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Margallo, sobre el cierre del Cervantes de Gibraltar: «Salvo los simios, todos hablan español»

El ministro de Exteriores recuerda que el Peñón es «territorio nacional» y apela a «acabar con una situación artificial»

José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores
José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores - Efe
aGENCIAS - Madrid - Actualizado: Guardado en: España

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, quiere cerrar la sede que el Instituto Cervantes tiene en Gibraltar puesto que el Peñón es «territorio nacional» y además allí «salvo los simios, todos hablan español».

El jefe de la Diplomacia Española se ha referido así a la información adelantada este miércoles por ABC. El Gobierno ha comenzado los trámites para proceder al cierre de esta sede que se abrió hace casi cuatro años. Fue uno de los puntos de los Acuerdos de Córdoba suscritos por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con el Reino Unido y con las autoridades gibraltareñas en el marco del Foro Trilateral de Diálogo.

La diputada socialista Trinidad Jiménez ha preguntado por esta cuestión al ministro durante su comparecencia en la Comisión de Asuntos Exteriores para informar de las prioridades, líneas principales de actuación y expectativas de España en su presencia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro no permanente.

Margallo ha confirmado que la institución está valorando cerrar esta sede y abrir una en Singapur, ya que en Gibraltar todo el mundo habla español, salvo los monos. En ese sentido, el ministro ha subrayado que la posición del Gobierno en relación con Gibraltar es que «se cumpla a la legalidad internacional», lo que quiere decir que se cumplan las resoluciones de la ONU para que los dos partes terminen con un «conflicto colonial, porque tiene mandangas que el embajador británico diga que no es una colonia, que lo es como la copa de un pino. Hay que restituir la soberanía española».

Del mismo modo, Margallo ha recordado que Gibraltar no forma parte parte del espacio Schengen ni de la Unión Aduanera, por lo que ha apelado a que «hay que acabar con una situación artificial», ya que «un territorio sin ningún recurso natural es la cuarta potencia económica del mundo. No queremos que haya contrabando de tabaco, que no haya tasa del juego del 1%, que no haya impuesto de sociedades del 10%, que no cometan delitos medioambientales en zonas sujetas a la protección medioambiental».

En Gibraltar, según Margallo, se mantiene «lo sostenido por la diplomacia española desde Utrecht en temas de soberanía. Colaboración toda, pero igualitaria porque considerar que las tres partes tenemos la misma legitimidad internacional es una broma de mal gusto».

A su vez ha asegurado que «ningún español,que sea español, acepta a Picardo como ministro principal de Gibraltar» porque no se reconoce desde determinados ámbitos internacionales la constitución de Gibraltar.

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