Soldados en Malí: la misión europea donde España se juega la frontera
Militares españoles del Mando de Operaciones Especiales forman al Ejército de Malí en la defensa personal - iñaki gómez/MDE
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Soldados en Malí: la misión europea donde España se juega la frontera

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La primera lección en África siempre es geográfica. Estamos en Malí, país cuya extensión representa 2,4 «Españas» y con una población de tan solo 15,8 millones de habitantes (un tercio de la española). Un vasto desierto en el norte con fronteras porosas hacia Argelia, Mauritania o Níger y donde las mafias de la inmigración ilegal y el narcotráfico con destino a Europa campan a sus anchas.

Es aquí donde hace un año un cóctel explosivo de fuerzas tuareg -que reivindican un norte del país saheliano independiente-, yihadistas autóctonos (Muyao y Ansar Dine) y mouyahidines argelinos, mauritanos o libios se aliaron para poner en jaque a un estado clave para los intereses de la UE y de España. Francia intervino y Europa la siguió.

«Trabajamos en una zona que podemos calificar de frontera adelantada para España. Trabajando aquí lo hacemos en beneficio de la seguridad y estabilidad del norte. La inestabilidad en Malí puede originar un efecto dominó», nos explica el teniente coronel José Manuel Vivas Urieta, uno de los mandos del contingente español formado por 114 militares en Malí, desplegados en el cuartel general de Bamako y el campo de adiestramiento de Koulikoro... más conocido como «la fábrica de batallones». El español es el segundo contingente más numeroso, solo superado por el francés. A veces incluso lo supera. Veintitrés estados europeos aportan a la misión 560 efectivos.

Un año después de que la UE lanzara su misión EUTM Malí, de adiestramiento y asesoramiento a las Fuerzas Armadas de este país, la misión se ha prorrogado por otros dos años. La UE estará en el Sahel hasta mayo de 2016 como mínimo, sustituyendo de este modo a Afganistán como principal foco de sus esfuerzos militares.

Novedades de la misión

Hay novedades en la misión: en breve las tropas españolas encargadas de la Fuerza de Protección (82 militares), adiestramiento en operaciones especiales (12) e instructores de artillería y morteros (10) comenzarán a entrenar a los soldados malienses más allá de Koulikoro. A finales de marzo se iniciarán los primeros entrenamientos móviles en las propias bases militares del Ejército maliense, con condiciones de vida más duras.

Kati, Segou, Sicasso o Sibaré serán algunas de las localidades a las que se dirigirán los militares españoles, también en Bafo donde las Tropas de Montaña darán protección al Ejército alemán que instruirá a los soldados malienses en tácticas para atravesar el río Níger. Junto a las tropas de Montaña se encuentran ahora desplegadas unidades del Mando de Operaciones Especiales, la Brigada Paracaidista y el Regimiento de Caballería «Lusitania» 8, del que es orginario nuestro «PIO», el portavoz oficial de la comunicación, el capitán vallisoletano Santiago Ladegui, elegido para la misión por ser trilingüe (francés, alemán y español).

La teniente Viedma, de la Brigada Paracaidista, instruye a una unidad de artilleros/IÑAKI GÓMEZ (MDE)

Asistimos a una jornada de entrenamiento del cuarto batallón formado por la UE, llamado «Balanzán» en honor a un árbol maliense. El objetivo es formar a ocho de estos grupos tácticos inter-armas hasta 2016 con una cifra total de 5.600 soldados que se irán desplegando en el norte, de modo rotatorio, para apoyar a las tropas francesas y de la ONU establecidas en esa zona. La EUTM Malí tiene prohibida su presencia más allá de Mopti.

Además de instrucción en operaciones especiales, fuego, logística, primeros auxilios, artillería... los soldados malienses reciben «clases» en derechos humanos. Para instruir a un batallón se requieren diez semanas, doce si son mandos. ¿Su sueldo? Unos 80 euros al mes, todo un lujo en el país 182 de 186 en cuanto a desarrollo humano, según el último índice de la ONU. Además se asesorará al Ministerio de Defensa y a la cúpula del Ejército maliense.

La teniente «Pitágoras»

A la teniente Almudena Viedma (29 años, Madrid) los soldados malienses la llaman «Pitágoras». Los primeros días su único empeño era que los jóvenes soldados malienses del «centro director de fuego» del nuevo equipo de artilleros de ese país aprendieran la simple regla de tres y aptitudes matemáticas como el famoso teorema, necesarias para hacer los cálculos de tiro con el lanzacohetes Grad 2M de origen ruso o el mortero M-57 yugoslavo. «Sabían sumar o restar, pero no sabían hacer divisiones con decimales, interpolaciones...», nos explica la teniente, entre calculadoras y reglas. Para estos soldados malienses la primera lección siempre es matemática.