José Tomás, durante la corrida en la plaza de Aguascalientes
José Tomás, durante la corrida en la plaza de Aguascalientes - efe

El etarra que se expuso por ver torear a José Tomás

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El etarra Hilario Urbizu San Román, huido desde 1994, fue detenido en México después de que acudiera a ver torear a José Tomás en la plaza de Aguascalientes, según informó a la agencia AFP una fuente de la secretaría de Seguridad Federal.

El operativo que derivó en la captura del terrorista, alias «El Escopeta», se llevó a cabo después de que se le ubicara entre los asistentes a la plaza de toros, donde el sábado el torero de Galapagar salió en hombros, informó la fuente que pidió guardar su anonimato.

El arresto se realizó gracias a la colaboración entre la Guardia Civil y la Policía Federal Mexicana y Procuraduría General de la República.

Urbizu San Román llevaba años viviendo en México y fue detenido en virtud de una orden de arresto internacional cursada por el Juzgado Central de Instrucción Número 1 de la Audiencia Nacional que dirige el magistrado Santiago Pedraz.

México es un lugar que históricamente ha acogido a numerosos miembros de la banda terrorista, si bien la colonia etarra en país se había visto mermada en los últimos tiempos debido al traslado de muchos de ellos a Venezuela bajo el régimen chavista.

Se le imputa la muerte de seis agentes

Hilario Urbizu San Román, alias «Escopeta», nació en Olazagutía (Navarra) el 22 de octubre de 1950. Entre otras acciones, se le imputa el atentado que costó la vida a seis guardias civiles en Ispaster (Vizcaya) en febrero de 1980. Fueron tiroteados cuando escoltaban un furgón con cargamento pesado.

Las víctimas fueron José Martínez Pérez, Carlos Gómez Trillo, José Gómez Mariñán, Alfredo Díez Marcos, Antonio Marín Gamero y Victoriano Villamor González. Una de las granadas, al explotar, hirió de gravedad a dos terroristas, Gregorio Olabarria Bengo y Javier Gorrotxategi Agote, que finalmente fallecieron horas después.

Se le relaciona también con el asesinato a tiros, el 9 de enero de 1980 en la localidad de Alsasua (Navarra), de Sebastián Arroyo González, un guardia civil retirado.

Igualmente, se le imputa el robo de ocho mil kilos de explosivo goma-2 en el polvorín de Soto de la Marina, en Cantabria. En la década de los noventa fue localizado en México, donde residía en la capital del estado de Oxaca.