresa que las alquilaba en Barcelona. Ambos hechos llevaban la firma de Arran, un grupo antisistema muy próximo a la CUP.

Así, mientras la presidenta del grupo parlamentario de la CUP en el Parlament, Mireia Boya, simplificaba los pinchazos en las ruedas de las bicicletas como una «acción simbólica para denunciar el modelo turístico depredador de Barcelona», el Govern, en voz del consejero de la Presidencia, Jordi Turull, condenaba «sin matices» los ataques emprendidos por la organización juvenil de la ultraizquierda independentista. Así, Turull anunció «vías jurídicas de personación» contra los tres encapuchados que atacaron el autobús turístico provocando daños valorados en 1.800 euros. El consejero evitó, eso sí, unir el nombre de Arran a la CUP y consideró «malintencionado» intentar «mezclar» estos ataques al turismo con el proceso soberanista.

Mireia Boya fue más allá de la justificación de los ataques y se negó a condenarlos: «Siempre nos pedís a nosotros -aseguró en una entrevista en Rac1- que renunciemos a la violencia, cuando la violencia también la provoca el Govern». Así, Boya cargó contra la «política neoliberal» que está impulsando el consejero de Empresa y Conocimiento, Santi Vila, y también afeó a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, por haber renunciado a cualquier debate para buscar soluciones alternativas. Para Boya, el modelo económico imperante «es violencia pura y dura contra muchas personas que malviven», pero el Ayuntamiento ha renunciado al debate y la Generalitat «lo está avalando».

El portavoz del PDECat en el Congreso, Carles Campuzano, arremetió contra Boya, advirtiendo de que acciones como las de Arran «no pueden tener ningún tipo de justificación en ninguna circunstancia».

El alcalde accidental de la capital catalana, Jaume Collboni, también reaccionó airado contra los ataques al sector turístico y consideró «gravísimo» que la CUP no los haya condenado, a la vez que advertía de que en democracia «hay una línea roja que nunca se tiene que cruzar».

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