entrevista

Javier Colorado: «Nadie murió en el atentado que sufrí; el único herido fui yo»

El ciclista español atacado en Pakistán, en ABC: «Me dolió más que me responsabilizaran de seis muertes que la explosión de la granada»

jaime león - Actualizado: Guardado en: España

«Nadie murió en el atentado que sufrí, el único herido fui yo». Javier Colorado afirma con rotundidad que no murieron seis escoltas en el ataque que vivió el 22 de enero en la región paquistaní de Baluchistán, una de las más peligrosas del mundo. La versión del ciclista español contradice la difundida por las fuerzas de seguridad de Pakistán. Una versión que le ha valido a Colorado duras críticas en las redes sociales y en los medios de comunicación. Se le responsabilizó de la muerte de varias personas mientras le protegían. El madrileño de 27 años que da la vuelta al mundo en bicicleta fue testigo de un atentado y sobrevivió a otro en apenas 12 horas. Y tiene un vídeo que confirma su historia.

«En el momento del atentado en el que fui víctima estaba solo con el conductor y con el escolta y ambos resultaron ilesos», explica Colorado a ABC en un hotel de Nueva Delhi, capital de la India, donde descansa tras salir de Pakistán. Tras el ataque no durmió en 50 horas y todavía se recupera de la conmoción de la experiencia.

Dos ataques en doce horas

Las autoridades del país asiático informaron de que unos insurgentes habían matado a seis de los doce «Levies», cuerpo paramilitar que actúa en zonas fronterizas, que escoltaban al ciclista español entre las ciudades de Mastung y Quetta. El vídeo que ha difundido Colorado muestra claramente que no le protegen una docena de soldados, sino dos.

La versión oficial sostiene que el objetivo del ataque era secuestrarlo. Pero fuentes policiales de Pakistán afirmaron ayer a ABC que el objetivo del atentado no era el ciclista. «Atacaron el vehículo policial. El objetivo no era el ciudadano español. Él estaba cerca de allí», dijo un miembro de las fuerzas de seguridad de Baluchistán.

Solo doce horas antes de sufrir el ataque, Colorado fue testigo de otro atentado contra un autobús en el que murieron 24 peregrinos chiíes. El ciclista capturó con su cámara el momento de la explosión, a la que siguieron disparos. Esa noche durmió en un cuartel de los «Levies». A la mañana siguiente, su furgón continuó a Quetta, capital de la provincia. Pasó cerca de los restos del autobús y a los tres minutos sucedió el segundo ataque.

«Sentí mucho dolor en la cara tras la explosión», narra Colorado. «Pensé que me habían destrozado la cara». Para suerte del joven solo se trató de una herida leve. El Ejército paquistaní le trasladó a la ciudad de Lahore tras consultarlo con la Embajada de España en el país asiático. Y allí pudo hablar con su familia. Por ella se enteró de que en las redes sociales y algunos medios de comunicación le responsabilizaban de la supuesta muerte de los seis paramilitares. «Me dolió muchísimo más que la explosión de la granada. Me vine abajo».

Colorado es consciente de que se internó en una región muy peligrosa. Su plan inicial era atravesar esta zona en tren, pero perdió el ferrocarril y las autoridades paquistaníes le adjudicaron una escolta de dos «Levies», que cambiaba tras cada control. Ahora el joven coge fuerzas para continuar su viaje. Comenzó en el kilómetro cero de la Puerta del Sol de Madrid en octubre y espera regresar allí en octubre de 2015.

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