El ex portavoz de IU en el Ayuntamiento de Madrid, Ángel Pérez, en Santander
El ex portavoz de IU en el Ayuntamiento de Madrid, Ángel Pérez, en Santander - JUAN MANUEL SERRANO ARCE

Ángel Pérez: «IU es una anécdota dentro de Podemos»

El exdiputado de la formación considera que esta ha asumido el discurso populista del partido de Pablo Iglesias

SantanderActualizado:

La confluencia de Izquierda Unida con Podemos para concurrir a las elecciones del pasado 26-J dejó mal sabor de boca en algunos políticos que, anteriormente, habían asumido cargos importantes en la formación. Es el caso de Ángel Pérez, que tras su etapa como diputado, pasó a ser portavoz del grupo en el Ayuntamiento de Madrid, hasta que discrepancias internas lo alejaron de la política.

Ya retirado, al menos de momento, de la vida política, acude a Santander para participar como ponente en el curso «El componente social de la arquitectura», organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Sin embargo, sus ideas sobre la situación de los partidos continúan tan claras como siempre.

¿Cómo ve la evolución de IU?

En la federación de Madrid, de la que yo era miembro, vimos hace un par de años que esto era a lo que apuntaba, no porque fuéramos videntes ni porque tuviéramos una varita, sino porque a partir de las elecciones europeas donde Podemos tuvo un millón de votos e IU un millón y medio, en IU hay un vértigo en la dirección, hay un acomplejamiento político y hay un abandono de lo que significa una fuerza de izquierdas transformadora, en favor de una opción marcada claramente por el populismo. Esa deriva es la que hace que la dirección federal fulmine a la dirección de Madrid y a toda la federación de Madrid, expulsando a los 5.000 militantes de Madrid, y a día de hoy, ya sabemos que lo que decíamos es lo que se ha cumplido, y lo que se ha cumplido es que IU no es que se integre orgánicamente en Podemos, es que se ha integrado políticamente en Podemos.

IU es una fuerza política ahora mismo, que dentro de Podemos incluso, significa la opción más radicalizada. Es una fuerza que sigue hegemonizada por el Partido Comunista de España, que hace apenas tres meses tenía un discurso diciendo que hay que salirse del euro, que hay que nacionalizar todos los estados estratégicos, es decir, un discurso en el que sencillamente el problema no es que uno esté de acuerdo en la idealidad del discurso, es que uno no puede estar de acuerdo con que eso sea posible hacerlo. IU es una anécdota dentro de Podemos, dentro del universo de Podemos, y Alberto Garzón, lo que ha hecho, ha sido entregar esa fuerza política al populismo y barrer la izquierda transformadora de este país. Lamentable, pero esa es la realidad.

Por sus palabras se interpreta que usted no era partidario de la confluencia con Podemos...

No, para nada. Yo me sigo considerando de izquierdas y de una fuerza política que tiene que tener una opción alternativa al modelo liberal y neoliberal del PP, pero yo todavía no me he vuelto loco. Es decir, yo tengo totalmente claro que hay una alternativa posible, como dice ahora Pablo Iglesias, respetando los márgenes de maniobra posibles que hay dentro de la Europa en la que vivimos. Entonces, cuando no tienes otras opciones, pues tienes que transitar por lo que has hecho. IU hace muchos años se comprometió con la Constitución y con las leyes de este país, entonces, ¿a qué vienen ahora estas cosas que plantean?

Yo creo que IU hubiera hecho bien no integrándose en la misma candidatura de Podemos, yo creo que IU hubiera tenido un resultado mejor que en diciembre, no habría reforzado con parte de sus votos el proyecto de Podemos, que es quien hubiera retrocedido algo de todas maneras, y seguiría existiendo la izquierda transformadora. Hoy IU y la izquierda transformadora, de cambio, no existe. En su lugar hay un proyecto populista que sencillamente no va a ningún sitio porque es transversal, pero además impide que la izquierda vaya a ningún sitio. Porque claro, entre un PSOE acomplejado que mira continuamente a Podemos para ver si hace referéndum o no, si es participativo o no, o si sus dirigentes tienen que llevar coleta o no..., y un Podemos en donde hay transversales, marxistas, socialdemócratas, comunistas, gente de pensamiento libertario, nacionalistas de los que pactan, nacionalistas de los que no pactan, las mareas… y todo eso junto no puede ser nunca una opción a una oferta que la derecha tiene entre el PP y Ciudadanos, que tienen claro el modelo europeo, el modelo de Estado, las políticas fiscales, las políticas sociales, hasta dónde pueden llegar y hasta dónde no. Es decir, hoy la derecha tiene un proyecto y la izquierda no.

¿La alianza con Podemos ha perjudicado a IU en las elecciones?

Sí, yo creo que si no habría mejorado sus resultados respecto a diciembre, pero hay más, no es que IU se integre orgánicamente, eso, lo de formar parte de una coalición, sería lo de menos, sino que se ha integrado políticamente, es decir, ha perdido la personalidad de una fuerza política de izquierdas. Una fuerza política de izquierda, de la izquierda transformadora, tiene un proyecto que tiene unos objetos, que se definen además por la realidad de la economía. IU se ha integrado en una fuerza política que dice que todo se reduce a un discurso entre los de arriba y los de abajo, y últimamente ya algunos de los subdirigentes dicen que entre los mayores y los jóvenes. Este tipo, con todo respeto, «de tonterías», no las ha hecho la izquierda nunca. La izquierda, para serlo, tiene que ser una izquierda rigurosa que propone una alternativa a una política neoliberal del PP, no es una izquierda rebelde, es una izquierda alternativa. Y eso no es Podemos. IU está dentro de Podemos, y Alberto Garzón no pinta absolutamente nada.

¿Y con esta integración política de la que habla se cumplen los pronósticos de los sectores críticos de IU que se oponían a la confluencia por la pérdida de las siglas?

Sí, lo que pasa es que las siglas no se van a perder porque la dirección de IU las va a retener para que nadie haga con esas siglas lo que estas representan desde hace 30 años. Por tanto, se quedarán con esas siglas para que nadie pueda reflotar una izquierda transversal, aunque la izquierda transformadora se reflotará, porque será una necesidad política, cuando el populismo no dé respuesta a los problemas y cuando los problemas sigan siendo los que son.

¿IU se rebajó ante Podemos al aceptar el acuerdo para concurrir juntos?

Ya lo había hecho antes. Cuando IU asume el discurso populista de Podemos y empieza a hablar de estas cosas de los de arriba y de los de abajo, había perdido todo carácter. A mí me parece irrelevante el que haya ido o no haya ido, yo creo que desde el punto de vista electoral, si hubiera conservado sus siglas, IU hubiera sacado posiblemente los diputados que tiene o algunos más, pero conservaría su independencia. Hoy, IU está perdiendo la visibilidad, y en el Parlamento también, porque le dejarán un papel como el que le dejaron la noche de las elecciones, que sacaron a Alberto Garzón las 8 de la tarde, cuando las encuestas de Podemos todavía decían que tenían no sé cuántos de cientos de miles de diputados, a decir que el futuro pintaba de verde. Pues no, pintaba de marrón. Y le dejaron jugar ese papel, que es el que le van a dejar jugar.

¿El liderazgo de Alberto Garzón dentro de IU está consolidado?

Sí, no tiene ningún problema, puede seguir ahí 35 años perfectamente, lo que pasa es que no dirigirá una formación de izquierdas. Estará dirigiendo su propia fuerza política, para mayor gloria de él.

¿Y los militantes de IU lo comparten?

Pues yo creo que IU tendrá un devenir. A partir de la última asamblea, Alberto Garzón ya ha dicho que simplificaba las estructuras, que quiere decir que aquí manda él y se acabó, porque reunirá a los órganos dos veces al año y mientras tanto quien mandará será un pequeño grupo de gente. Es decir, a imagen y semejanza de los partidos populistas, que lo primero que hacen es eliminar las estructuras democráticas de funcionamiento, de manera que los militantes dependen de la opinión del gran líder, y todo esto se recubre con una mano de pintura sobre la participación y todo este tipo de zarandajas que evidentemente contradicen la vida real. Pablo Iglesias se levanta por la mañana disgustado y fulmina a cinco federaciones tranquilamente y cambia cinco direcciones por su voluntad. Es decir, tiene más que ver con Juego de Tronos que con la democracia. Y Juego de Tronos puede ser una serie entretenida, pero desde luego no es una serie sobre demócratas.

¿Qué evolución ve en el discurso de Pablo Iglesias desde las elecciones europeas hasta el día de hoy?

Yo creo que no ha evolucionado, es el mismo. Entonces era lo que conviniera decir, y hoy también. No tiene ningún tipo de problema. Pablo Iglesias puede asumir cualquier ropaje de la izquierda o del centro izquierda o de los movimientos medioambientales, es decir, le da absolutamente igual. Puede ser socialdemócrata, puede ser marxista y decir que el mismo Marx era socialdemócrata, o puede ser bolivariano y ser marxista a la vez. Marx y Bolívar no tenían nada que ver. Bueno, pues este hombre puede ser marxista, puede ser bolivariano, puede ser socialdemócrata, puede ser más socialista que nadie y pedir consejo a Zapatero… este hombre vale para un roto y un descosido, es decir, no vale para nada.

Es el arte de la transformación en función de lo que tiene que oír el que esté delante en cada momento y lo que le convenga a él en función de la táctica política. No tiene estrategia porque Podemos es una fuerza política sin principios. Es una cosa que se cose a partir de la indignación justa de la gente que lo está pasando mal, y en estas ocasiones suele haber gente que se aprovecha de que la gente lo pasa mal para contarle que la culpa no la tiene la pobre gente que lo está pasando muy mal, sino que hay otros culpables. Y además pone nombres y apellidos, con lo que la indignación cobra cuerpo. Pero claro, no define un conflicto económico y un conflicto social más allá del de los de arriba y los de abajo.

¿Y cuál cree que es realmente su postura?

Es la lucha por el poder político. Es una cuestión que además yo creo que él tampoco tiene la responsabilidad, porque creo que en este país hay poderes que algún día tendrán que explicar o explicarán cómo al coger un grupo de profesores universitarios generan un mito social sobre lo listos que son, y cómo con un ordenador, con internet, y con cientos de miles de horas en dos cadenas de televisión privadas mañana, tarde y noche, es decir, subvencionados con decenas de miles de euros en tiempo de televisión, consiguen cientos de miles de votos. Y eso evidentemente no lo ha hecho Pablo Iglesias ni Errejón, ni Rita Maestre, ni ninguno de ellos. Eso lo ha hecho quien podía hacerlo, y estos pues son sencillamente unas marionetas que se han prestado para hacer un proyecto que encorsete la frustración y la indignación de la gente.

Como usted, ¿hay más históricos del partido que están descontentos con esta situación?

Claro, si no es que estemos descontentos, es que ya no estamos, nos echaron. Ahora estamos tranquilamente. Estamos felices porque también sabemos que nosotros no nos vamos a inventar un proyecto de izquierdas de manera voluntarista de la noche a la mañana. Algunos hicimos un partido, Convergencia de Izquierdas, que sirve entre otras cosas para que los compañeros que no quieran irse a casa después de aquella expulsión pues estén aquí. Otros compañeros organizaron un foro, otros hacen otras cosas…y todo eso tarde o temprano confluirá en función de la necesidad que la gente tenga de un proyecto de izquierdas.

¿Pero continúa esa ilusión por recuperar la esencia de IU?

Sí, el proyecto de IU existe y el espacio político existe, lo han demostrado las elecciones. Es un espacio que está ahí, y de hecho un número muy importante de votantes de IU no han votado a esa alianza, porque eso no es la alianza de izquierdas que la gente de IU quiere. Por lo tanto, ese espacio existe, pero cómo va a confluir ese espacio y se va a regenerar y volver a ser una fuerza política es un proceso que habrá que transitar, ante el que no hay que ponerse nervioso.