Radiografía de la cúpula de los partidos políticos
Radiografía de la cúpula de los partidos políticos - Abc

Retrato robot del dirigente político español

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La lista de casos de corrupción es demasiado extensa. Una fuerte crisis económica y de confianza los desprestigia. Un movimiento indignado gritaba desde las calles que no les representan. Y una cultura de la transparencia los desnuda poco a poco y exhibe sus vergüenzas. La ciudadanía mira ahora a los partidos políticos y se pregunta quiénes son «los de ahí arriba». Y el retrato resultante es el de un hombre de cincuenta y pocos años, licenciado en Derecho y que no habla más idiomas que el materno.

Así es el perfil básico del dirigente político en España, según los datos curriculares de las 250 personas que componen las cúpulas de los ocho principales partidos españoles que ha recabado y analizado ABC, ayudándose de los datos recopilados por ePolitic.org, una plataforma sin ánimo de lucro que estudia y publica los curriculum vitae de los políticos españoles. La cúpula de cada partido recibe un nombre diferente: Comité Ejecutivo, Consejo de Dirección o Consejo de Coordinación. Son los que mandan. Y el tamaño de este equipo poderoso que gobierna cada partido es muy dispar: el Comité Ejecutivo del PP se compone de 92 personas, el Consejo de Coordinación de Podemos de 13, el PSOE tiene una Ejecutiva de 27 miembros, IU de 35, son los de IU, 20 en UPyD de 20 y 19 en Ciudadanos. El PNV tiene un equipo directivo de 14 miembros, mientras que CiU, pese a su dimensión regional, tiene 30.

En un tiempo en que la palabra paridad llena las bocas de nuestros dirigentes políticos, el poder en sus partidos sigue estando en manos masculinas. De los 250 miembros de los órganos de gobierno de las formaciones, menos de cuatro de cada diez (el 36,8%) son mujeres. Como en la mayoría de profesiones, hay mujeres en política, pero no alcanzan los puestos superiores. Sólo en el caso de UPyD el liderazgo es femenino con Rosa Díez aunque, curiosamente, se trata del partido con menos representación de mujeres en la cúpula: sólo un 20%. Al otro extremo, el PSOE, el único partido con más mujeres que hombres en su directiva.

María González Veracruz, secretaria de Ciencia, Participación y Política en Red de la Ejecutiva socialista, asegura que el liderazgo femenino es «seña de identidad del PSOE», y un «mensaje» que su scretario general, Pedro Sánchez, quiso transmitir colocando a féminas en portavocías de relevancia y situando a una mujer en la Presidencia. Desde Podemos indican que el criterio paritario es «indispensable»: el equipo de Pablo Iglesias lo forman seis hombres y seis mujeres, aunque al añadir a la lista al propio iglesias se acaba inclinando la balanza al lado masculino.

PP, la cúpula más mayor con 54 años de media

El dirigente político medio en España peina canas. La media de edad de los miembros de las Ejecutivas de los ocho partidos analizados es de 51 años. El PP tiene la cúpula más envejecida, con 54 años de media, aunque PNV, CiU e IU le pisan los talones con 53 años de edad media. Al otro extremo, Podemos, con una media de edad que ni siquiera ha llegado a la crisis de los 40, situada en los 37 años. Desde esta formación recuerdan que, además, la media de edad del Consejo de Coordinación, nombre que recibe la cúpula del partido, es la más alta de toda la base de militancia. PSOE y Ciudadanos, con 46 años, y UPyD, con 49, están también por debajo de la media general. El dirigente más joven, Javier Dorado, está en las filas del PP y nació en agosto de 1988,; Javier Dorado, seguido de Irene Montero, de Podemos, que ronda también los 27 años. El de mayor edad es Luis Velasco Rami, vocal del Consejo de Dirección de UPyD, con 76 años.

No es casualidad que los partidos con la dirección más joven sean Podemos, Ciudadanos y la recién estrenada Ejecutiva del PSOE. Alrededor de diez millones de españoles con derecho a voto nacieron con la Constitución ya adoptada. Ahora y reclaman un papel protagonista en la refundación democrática, y exigen nuevas formas, y nuevas caras, en la vida política. Más del 60% de la población española con derecho a voto tiene menos de 50 años, según un estudio del analista electoral Jaime Miquel. No es extraño, por tanto, que los partidos quieran poner rostros jóvenes para atraer al mayor caladero de votantes. José Antonio Olmeda, Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED, pone el ejemplo de Izquierda Unida: «Colocaron al jovencito Alberto Garzón porque Podemos, según las encuestas, se los ha comido ya».

Sin embargo, para el catedrático en Ciencia Política Andrés de Blas, existe un «exceso de celo» en jubilar a los dirigentes de los partidos. «El exceso de juventud en la dirección de los partidos merma el nivel de experiencia política», indica. «Es posible que, huyendo de los riesgos de la gerontocracia, estemos tirando por la borda un caudal de conocimientos favorecido por el trabajo continuado a lo largo de los años», sentencia.

Precisamente, uno de los partidos que más se ha esforzado por rejuvenecer a sus dirigentes es el PSOE. De Rubalcaba a Pedro Sánchez distan, de entrada, 20 años. María González Veracruz explica a ABC que uno de los compromisos de Sánchez en su proceso de Congreso fue el cambio, también generacional. «Sin duda se pierde en experiencia política, pero cuando tienes claro el rumbo a seguir aceptas lo que se gana y lo que se pierde», y añade un dardo al partido que le ha arrebatado el segundo lugar en las últimas encuestas electorales: «El PSOE tiene 135 años de solera, por lo que garantizamos el cambio pero con experiencia acumulada; aunque no estén en la Ejecutiva, el PSOE sigue teniendo entre sus miembros a gente con gran experiencia política».

Otro de los aspectos que el PSOE intentó tener en cuenta cuando diseñó su nuevo equipo, según explica González Veracruz, fue la preparación académica, con 22 de sus 27 miembros con una titulación universitaria. «No quiere decir que esta Ejecutiva tenga más o menos capacidad que la anterior, pero es una realidad diferente que la ciudadanía exige y que nos obliga a valorar los perfiles», señala. El propio Pedro Sánchez es Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales.

Podemos, una cúpula de licenciados y doctores

Según los datos globales recopilados por ABC, más de ocho de cada diez dirigentes políticos (el 82,8%) tiene título universitario. De ellos, la gran mayoría son licenciados (165 de 207), y 27 doctores. Desde Podemos indican que el currículum académico no es lo que más ha primado en la conformación de la cúpula, si bien es cierto que es el único partido en el que todos los miembros de la dirección tienen titulación universitaria. Podemos cuenta con cinco doctores entre los 13 miembros de su ejecutiva. Le sigue UPyD, con un 90% de titulados universitarios, y el PP, con el 88%. PSOE (81%), CiU (80%) y Ciudadanos (79%) bordean la media, e IU se coloca en un lejano 51,4% de titulados superiores.

El historiador Xavier Casals explica así uno de los orígenes de la metáfora de la «casta», término con el que algunos colectivos se refieren al sistema de partidos. En la Transición existía una clase política «heterogénea» pero, con el tiempo, «los grandes partidos han tendido a reclutar a sus dirigentes en una clase media, media-alta, con estudios académicos, y ello ha creado en parte la sensación de alejamiento de la sociedad. Hay una homogeneidad en el reclutamiento: se reclutan en las élites sociales y estas tienden a perpetuarse en el tiempo». Y «los nuevos partidos tampoco han supuesto una ventana para quienes no tienen estudios superiores», indica.

La menor presencia de titulados universitarios en IU, cree el profesor Olmeda, se explica porque esta formación heredera del Partido Comunista acogió históricamente entre su militancia a los trabajadores manuales. «Los trabajadores con un perfil más intelectual emigraron al PSOE», añade.

Otros de los rasgos más destacados del análisis de los miembros de las Ejecutivas de los partidos españoles es su titulación: el dirigente político medio en España es un hombre de leyes. En concreto, 97 de los 207 dirigentes políticos con titulación superior son Licenciados en Derecho. Le siguen las Ciencias Económicas y Empresariales, con 28 titulados, y las Ciencias Políticas, con 17. Para Olmeda, este es uno de «los grandes problemas de nuestro país, creer que todo se arregla haciendo una nueva norma», gobernar a golpe de leyes. Andrés de Blas cree que «no es sorprendente la fuerte presencia de licenciados en Derecho y Ciencias Políticas, los estudios con mayor relación con la vida política y administrativa».

Llama la atención la baja presencia de titulados en disciplinas científicas. En las Ejecutivas analizadas hay once ingenieros y cuatro arquitectos, nueve médicos y solo un bioquímico. En la rama de las letras puras, seis filólogos (de los que tres son miembros del PNV que estudiaron Filología Vasca), un lingüista, siete historiadores y diez filósofos.

También hay siete maestros y tres trabajadores sociales. Y la anécdota, Marta Marbán, de Ciudadanos, licenciada en Bellas Artes, la única que se ha inclinado por la rama artística de los 250 dirigentes.

Beneyto, Cañete y Ayerdi, los políglotas

Entre los asuntos por los que nuestros políticos han recibido más críticas de los ciudadanos está no saber hablar un idioma extranjero. Y el resultado del análisis de sus cúpulas parece darles la razón: tres de cada cuatro sólo se maneja en castellano o en alguna lengua cooficial de España. A falta de los datos de Podemos, por partidos, a la cabeza está IU, con un 91% de miembros que no hablan ningún idioma, seguido de Ciudadanos (84%) y el PP (82%).

Al otro extremo, UPyD, donde el 70% habla algún idioma extranjero. Entre los dirigentes con mayor manejo de idiomas están José María Beneyto, del PP, que además de portugúes, alemán e italiano, habla ruso; o Miguel Arias Cañete, que habla inglés, alemán, italiano y chino. También Manu Ayerdi, de PNV, que suma al alemán, el inglés, y el francés y, el chino mandarín.

La aparición de nuevos colores con los que militar, de caras nuevas y nuevos discursos ha obligado a los «viejos» partidos a intentar refundarse. La línea que separaba lo rojo de lo azul, la izquierda de la derecha, es sustituida por la que distingue lo viejo de lo nuevo. El profesor Xavier Casals define a los nuevos partidos con tres claves: cuajan sin necesidad de un aparato, se definen como movimientos sociales al aunar la protesta al establishment, y están formados por outsiders, caras nuevas y a priori ajenas a la política. Y uno de las claves de esta «nueva política» es la aparición de la «plaza pública electrónica» de la mano de las redes sociales, un espacio «horizontal, inmediato y sin líderes, que es el tipo de democracia que quieren» estos nuevos partidos, cree Casals.

Sin embargo, la mitad de los dirigentes de los partidos españoles no está presente en Twitter (el 46% de los 250 dirigentes analizados no tiene cuenta en esta red social) o Facebook (57%). Por partidos, Podemos, PSOE y Ciudadanos están a la cabeza en presencia en la red del pajarito azul. El 100% de los dirigentes de la formación de Pablo Iglesias está en Twitter. En Ciudadanos, 16 de sus 19 miembros tienen cuenta. Y, en el PSOE, sólo 4 de sus 27 miembros no está en Twitter. El profesor Olmeda asegura que una de las virtudes de estos nuevos partidos es el dominio de las nuevas tecnologías, y pone de ejemplo la foto que colgó Albert Rivera en Twitter con la mascota Naranjito, después de que un dirigente del PP lo llamara así. #Yosoynaranjito se convirtió en trending topic. «Al PP le queda mucho camino en este punto», indica.

Los tiempos políticos parecen haber envejecido frente a los tiempo sociales. Ahora, «una legislatura es una eternidad», como apunta Casals, y las estructuras políticas de 1977 parecen tener dificultades para adaptarse. Lo que se creó en la Transición como algo transitorio se convirtió en permanente, y los partidos perviven como estructuras todopoderosas que parecen ministerios. «Tiene más poder el aparato del partido que el Grupo Parlamentario», que es donde realmente está la representación del pueblo, cree el profesor Olmeda. En este nuevo contexto, los dirigentes políticos han comenzado a quitarse las corbatas y arremangarse las camisas para intentar responder, cada vez más rápido, a las nuevas exigencias de la ciudadanía.