La Generalitat envia a los colegios un cuento para adoctrinar sobre los hechos de 1714

El manual invita a reflexionar sobre el paralelismo entre esa época y la actualidad

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Nueva acción del Gobierno catalán para avivar la llama identitaria en los colegios. La Generalitat ha remitido a todas las bibliotecas integradas en el Sistema de Lectura pública de Cataluña, a los colegios públicos y privados y a las bibliotecas municipales un cuento dirigido a los más pequeños en el que se les explica, en inglés y catalán (no hay versión en castellano), cómo los hechos de 1714 han influido en la historia de esta comunidad. El manual, al que ha tenido acceso ABC, relata desde la perspectiva de dos niños que existieron en dos épocas muy alejadas (Francesc, en la Barcelona de 1714, y Cesc, en la actual) cómo se vivió el asedio a la capital catalana y qué consecuencias tuvo en la construcción de la identidad catalana.

Bajo el título de «1714. Trons, canons i un estel» («1714. Truenos, cañones y una cometa»), el cuento, editado por la consejería de Economía, invita a los alumnos también a interactuar mediante una «web site» sobre los hechos históricos relatados. A través del libro se ve cómo un niño (Cesc) vive intensamente lo que sucedió en su ciudad hace 300 años a través de la vivencia de otro menor (Francesc) que vivió en primera persona los hechos y con el hilo conductor de su profesora.

Entre otras cosas, la docente explica a su alumno-protagonista los efectos devastadores que tuvo para Cataluña la Guerra de Sucesión. «En Cataluña, las Constituciones estaban en juego...», dice la profesora (sus palabras están en negrita), quien (siguiendo con el texto destacado) enfatiza que «las Constituciones catalanas eran unas leyes muy avanzadas, ¡de las más avanzadas del mundo!». Aclara que gracias a estas leyes los catalanes «podían desarrollar su economía y participar en la vida política del Principado».

«¡Fueron muy valientes!»

La maestra explica también a los alumnos por qué es tan importante celebrar el Tricentenario y por qué se debía luchar por defender la ciudad. «Luchar da miedo y es peligroso... ¿Cómo es que la gente iba a luchar sin miedo?», pregunta Cesc. «Sí que tenían miedo, pero debían asumir que si no defendían su pueblo caerían bajo un gobierno que anularía sus leyes... debían luchar hasta el final», le responde su profesora, destacando, de nuevo en negrita, que «¡eso quiere decir que fueron muy valientes!». Acto seguido expone a su alumno qué ocurrió con su amigo de 1714 tras la irrupción en la ciudad de las tropas de Felipe V. Se lo explica desde el escenario de la Ciudadela, «símbolo de represión de la ciudad».

En el cuento se detalla también la represión lingüística de la época, por qué no dejaban que volaran cometas para advertir a los barcos, y se explica a los alumnos por qué se deben colgar con orgullo banderas de Cataluña en los balcones: «¡Porque la gente ama a este país!». Invita también a Cesc a vivir con emoción ese simbolismo. «Es importantísimo que recordemos nuestra historia y cuidemos nuestro patrimonio para saber de dónde venimos». También le explica qué significa la llama del Fosar de les Moreres. «No se apaga nunca y se mantiene encendida en memoria de los catalanes que dieron la vida por defender Cataluña».

Tras las explicaciones de su maestra, Cesc le pregunta a una compañera de clase: «Sara, ¿te imaginas que nos pasara lo mismo?». «Es imposible», le responde. En la última página del cuento aparece, finalmente, la madre de Cesc y redondea la retahíla de consignas identitarias. «¡Me gusta mucho que aprendas cosas nuevas! Solo si conocemos nuestro pasado podremos luchar por nuestro futuro».

Algunos padres han reaccionado con contundencia. «El cuento está únicamente dirigido a inculcar a nuestros hijos el sentimiento identitario. Es increíble que se utilicen fondos públicos para hacer llegar consignas de alto voltaje político a los alumnos en el entorno educativo», afirma en declaraciones a ABC uno de los padres que han denunciado el uso de este cuento como manual docente.

«Lo están utilizando para la asignatura de Conocimiento del Medio Social y no quiero que se dé una visión tan sesgada a mi hijo sobre ese episodio», añade el padre, que no desvela su identidad por temor a represalias de las autoridades educativas. Denuncia, además, que no haya versión en castellano.