Arriola, el «gurú» que siempre vuelve a La Moncloa

La «fontanería» de La Moncloa cuenta con un hombre que reaparece en los momentos decisivos

MadridActualizado:

De pronto, cuando todo el mundo le daba ya por jubilado y retirado, su nombre vuelve a aparecer en las crónicas políticas, en momentos decisivos de la política española. Ha vuelto a ocurrir. ¿Quién ha participado en las reuniones del 155 por parte del Gobierno? Y de forma sorprendente reaparece el nombre de Pedro Arriola, el «gurú» de siempre, el «mago electoral» del PP, el hombre que aupó a Aznar, y luego a Rajoy, a sus victorias electorales.

Arriola es el fontanero 24 horas de La Moncloa. Nunca le falla a Mariano Rajoy, que sigue confiando en este politólogo que se acerca a los 70 años y en sus consejos, que muchos en el PP reciben con un «amén».

«En términos deportivos, es uno de esos futbolistas que sabe leer un partido como nadie», le describía ayer alguien próximo al presidente del Gobierno, tras hacerse público, una vez más, el nombre de Arriola, como muñidor del pacto del 155.

Las descripciones de Arriola, dentro de La Moncloa, son de este tenor: «Es un negociador experto que sabe encantar incluso a las serpientes». «Es un constructor del relato político, que tanta falta hace». «Es un político experto en retórica que nunca habla en público, y que da lo mejor de sí en la negociación a puerta cerrada y en las bambalinas de los discursos importantes y las decisiones más trascendentes».

Es decir, es un «fontanero» de toda la vida, de esos en los que se puede confiar y a los que siempre se recurre cuando hay problemas. Porque sabes que puede tener la solución. La confianza existe, aunque luego quizás no acierte.

Arriola lo mismo elabora un discurso de investidura, que hace el análisis más certero de la «cocina» de las encuestas, que participa en un pacto que parece imposible y lo encauza, o que ve más allá del corto plazo que se impone en la lucha política diaria.

Pedro Arriola, casado con Celia Villalobos y sobrino de Juan Ramón Jiménez, ya fue asesor de Aznar, y muy criticado por el ala más a la derecha del PP, porque en ese sector creían que «moderaba» al entonces presidente del Gobierno. Pero también por ser un asesor externo, y no un dirigente «pata negra» de toda la vida.

Aznar y Rajoy, tan distanciados ahora, están unidos por la confianza que ambos han tenido hacia el «gurú» más renombrado de La Moncloa. Arriola vuelve a resurgir en un pacto histórico, sin una sola declaración pública, sin una imagen, a puerta cerrada, y sin hacer ruido. El presidente sigue confiando en él y en su «relato político» en un momento crítico para España.