España

Alivio de los diputados susanistas por no ver a Lastra en la portavocía

Ven más fácil trabajar con Margarita Robles que con la número dos de Pedro Sánchez

Adriana Lastra, nueva portavoz adjunta del PSOE en el Congreso de los Diputados
Adriana Lastra, nueva portavoz adjunta del PSOE en el Congreso de los Diputados - EFE

Superar la brecha existente en el Grupo Parlamentario Socialista es el primer reto que tendrá que afrontar el nuevo equipo de Pedro Sánchez en el Congreso. No es tanto una cuestión de voluntad como de necesidad. Los susanistas cuadruplican en número a los afines a Sánchez y estos necesitarán obligatoriamente sumar voluntades para poder tener éxito en la doble tarea de cercar al partido en el Gobierno y evitar que Podemos marque la agenda política.

Una tarea titánica e imposible de cumplir contando únicamente con los 20 diputados que se mantuvieron fieles al actual líder, máxime porque de este grupo se ha nutrido la nueva ejecutiva en Ferraz. La principal tarea de la nueva portavoz parlamentaria, Margarita Robles, será así cerrar heridas para poder contar con todas las manos posibles. No podrá haber revanchas, reconocen fuentes de Ferraz, por lo que no habrá grandes cambios en las portavocías.

Olvidar el pasado

Los sanchistas tendrán que mirar hacia adelante y olvidarse de enmendar los cambios de mano que aplicó la gestora en 30 portavocías entre el Congreso y el Senado (con sus consiguientes complementos salariales) como castigo a los sanchistas. Un gesto que en su día los partidarios del líder denunciaron como «ensañamiento» y que llegó a afectar no sólo a los diputados que se saltaron la disciplina de partido y votaron en contra de la investidura del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sino también a todos aquellos que se abstuvieron pero manifestaron su adhesión a Sánchez.

A este perfil de búsqueda de unidad responde precisamente la elección de Robles como portavoz parlamentaria. Su talante es mucho más conciliador que el de Adriana Lastra, a la que Sánchez había previsto asignar esta tarea en un principio. La mayoría de los partidarios de Susana Díaz, de hecho, respiraron ayer al conocer que será Robles y no Lastra quien asuma la dirección del grupo parlamentario. «Con Adriana era muy probable que acabara habiendo incendios, su discurso no es en clave de unidad y mirada hacia el futuro sino de que acatemos y callemos.

Robles tendrá que hacerse cargo también de preguntar al presidente del Gobierno ya que Sánchez no cuenta con escaño
Con Margarita la relación es otra cosa, es otro perfil y al final se entiende con todo el mundo», resaltaba ayer un dirigente susanista. La mayoría coincide con esta idea. Y valoraban positivamente la configuración de la dirección parlamentaria, donde se han representado todas las sensibilidades. Aunque un diputado resaltaba que la presencia de Lastra como adjunta deja muy claro «el férreo control» que pretende Sánchez. No obstante, hay otras voces que cuestionan la decisión como «una política de tierra quemada», en la que entienden que lo único que ha primado es la fidelidad de Robles a Sánchez. Otro diputado defiende que le habría gustado ver a Meritxell Batet en el puesto, «por su mayor experiencia en el parlamento y por el mensaje para Cataluña».

Además de la ardua labor interna que Robles tiene por delante, la tarea de puertas para afuera del ejercicio público de la portavocía no va a resultarle más fácil. Dado que Sánchez no cuenta con escaño, Robles tendrá que hacerse cargo también de preguntar al presidente del Gobierno y de intervenir en los grandes debates. Este mismo miércoles se estrenará pidiendo explicaciones al jefe del Ejecutivo por la amnistía fiscal y el varapalo asestado a esta medida por el Tribunal Constitucional. Además de asumir la presión parlamentaria sobre Rajoy, tendrá que ejercer también las funciones y ruedas de prensa correspondientes al portavoz. «Un auténtico achicharradero», definía ayer el reto de Robles un destacado sanchista.

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