Los Mossos trasladando al presunto asesino de Vilanova después del registro de la casa

El asesino de Vilanova planeó deshacerse del cuerpo de Laia «discretamente»

Los Mossos hallaron un carro y una maleta en el cuarto que «dejan entrever» su intención

BarcelonaActualizado:

El rápido descubrimiento del cadáver de Laia impidió que el presunto homicida tuviera tiempo de esconderlo. Aquella tarde del lunes 4 junio solo pasaron tres horas desde que Juan Francisco L. mató supuestamente a la niña de 13 años hasta que dos tíos de la menor hallaron el cuerpo debajo de un colchón en el piso de los padres del acusado, en la avenida Cubelles de Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

Se evitó de esta forma que pudiera esconder el cadáver porque, según la Unidad de Investigación Criminal de los Mossos d’Esqudra, esa era la intención del supuesto homicida tras matar a Laia de forma salvaje. Y es que, en la escena del crimen, los investigadores se encontraron con un carro de la compra y una maleta que, por la forma en que estaban dispuestos, «dejaban entrever» que Juan Francisco L. pretendía deshacerse del cadáver «de forma discreta». Así lo valoran los investigadores en un informe policial al que ha tenido acceso ABC y que forma parte del sumario de la causa que instruye una juez de la localidad.

Que el asesino planeara esconder el cadáver no implica necesariamente que el crimen fuese premeditado. Fuentes cercanas al caso ven difícil esta posibilidad. Hacía menos de una semana que Juan Francisco L. se había mudado a casa de sus padres -situada en el mismo bloque de la vivienda de los abuelos de la menor, pero una planta más abajo- porque su madre estaba gravemente enferma. En su interrogatorio, el supuesto asesino aseguró que no conocía de nada a Laia.

Los Mossos tratan de esclarecer estos extremos y comprobar si pudo haber sido un crimen premeditado. Para ello han reclamado las imágenes de las cámaras de seguridad de los establecimientos de los alrededores y las de tráfico para comprobar si pudieran desvelar seguimientos de las rutinas de la menor. Muchos días la pequeña al salir del colegio iba a casa de sus abuelos hasta que su padre pasaba a recogerla.

Estas videograbaciones también podrían arrojar luz sobre en qué estado mental y físico se encontraba Juan Francisco L. cuando, supuestamente, cometió el crimen. En su interrogatorio, el pasado viernes, aseguró que aquel día estaba drogado, que había consumido mucha cocaína, que estaba borracho -detalló incluso el nombre los bares en los que supuestamente había estado- e insistió en que solamente recordaba haberse encontrado muerta a la menor en el propio piso, y que otra persona podría haber entrado en la vivienda.

El día del crimen, Juan Francisco L. también se había referido a la supuesta ingesta de drogas. Fue cuando los tíos de la menor llamaron aquella noche a su puerta, pues sospechaban de él porque en una primera visita con agentes de la policía local vieron que se expresaba de forma incongruente. El acusado pretendía no dejarles pasar, y así se excusó: «¡Llevo todo el día drogándome y no quiero que entréis!». Eso explicaron los tíos en sus testificales ante los Mossos. Está recogido en el sumario. Fue entonces cuando los familiares encontraron el cadáver de Laia en una de las habitaciones. Era el cuarto más pequeño y el único que no estaba cerrado con llave. Pasaban unos minutos de las once de la noche.

La testifical de la expareja del supuesto asesino también apuntaría a que aquella tarde el hombre no estaba en sus cabales. Según la mujer, la hija adolescente que tienen en común la llamó por teléfono sobre las cuatro para que la fuera a buscar porque su padre estaba muy nervioso y «no paraba de entrar y salir» del piso. A nivel médico, sin embargo, no se puede concluir ahora que fuera drogadicto. «No consta ningún informe médico que así lo acredite», recoge el auto. No hay documentos que confirmen su drogadicción y los informes médicos solo revelan episodios de ansiedad.