Alberto Rodriguez durante la sesión constitutiva del Congreso
Alberto Rodriguez durante la sesión constitutiva del Congreso - EFE
ELECCIONES 2016

Alberto Rodríguez: «En política, ni lo nuevo puede imponerse, ni lo viejo sostenerse»

Tiene 34 años, es Técnico Superior en Química Ambiental y encabeza la lista de la coalición Unidos Podemos por Santa Cruz de Tenerife

MadridActualizado:

Alberto Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 11 de diciembre de 1981) saltó a la fama el 13 de enero de este año cuando le tocó jurar su cargo como diputado de Podemos en el Congreso. No fueron sus palabras en aquel acto el motivo de la controversia surgida en torno a su persona –«Aunque a algunos parece que les molesta que estemos aquí, yo prometo acatar la Constitución y trabajar para cambiarla»– ; lo fue su imagen: con él, las rastas llegaron a la Cámara Baja. Procedente del mundo sindical, este Técnico Superior en Química Ambiental encabeza la lista de la coalición Unidos Podemos por Santa Cruz de Tenerife. A poco más de un mes de la repetición de las elecciones, repasa las claves de la campaña de su partido y cuenta cómo le han cambiado la vida los 111 días en los que fue diputado:

¿Sobre qué ejes va girar su campaña electoral?

Vamos a mantener las líneas en las que trabajamos para el 20D que son principalmente el Empleo y todo lo relacionado con intentar mejorar el estado del bienestar que tenemos en España. Para ello, insistiremos en la necesidad de unos servicios públicos potentes y en derogar las reformas laborales aprobadas por el PSOE en 2010 y por el PP en 2011, que tanto sufrimiento han provocado en las clases populares.

¿Cuáles son sus recetas para conseguirlo?

En primer lugar creemos que invertir en bienestar generará empleo público de calidad. En este sentido, apostamos por revertir los recortes en Sanidad, en el ámbito de la dependencia e instaurar la educación gratuita de 0 a 6 años. Para mejorar las condiciones laborales, dotaremos de más recursos a las Inspecciones de Trabajo. Así, podrán luchar contra el fraude en la temporalidad de aquellos contratos que cubren puestos de trabajo indefinidos. También queremos recuperar la negociación colectiva ya que entendemos que democratiza las relaciones laborales. Con estas medidas, esperamos conseguir que la gente viva con más dignidad y que la economía se revitalice como causa de la estabilidad laboral.

Esto suena demasiado general, ¿tienen alguna medida concreta para reducir la tasa de paro?

Sí, hemos elaborado un Plan Nacional de Transición Energética para apostar por las renovables. Por un lado, hará que España sea menos dependiente del extranjero en esta materia, y, por otro, conseguiremos generar empleo en dos vertientes: para todos los trabajadores, procedentes del sector de la construcción y con una cualificación más baja, que se quedaron en paro cuando estalló la burbuja inmobiliaria; y para las personas con estudios en el ámbito de la innovación y el desarrollo, que ya no tendrían que marcharse fuera a aplicar sus conocimientos.

El próximo 26 de junio acudirán en coalición con Izquierda Unida (IU), ¿les sitúa este pacto todavía más a la izquierda en el espectro ideológico?

Nosotros escapamos de los «ismos» y las etiquetas ideológicas, simplemente apostamos por políticas que consideramos de sentido común. Aunque vayamos juntos a las elecciones, seguimos siendo formaciones con distintas tácticas y estrategias políticas. Sin embargo, hemos entendido que era el momento perfecto para configurar una convergencia que apueste por el verdadero cambio político, por los servicios públicos y por el respeto de los Derechos Humanos en nuestro país. En Podemos hay personas con percepciones muy diversas de la realidad y entendemos que las pequeñas diferencias no son otra cosa que una fuente de diversidad ideológica que nos enriquece y que estamos encantados de tener.

Esta vez les toca a las grandes fortunas apretarse el cinturón y no a los trabajadores

Sitúese en el 27 de junio, qué pasaría si los resultados electorales son parecidos a los anteriores:

Creo que van a ser muy diferentes. En primer lugar porque gracias al pacto con IU se han incorporado compañeros y compañeras muy bien valorados –como, por ejemplo, Alberto Garzón–, y porque percibimos que se puede polarizar el voto entre el Partido Popular y Unidos Podemos. Además, tenemos posibilidades de ser primera fuerza política, por lo que el PSOE va a tener que decidir de qué lado esta: si va a seguir apoyando la senda suicida que plantean el PP y Ciudadanos, o si va a apostar por políticas contra la austeridad y el desarrollo de los servicios públicos.

Estarían dispuestos a tener ministros del PSOE en su Gobierno como ustedes les exigieron a ellos:

Nuestro ofrecimiento de mano tendida sigue ahí y entendemos que deberían tener una participación en el Gobierno proporcional al número de votos que consigan. Esto es una cuestión de respeto democrático, necesaria para que sus votantes tengan la representación en el Gobierno que les han concedido las urnas. Más que generosos, lo que vamos a ser con el PSOE es justos.

Se puede decir que el bipartidismo ha muerto, o todavía tiene fuerza para resistir:

Como expresión institucional podemos afirmar que esta prácticamente muerto, sólo hay que mirar el arco parlamentario del 20-D. Lo que no está muerto es el bloque de poder que conforman las élites económicas, que quiere mantener sus privilegios y seguir utilizando las instituciones para su propio beneficio. A nosotros nos gusta decir que ni lo nuevo tiene la fuerza suficiente para imponerse; ni lo viejo para sostenerse y continuar con el «statu quo» de saqueo y políticas de austeridad. Lo que corroborará el 26-J es que el bipartidismo tiene poco recorrido vital.

Si llegaran a gobernar, ¿podría la Unión Europea exigir a España un cambio en su política económica como exigió al Gobierno de Alexis Tsipras?

Lo que ocurrió en Grecia fue un chantaje en toda regla. Las instituciones europeas y los poderes fácticos decidieron que había que aplastar las políticas del cambio para dar ejemplo al resto de países, sobre todo a los del sur de Europa. Sin embargo, como España es la quinta economía de Europa y su peso político en el Parlamento Europeo es mayor que el de Grecia, no les va a resultar tan fácil chantajearnos.

Y cómo pretenden convencer a la UE de que sus planteamientos económicos son viables:

Vamos a decirle a la UE que está demostrado que la austeridad y los recortes no han funcionado ya que sólo han hecho aumentar la deuda. Vamos a cumplir con la reducción del déficit con propuestas anti austeridad, dotando al Estado de mayores ingresos y redistribuyendo la renta. Esta vez les toca a las grandes fortunas apretarse el cinturón y no a los trabajadores. Además, le vamos a pedir lo mismo que Francia y Alemania: que nos permitan ralentizar la reducción del déficit porque entendemos que es una propuesta de sentido común. Nos exigieron recortar en derechos para cumplir con el objetivo de déficit y, sin embargo, seguimos sin cumplirlo.

Hay dos cuestiones de su formación que preocupan sobremanera a la población. La primera es su relación con el régimen bolivariano de Venezuela, ¿qué tiene que decir en este sentido?

Nos apena que se juegue con la situación y con la vida de millones de venezolanos que lo están pasando mal por la situación crítica que vive su país, y que esto se use como una arma arrojadiza contra Podemos. Sobre si el Gobierno de Venezuela ha financiado a nuestra formación, siempre hemos recibido bien las investigaciones a este respecto y todas las querellas han sido desestimadas o archivadas. Nuestra financiación es clara, diáfana y esta doblemente auditada. Nosotros nos financiamos a través del «crowdfunding», de pequeños microcréditos de la población o de nuestro trabajo y pertenencia a las instituciones.

No lo hemos hecho bien en el plano comunicativo

La otra es su posición ante el desafío soberanista del gobierno catalán:

En este sentido, creemos y es evidente que el modelo territorial del país, basado en el consenso del 78, ha saltado por los aires. La situación en Cataluña se ha «bunquerizado» porque las distintas posturas no quieren hablar y hay un choque de trenes en lo político que no beneficia a nadie. Hasta ahora la única propuesta valiente y sensata es la nuestra. Planteamos democracia y participación. Queremos que se haga una consulta y si se hace, Podemos pedirá el «no» a la independencia porque queremos que Cataluña siga formando parte de nuestro proyecto común de país. No somos independentistas, sólo queremos que la gente participe y desatascar un problema real.

Desde que entraron en las instituciones tras las elecciones Autonómicas del año pasado, ¿se ha contagiado Podemos de las prácticas de la vieja política que tanto critican, y ha perdido el contacto con sus bases?

Esta claro que las instituciones tal cual las conocemos están diseñadas para absorberte y para que, con sus dinámicas burocráticas y administrativas, entres en ese vórtice en el que no tienes espacio para realizar política fuera de las mismas. Sin embargo, creo que en estos meses hemos demostrado que se puede hacer política de una manera diferente. Nos hemos reunido con muchos sectores de la sociedad civil y les hemos abierto las puertas del Senado y del Congreso. Esta ha sido nuestra gran fortaleza y la mejor medicina para combatir el no convertirnos en lo que siempre criticamos: elefantes anquilosados en las instituciones sin contacto con la realidad.

Haga un poco de autocrítica, ¿en qué se ha equivocado Podemos durante estos cuatro meses?

Hemos cometido multitud de errores y en los últimos tiempos no lo hemos hecho bien en el plano comunicativo. Quizá, en nuestro afán por demostrar públicamente que hemos llegado para gobernar, se nos ha visualizado con arrogancia, o hemos dado la imagen de que sólo queríamos hablar de sillones. Con nuestra actitud hemos trasmitido al imaginario de mucha gente que Podemos era más de los mismo. En el plano organizativo, tendremos que reinventarnos cuando pase el 26 de junio, ver cómo queremos que sea el Podemos del futuro y hacer que los círculos obtengan mas protagonismo para traer el cambio que necesita el país.

¿Qué ha cambiado en su vida desde que fue elegido diputado?

El cambio ha sido total, durante la campaña empecé a ser una figura pública y comencé a adaptarme a estas nuevas dinámicas. El «boom» de nuestra llegada al Congreso supuso un cambio radical. En lo político te conviertes en un altavoz de los deseos y pretensiones de mucha gente, pero también tiene su lado malo: tu esfera privada se reduce a muy poquitos espacios y en cualquier ámbito eres conocido. Es un sacrificio personal muy grande pero para eso estamos aquí. Si podemos tumbar determinadas leyes y este es el precio, estoy encantado.

Se atreve a hacer un pronóstico para las elecciones:

Por supuesto. Victoria de Unidos Podemos. En Canarias tengo clarísimo que seremos la primera fuerza política porque vamos a hablar con la gente que está más alejada de nosotros, como son las ciudades pequeñas y los pueblos, e intentaremos convencer a los mayores de 55 años, que es donde no tenemos apoyos suficientes. Para ello, explicaremos a la gente qué es lo que ha pasado en estos cuatro meses y que nuestro objetivo no es el «sorpasso» al PSOE, sino desalojar al PP y sus políticas de la Moncloa. También vamos a ganar a nivel nacional porque la ola de ilusión que se ha desatado con nosotros en las últimas semanas es imparable.