El ministro de Exteriores con la delegación española y representantes del régimen cubano en el centro de La Habana - EFE

Margallo realiza en Cuba una contundente y valiente defensa de la democracia

Aprovecha una conferencia en la Escuela Diplomática para ensalzar la Transición española y su rumbo hacia las libertades

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Con palabras de la filósofa Adela Cortina, cargados de significado, cerró ayer el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, el discurso [lee aquí el discurso completo] que ponía fin a su jornada de trabajo en Cuba. «Todos los códigos morales realmente vivos consideran que es injusto que las gentes mueran de hambre o de sed, cuando hay medios más que suficientes para que todos vivan con dignidad», citó el ministro. «Que es injusto que algunos carezcan de vivienda, que no tengan atención sanitaria, que no reciban una educación de calidad, que queden abandonados cuando ya son ancianos o están enfermos. Que es injusto que una persona no pueda expresarse libremente, asociarse con quien lo desee, desplazarse por un territorio, que nadie le defienda si es acusado. Que es injusto que unos hombres hagan esclavos a otros, que unas personas sean consideradas inferiores a otras por su religión, por su sexo o por su raza. Que son injustos la violencia del maltrato, los castigos físicos, la tortura y el terrorismo», completó.

Aperturismo y sociedad

José Manuel García-Margallo ha explicado este lunes en La Habana los motivos por los que triunfó la Transición española desde el régimen franquista a la democracia. Hablando en el Instituto de Relaciones Internacionales, la Escuela Diplomática de Cuba, el ministro de Asuntos Exteriores, que espera ser recibido por el presidente Raúl Castro, abogó por una actitud aperturista y por que las autoridades políticas reconozcan a la sociedad civil como interlocutor.

El jefe de la Diplomacia española hizo un extenso recorrido por la época del franquismo y por los cambios que comenzaron a experimentarse tras la muerte de Franco, hasta llegar al Gobierno de Adolfo Suárez, en que se puso en marcha la Transición y predominó el espíritu del consenso. «El cambio político -dijo- fue posible porque así lo quisimos todos. El deseo de reconciliación, el propósito de anteponer los intereses comunes a los intereses de partido y, finalmente, la voluntad de apelar a la Historia -no para abrir heridas sino para cerrarlas- fueron virtudes compartidas por todas las fuerzas políticas. Los españoles decidimos superar definitivamente la Guerra Civil y abrir un futuro compartido».

García-Margallo insistió en que la sociedad civil española fue «actor principal de la Transición, trasladando en todo momento su deseo de concordia».

De manera retórica, al concluir su intervención titulada «Vivir la Transición: una visión biográfica del cambio en España», el ministro de Exteriores señaló que «es muy difícil convencerse de que el pluralismo es una riqueza, es muy difícil darse cuenta de que otros puedan tener un punto de vista distinto, del que se puede aprender y con el que hay que convivir».

«En 1978, apenas tres años después de la muerte de Franco, en España se legalizaron los partidos políticos. Se establecieron la plena libertad sindical y de prensa. Se celebraron elecciones libres, generales y municipales. Se negociaron y firmaron los Pactos de La Moncloa. Y se eligió un parlamento que elaboró una nueva Constitución», prosiguió García-Margallo para concluir diciendo que, en cualquier caso, «a pesar de las dificultades que hemos pasado, el esfuerzo ha valido la pena».

Esta conferencia fue pronunciada después de que el ministro dedicara buena parte de su jornada de ayer en La Habana a tratar con las autoridades cubanas y con los empresarios españoles sobre las reformas económicas que tímidamente ha emprendido el régimen castrista y a las que el Gobierno español se ha propuesto acompañar. El ministro de Asuntos Exteriores es consciente de que las cosas se están moviendo en la isla y fuera de ella, especialmente en Estados Unidos y pretende que España no se quede al margen.

200 compañías españolas

Ayer, el primer acto de su agenda fue un desayuno con una quincena de hombres de negocio de nuestro país, que se agrupan en la Asociación de Empresarios Españoles, formada por unas 200 compañías, a las que se van a sumar de inmediato una treintena más de la asociación de empresarios vascos. Buena parte de la presencia empresarial española se concentra en el sector turístico, donde el 90 por cierto de las camas son gestionadas por grupos hoteleros, sobre todo Meliá, Iberostar, RIU, NH y Barceló.

El ministro se reunió más tarde, en sendas entrevistas, con el vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas, responsable para los asuntos económico, y con el ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca. A ellos les transmitió las inquietudes de los empresarios españoles, que se refieren también a la necesidad de establecer unos sistemas de contratación de personal cubano menos rígidos y de mayores facilidades para la repatriación de divisas.

El Gobierno español quiere, en cualquier caso, seguir muy de cerca la marcha de estos cambios y esa es una de las razones de la visita del ministro, que tiene presente que varios de sus colegas -franceses, británicos, holandeses y portugueses- ya se han desplazado a la isla, en un momento en que están en marcha las negociaciones entre la Unión Europea y Cuba para tratar de alcanzar un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación.

Además, de sus conversaciones con las autoridades de EE.UU. y de los movimientos que se están viendo, García-Margallo ha sacado la conclusión de que la Administración Obama puede estar próximo a decidir levantamiento del embargo sobre Cuba.