Fotografía de los miembros de la Mafia Calabresa en 1928
Fotografía de los miembros de la Mafia Calabresa en 1928 - ABC
Historia

La leyenda de que la Mafia fue creada por tres misteriosos náufragos españoles

Tres hermanos castellanos, Osso, Mastrosso y Carcagnosso, llegaron a las costas italianas huyendo de la justicia de Toledo que les acusaba de asesinato. Pertenecían a la misteriosa Hermandad de la Garduña

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La fundación del denominado como crimen organizado remonta su origen, según leyendas populares todavía vigentes en Italia, al naufragio en el siglo XV frente a las costas de la isla de Favignana de tres hermanos españoles: Osso, Mastrosso y Carcagnosso, fundadores legendarios de la Cosa Nostra, la 'Ndrangheta y la Camorra, respectivamente. Los tres caballeros, miembros de la poderosa Hermandad de la Garduña, venían huyendo de España por un feo asunto de honor cuando arribaron en una tierra supuestamente incorrupta.

En concreto, la leyenda relata que los tres caballeros, procedentes de Toledo, se habían visto obligados a huir tras vengar con sangre el honor de su hermana violada. Consiguieron escapar de Castilla y se embarcaron hacia Italia, recalando después de un naufragio en Favignana, una pequeña isla próxima a Trapani, en el extremo occidental de Sicilia. El relato cuenta que Osso, el mayor de los tres hermanos, permaneció en la isla y dio origen a la Cosa Nostra. Mastrosso atravesó el estrecho de Messina y se estableció en Calabria, donde surgió la 'Ndrangheta, mientras que Carcagnosso, el más ambicioso de los tres, consiguió llegar a Nápoles, una de las grandes plazas del poderoso Reino de Aragón, para fundar la Camorra. Los tres hermanos serían, según esta fábula, los creadores de los códigos de honor basados en valores como valentía, lealtad y fidelidad que se atribuyen las organizaciones clandestinas italianas, pese a que su actuación dicta de tener ningún ápice de nobleza.

No en vano, la teoría española sobre la fundación mítica de las grandes mafias italianas cumple la apariencia de la típica fábula nacionalista para achacar a la influencia externa un problema local. Así ocurre en el imaginario nacionalista catalán, donde la Inquisición –vigente en la Corona de Aragón dos siglos antes que en Castilla– ha quedado vinculada únicamete a los castellanos, junto a otros defectos y problemas que eran anteriores a la unión dinástica de los Reyes Católicos. En el caso de las mafias italianas, la tradición de grupos criminales con una organización profesional en la Península Itálica se remontan prácticamente a la antigua Roma, donde el sistema de clientelismo empleado por las grandes familias patricias daban sombra a todo un séquito de carroñeros y personajes fraudulentos. Si hay prosperidad no tarda en avanzar y refinarse el crimen, siempre que no existan los instrumentos para ponerle fin.

De hecho, el surgimiento de las mafias modernas está más que documentado por los historiadores italianos que emplazan su génesis a la región de Sicilia. En el siglo XIX, surgió la figura clave de los «gabellotti» (recolectores de impuestos) en esta región italiana para administrar las propiedades de los aristócratas. Ellos obtenían a cambio un porcentaje de las cosechas obtenidas, pero para acrecentar sus ganancias dividían las tierras en pequeñas áreas y las arrendaban a los campesinos, quienes también les otorgaban un porcentaje de la cosecha obtenida. Poco a poco se volvieron cada vez más poderosos e incurrieron en actos de corrupción: extorsionaban a los labriegos, se apropiaban indebidamente de pastizales para dar de comer al ganado y organizaban grupos de ladrones y cuatreros. Por esta razón se les considera a los «gabellotti» como antecedente directo de la mafia. Sus prácticas no tardaron en ser imitadas en otras regiones empobrecidas del país.

El mito de la fundación española de las mafias italianas tiene nexos con la leyenda negra que envuelve a la familia Borgia, calificada sin fundamento de primera familia criminal de la historia. Sin embargo, los crímenes de los Borgia (abusos en el poder, nepotismo, tráfico de influencias, etc) fueron idénticos a los de otros Papas, con la salvedad de que pocos pontífices han sido de nacionalidad no italiana.

¿Existió la Hermandad de la Garduña?

Es difícil encontrar indicios razonables que corroboren la existencia de la Hermandad de la Garduña –la supuestamente más longeva sociedad criminal de Europa– y menos en los términos románticos que se ha transmitido. Hasta hace pocos años, el debate se centraba en definir cuál fue su papel en la España de los Austrias, puesto que su existencia se daba por segura. Y es que para sostener la autoridad española en Nápoles, Sicilia, Cerdeña y el Ducado de Milán se requerían aliados a todos los niveles. Por esta razón, su rol quedó vinculado al de organismo subterráneo al servicio de los virreyes españoles en Italia. No obstante, la Hermandad de la Garduña ha quedado a día de hoy reducida al mundo de las leyendas y las especulaciones.

De obedecer a éstas, aún muy vivas en el sur de Italia, la Garduña fue creada en Toledo sobre el año 1412, ligada a los asaltos a las casas de musulmanes y judíos que habían sido previamente señaladas por la Inquisición. Después se habría desarrollado mucho en Sevilla, hacia donde iban a parar las perlas, gemas, esmeraldas, oro y plata de la recién conquistada América. Con el consiguiente auge de la industria de lujo, la banca y la criminalidad asociada a la riqueza. El personaje de Monipodio en la novela ejemplar de Cervantes «Rinconete y Cortadillo» podría estar, pues, inspirado en un personaje real, al cual tuvo la oportunidad de conocer cuando el escritor estuvo en la cárcel. Las referencias sobre esta secreta y todopoderosa hermandad se alargan hasta el siglo XIX, cuando vivió sus episodios finales. Como gremio de ladrones contaba con una estructura inspirada en las cofradías religiosas, en cuya apariencia se escudaría para operar con impunidad.

Muchos investigadores han sostenido su influencia sin el menor atisbo de duda. Es el caso del importante sociólogo alemán Georg Simmel o el intelectual Enzensberger, que defendieron su gran impacto en las sociedades mediterráneas. Más lejos llegó el historiador y policía Manuel de Cundías que aseguró que el Gran Maestro de la hermandad tuvo una vivienda reservada en el Palacio de la Monarquía de los Austrias, lo cual daría cuenta de su influencia dentro del Imperio español.

En contraposición a la Garduña –de ser cierto que existió– se creó en 1476 la Santa Hermandad, posiblemente el primer cuerpo policial organizado de Europa. Un grupo de gente armada, pagada por los concejos, para perseguir a los criminales que fue instituido por Isabel «la Católica», en las Cortes de Madrigal de 1476, unificando las distintas Hermandades que habían existido desde el siglo XI en los reinos cristianos. Su creación coincidió con el periodo donde la Garduña habría vivido su edad dorada.