Puigdemont lidera la manifestación independentista en Bruselas - REUTERS

Carles Puigdemont lidera el grito antieuropeísta de los independentistas en una manifestación en Bruselas

Alrededor de 45.000 manifestantes marchan en Bruselas por la independencia de Cataluña

Puigdemont, a Juncker: «Los que se manifiestan debajo de su despacho no son criminales, son demócratas»

BruselasActualizado:

Las calles de Bruselas se han teñido este jueves de amarillo con una concentración por la independencia de Cataluña que ha superado las expectativas de asistentes, 45.000 según la Policía, llegados en avión, autobús, tren o vehículo privado, que han colapsado el barrio europeo de la capital belga. Con el lema «Wake Up Europe» (Despierta Europa), el objetivo principal de la marcha, que comenzó pasadas las 11.30 horas, fue que la voz del independentismo se escuche en las instituciones europeas.

Al cierre de la manifestación, el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha tomado la palabra para decir que «Cataluña es la mejor cara de Europa».

En su alocución apeló directamente al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para que «Europa se dé cuenta de que aún puede jugar un papel» en la crisis catalana. El expresidente catalán le dijo a Juncker que «los que se manifiestan debajo de su despacho (...) no son criminales, son demócratas», y preguntó al dirigente europeo si ha visto alguna vez en Bruselas «una manifestación como esta de apoyo a unos criminales», en alusión a los dirigentes independentistas.

«Queremos una Europa de ciudadanos libres, una que escuche a sus ciudadanos, además de escuchar a los Estados», dijo Puigdemont, que volvió a reprochar a la Unión Europea«dar respaldo» al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. Antes de él intevinieron la número dos de ERC, Marta Rovira, así como los otros cuatro exconsejeros procesados que continúan en Bruselas (Clara Ponsatí, Meritxell Serret, Lluis Puig y Toni Comín).

Simbología

Desde primera hora de la mañana las calles de la ciudad, también fuera del perímetro del barrio europeo, se llenaron de banderas «estelades» y lazos amarillos, convertidos en símbolo de protesta por las detenciones de miembros del Gobierno de la Generalitat. Símbolos que dieron color a un día típico bruselense, gris, frío y lluvioso, que no ha impedido a los asistentes concentrarse en un ambiente festivo, entre música y cantos como la «Oda a la Alegría» de Beethoven, himno europeo.

Aunque Bruselas es escenario de concentraciones casi diarias, la ciudad no recuerda una manifestación tan multitudinaria de temática no belga, ha dicho a Efe un policía.

Los tranvías y el metro estaban inusualmente colapsados desde primera hora, y muchos, ante los cortes de tráfico, han acudido a pie al Parque del Cincuentenario, punto de partida de la marcha.

Allí estaban Marta Rovira y Gabriel Rufián (ERC), Artur Mas, Carles Puigdemont y los cuatro exconsellers cesados que le acompañan en Bruselas; todos ellos han recibido un baño de masas, especialmente Mas y Puigdemont, lo que les ha obligado a realizar la marcha por otro camino alternativo.

Ataviado con una bufanda amarilla, Puigdemont ha caminado a gran velocidad desde la Comisión Europea (CE) hasta la plaza Jean Rey, punto final de la manifestación, acompañado de un equipo de seguridad, pero eso no ha disuadido a muchos asistentes a acercarse a él para hacerse fotografías y mostrarle apoyo, al grito de «President», uno de los más escuchados en la marcha.

Más allá de los 200 autocares y cinco vuelos charters contratados por los organizadores, ANC y Òmnium Cultural, mucha gente se ha desplazado en vuelos regulares, vehículo privado y tren, algunos para disfrutar del «puente» y muchos otros solo para unas horas, dado que las plazas hoteleras para estos días en Bruselas están prácticamente agotadas, según el organismo turístico Visit Brussels.

La manifestación ha sido también un balón de oxígeno para la malograda hostelería belga, que se recupera aún de la caída libre provocada por el terrorismo, con una ocupación histórica en estas fechas y con casi la totalidad de sus 18.000 plazas ocupadas.

Tampoco en la plataforma Airbnb queda ni un solo apartamento para esta noche por menos de 400 euros en Bruselas y alrededores, algo que ha suscitado el intercambio privado, ofrecido por los flamencos simpatizantes de la causa que alojarán a unos 2.000 participantes.

Josep y Gemma, dos trabajadores de la Diputación de Barcelona, ya tenían planeado venir en este «puente» a Bruselas, y se han sumado a la marcha; otros, como Bea, viven ya en la capital belga y han asistido por solidaridad con quienes han hecho hasta 20 horas de carretera.

Un grupo de catalanes no independentistas salió al balcón de su vivienda con banderas españolas y cargó contra Puigdemont y sus seguidores

De camino a la capital belga, Roser tejió su propia bufanda en el coche, según una imagen que colgó en las redes sociales, repletas de comentarios y fotografías de la concentración.

En el centro de Bruselas, algunos comerciantes han visto sorprendidos cómo se les agotaban las prendas de este color tan demandado por los manifestantes, de todas las edades, incluidas muchas familias que acudieron con niños e incluso con sus mascotas.

El apoyo a la manifestación en las calles no ha impedido a un grupo de catalanes no independentistas salir al balcón de su vivienda con banderas españolas y cargar contra Puigdemont y sus seguidores, a lo que algunos manifestantes respondieron con gritos de «fascistas».

Bruselas se llenó ya de catalanes anoche, con un acto en la Grand-Place, una primera concentración espontánea que sirvió de punto de encuentro para los primeros en llegar, teñida por el tradicional espectáculo de luces y sonido de la época navideña.

En paralelo a la manifestación, se celebran «castellers», recitales de poesía y otros actos culturales que culminarán la jornada catalana en Bruselas