España

Radicales y soberanistas lideran el absentismo en el Congreso

Seis de los siete diputados de Amaiur figuran entre los diez que más faltan a votar. Les siguen en ausencias CiU y ERC, con sus portavoces Duran y Bosh al frente

laura l. caro - Madrid - Actualizado: Guardado en: España

En la legislatura de la transparencia no es posible saber con rigor qué hacen los diputados y siquiera si acuden o no a los plenos del Congreso. La imagen del hemiciclo a veces semidesierto revela un seguimiento muy desigual de las principales sesiones, que sin embargo la Cámara no vigila por exceder a sus competencias y que los diferentes Grupos Parlamentarios rehusan documentar con exactitud. Pocos son los que hacen públicas las agendas semanales íntegras de sus miembros y desde hace muy pocos meses.

Preguntados por ABC, ni PP ni PSOE ni La Izquierda Plural o CiU han respondido cuando se les ha solicitado una lista de las asistencias y ausencias de sus Señorías a los plenos de los últimos tres años y medio. Sí lo han hecho formaciones minoritarias -UPyD, PNV y, dentro del Grupo Mixto, ERC, GBai, Compromís y Foro Asturias-, normalmente para indicar de forma genérica que comparecen «casi siempre» o «el 99% de las veces» y que, cuando no ocupan sus escaños, es por estar trabajando en sus despachos.

Esa es la justificación más común, junto con otras que aluden a problemas de salud, bajas maternales u obligaciones políticas tales como reuniones relacionadas directamente con la actividad parlamentaria o no, puesto que un 15% de los diputados es también alcalde o concejal, muchos tienen cargos orgánicos en sus partidos y un tercio tiene permiso para ejercer su profesión particular.

Poca transparencia

El déficit de transparencia impone pues renunciar a conocer cuál es el absentismo real de los diputados y obliga a limitar el análisis a los únicos datos exactos al respecto que ofrece la Cámara: la participación en las votaciones plenarias, que se han celebrado 178 días en esta legislatura, habitualmente los martes y jueves. La última fue el pasado día 25, que puso fin al periodo ordinario de sesiones. Webs como quehacenlosdiputados.net se ocupan de actualizar los números automáticamente en cuanto el Congreso los inserta en sus sistema.

El resultado de ese cruce de datos revela que, de 350 parlamentarios, apenas una cuarta parte -85, que representan el 24,2% del total- ha estado presente todos los días de votaciones plenarias. Sesenta y cinco de ellos son del PP. Pero el análisis también demuestra, en el lado opuesto, el nulo compromiso de las fuerzas nacionalistas y radicales con el órgano que representa a todos los españoles: 6 de los 7 diputados de Amaiur se encuentran entre los diez que menos aparecen por las votaciones, como lo evidencia que entre ellos suman 432 días de ausencias, casi la mitad de las 917 faltas que acumulan juntos los 110 representantes del PSOE.

Al lado de los abertzales, llama la atención el alto grado de incomparecencias de miembros de CiU (297) y ERC (90), que sitúan a sus respectivos portavoces -Josep Antoni Duran i Lleida y Alfred Bosh respectivamente- en el «top» de los ausentes, con 62 faltas en días de votación el primero y 42 el segundo. En una escala de importante absentismo se sitúa también La Izquierda Plural, cuyos once diputados acumulan 173 jornadas en las que no estuvieron en sus sitios a la hora de votar, 34 de ellas registradas en el haber del candidato de IU a La Moncloa, Alberto Garzón.

De la tendencia nacionalista se distancia el PNV. Sus cinco representantes han faltado en total a 41 fechas de votación. El más esquivo, el portavoz Aitor Esteban, suma 15 faltas.

En cuanto al PP, los números le señalan como un grupo cumplidor, entre otros por que su estrecho margen de solo nueve diputados sobre la mayoría absoluta de 176 obliga a sus miembros a no fallar en las votaciones, so pena de perderlas. Entre todos cuentan 530 faltas de asistencia a la hora de votar, un 42% menos que el PSOE, en cuyas filas se percibe el relax de la oposición y de no tener que sacar adelante leyes en solitario. La primera socialista en el ranking de ausencias es Carmela Silva, Secretaria Segunda de la Mesa del Congreso, con 45, aunque son menos que las 54 que sumó Elena Valenciano hasta su baja en julio de 2014 y que las 54 de Alfredo Pérez Rubalcaba, que entregó el acta en septiembre de ese año.

Tanto PP como PSOE prevén multas económicas para quienes se saltan una votación sin justificarlo, aunque nombres, sanciones y sus circunstancias se mantienen en secreto.

Cabe aquí subrayar que en las 530 faltas de asistencia que constan en el haber del PP no se han computado las de quienes, siendo parlamentarios, forman también parte del Gobierno y desempeñan, por tanto, funciones de Estado. Es el caso de Mariano Rajoy (126 ausencias); Soraya Sáenz de Santamaría (76); José Manuel Soria (98); Ana Pastor (92); Fátima Báñez (68); Cristóbal Montoro (61) y Jorge Fernández (47), a los que cabe añadir la exministra Ana Mato (90), que estuvo al frente de Sanidad hasta finales de 2014.

A todos los efectos sí se han contabilizado las de los dos diputados del PP con categoría de secretarios de Estado: Jorge Moragas -director del Gabinete de Rajoy y récord de faltas en las votaciones del Grupo, 61 días- y José Luis Ayllón, titular de Relaciones con las Cortes, que solo ha faltado a votar una fecha en estos años. Todos ellos cobran su sueldo de Moncloa más una indemnización del Congreso de 1.823 euros exentos de impuestos al mes, que en el caso del presidente del Gobierno y la vicepresidenta es de 870 euros al haber sido elegidos por Madrid.

«Coherencia» con Euskalerría

Desde Amaiur se justifica la renuncia de sus diputados al derecho a votar en términos de «coherencia»: «Antes de venir a Madrid ya explicamos que solo se votarían las cuestiones que afectaran directamente a nuestro país o aquellos que creyéramos oportuno por su carácter social o importancia, como ha sido la ley mordaza (ley de Seguridad) o la del aborto», zanjan.

Los criterios, con todo, no parecen respetarse de manera uniforme, como lo demuestra que la diputada por Guipúzcoa Maite Ariztegui ha dejado de votar 102 días en esta legislatura -lo que la convierte en campeona del absentismo- y su compañero de filas Jon Iñárritu un total de 47. «Se debe a que faltan unas semanas u otras porque tienen que moverse para desarrollar su actividad en el partido o su trabajo», especifica el jefe de prensa de los abertzales, que añade que todos los de Amaiur tienen reconocida en el Congreso compatibilidad para ejercer sus respectivas profesiones. Intervengan o no en las votaciones su sueldo es el mismo: 5.684,21 euros al mes, lo que implica que los parlamentarios de Amaiur cuestan a las arcas públicas 42.456 euros mensuales, incluidos los 8.351,71 euros de su portavoz titular, Mikel Errekondo, que no ha votado 69 días.

Sin llegar a sus cifras, el ahora quebrado Grupo Parlamentario Catalán suma 297 faltas en votaciones entre sus 16 miembros. Hasta la escisión, Duran i Lleida (UDC) ha ejercido como portavoz y presidente de la Comisión de Exteriores, lo que implica un despliegue extraordinario de actividad internacional y viajes que -explica su equipo- justifican sus ausencias. «Mantiene una agenda muy intensa y un perfil diplomático muy alto, también como partido, y siempre que se ha ausentado ha informado al presidente del Congreso», puntualizan.

Del lado de CDC, el diputado con mayor absentismo es Carles Páramo, de Gerona, que no ha estado en 41 días de votaciones. En su caso se han sucedido dos roturas de menisco y una peritonitis gangrenada que le tuvieron de baja todo 2014, indica la jefa de prensa de los convergentes, que añade que hasta septiembre de ese año, el diputado renunció a su sueldo del Congreso y del Ayuntamiento de Rosas -del que fue alcalde hasta septiembre de 2013- para vivir de su pensión.

UPyD, disciplina total

El número uno de la disciplina lo representa UPyD. Entre su cinco diputados, -considerando a Toni Cantó y Álvaro Anchuelo, a pesar de que abandonaron sus escaños en mayo- han fallado 19 días de votación, lo que revela una regularidad sólo comparable a la de Carlos Salvador, de UPN, que ha faltado a cinco jornadas de votación desde 2011. Joan Baldoví, de Compromís, siete, al menos una por su desvanecimiento en la tribuna durante el último Debate del estado de la Nación.

En el conjunto del Grupo Mixto, destacan las 50 ausencias de Pedro Quevedo (Nueva Canarias), debidas -explica su equipo- a circunstancias de índole familiar graves, que obligaron al diputado a perderse muchas votaciones de última hora para llegar a tiempo al aeropuerto, en días incluso en que había estado debatiendo en el hemiciclo. Suma 152 intervenciones parlamentarias.

Completan el mapa Enrique Álvarez Sostres, (F oro Asturias), que no acudió a 24 votaciones esta legislatura y Uxue Barkos (GBai), que sumó 23 faltas antes de entregar su acta para trasladar su actividad política a Navarra y convertirse en la próxima presidenta foral.

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