La mediación se ve desde la etapa escoalar
La mediación se ve desde la etapa escoalar - ernesto agudo
justicia

Mediación, la última opción antes de ir a juicio

Se trata de resolver los denominados «conflictos iceberg», es decir, bloques de hielo debajo del agua que no se presentan ante el Tribunal y que solo pueden ver y resolver las partes

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Una justicia más rápida, barata y efectiva. Así se presenta la mediación, que tiene cada día una mayor acogida en España. Los juzgados se encuentran saturados de casos sobre las mesas, que en multitud de ocasiones una sentencia no ha sido capaz de resolver. La alternativa antes de llegar ante el juez es resolver el conflicto entre las dos partes con la ayuda de un mediador. Para la presidenta de la Asociación Española de Mediación, Arbitraje y Derecho Colaborativo (AEMAD), Esther Gutiérrez Fernández, «es una alternativa para descargar a los juzgados de trabajo, para generar una solución a los problemas de manera eficaz».

Pese a que la mediación lleve más de 25 años intentando calar en la sociedad española, su objetivo apareció hace siglos. Aunque no se haya determinado todavía una fecha exacta, los expertos apuntan al «Tesoro de la lengua Castellana», de Sebastián de Covarrubias, de 1611, donde no aparece el término mediación como es conocido en la actualidad, sin embargo sí se encuentran los términos medio, mediar y medianero. Mediar se interpreta por «intervenir o ponerse de por medio, mientras medianero por «la persona que se pone de por medio para componer diferencias».

Nuestro país cuenta con el Real Decreto-ley 5/2012, de 5 de marzo, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. Impulsado por el Gobierno del Partido Popular aunque con el terreno allanado por los socialistas, quienes antes de perder las elecciones en 2011, pretendieron sacar adelante una ley muy similar. Se trata de uno de los escasos asuntos en el que los dos partidos políticos mayoritarios se encuentran de acuerdo. Según reza el texto que contiene la norma, «el modelo de mediación se basa en la voluntariedad y libre decisión de las partes y en la intervención de un mediador, del que se pretende una intervención activa orientada a la solución de la controversia por las propias partes». Todavía, solo una de cada cuatro reuniones de conciliación termina en acuerdo, por eso se está trabajando en impulsar la cultura del acuerdo desde los juzgados.

No se trata de suplantar la figura del juez porque los mediadores no juzgan, tampoco la de los abogados, pues la mayoría de los profesionales de este sector aglutinan una larga experiencia como letrados. Sino de resolver los denominados «conflictos iceberg», es decir bloques de hielo debajo del agua que no se presentan ante el Tribunal y que solo pueden ver y resolver las partes, como explicó Francisco Acedo Fernández Pereira, presidente de la Cámara Europea de Mediación Internacional, durante la presentación de AEMAD.

Solo expertos

Mediador no puede ser cualquiera pero no es necesario tener estudios jurídicos, aunque sí hacer varios cursos de mediación. La resolución de conflictos la puede llevar un experto en la materia tratada con conocimientos de arbitraje aconsejado por un perito. Desde un psicólogo hasta un empresario, aunque la mayoría de mediadores son o han sido letrados.

España cuenta con varias asociaciones de mediadores entre las que se encuentra la recién inaugurada AEMAD. Su presidenta habla orgullosa del proyecto que comenzó hace pocos meses pero que ha tenido un arranque muy veloz. Gutiérrez cuenta que «tiene la amalgama de las tres facetas del derecho, abarca la mediación, el arbitraje, el colaborativo. Además, esta abogada de profesión destaca como característica única que AEMAD es innovadora porque pone solución a los problemas por el medio virtual, acerca las nuevas tecnologías a la justicia; los problemas pueden resolverse vía online, siguiendo el modelo americano. Aunque «la asociación esta abierta a todo tipo de sectores, tanto al nivel más alto como al más coloquial o de calle», es más operativo en estos últimos asuntos, aclara Gutiérrez.