UGT Andalucía cargó una mariscada de 2.047 euros a una subvención de la Junta

Actualizado:

Treinta raciones de langostinos, 1.080 euros; seis pargos al horno, 126 euros; seis cilindros de foie, 90 euros; ocho botellas de Rioja de reserva Marqués de Arienzo, 152 euros. Son algunas de las exquisiteces gastronómicas que recoge la cuenta de la comida navideña que celebró la Unión General de Trabajadores (UGT) en Andalucía el 21 de diciembre de 2009 en un exclusivo restaurante de la capital sevillana.

El importe de la mariscada, que ascendió a 2.047,90 euros (la mitad solo en bandejas de langostinos), se endosó a una subvención de la Junta de Andalucía. La factura emitida por el restaurante donde comieron a la carta veinte dirigentes del sindicato, Puerto Delicia, a la que ha tenido acceso este periódico, indica que el «homenaje» culinario se cargó a una ayuda anual que le concedió la Consejería de Empleo para sufragar costes de los representantes del sindicato en procesos de negociación colectiva.

Para justificar el gasto del pantagruélico convite ante la Consejería, UGT hizo constar en el documento realizado por el restaurante el siguiente concepto: «Comida acciones difusión VII acuerdo». El sindicato presentó la factura ante la Administración autonómica como una actividad vinculada al VII Acuerdo de Concertación Social, firmado en un acto solemne un mes antes, el 24 de noviembre de 2009, por el entonces presidente andaluz, José Antonio Griñán, y los máximos dirigentes de la patronal y de UGT y CC.OO. El pacto garantizaba al Gobierno andaluz la paz social durante sus cuatro años de vigencia y a los agentes empresariales y laborales, un auténtico maná de fondos públicos para financiarse y desarrollar cursos de formación, tareas sociales y talleres de empleo en tiempos de crisis.

En este ambiente de optimismo por el importante balón de oxígeno financiero obtenido, UGT-A organizó su comida navideña sin escatimar gastos. Eligió para esta estelar ocasión uno de los fogones más refinados de la capital hispalense, especializado en pescados y mariscos. Puerto Delicia es un establecimiento vanguardista con fachada de cristal y una amplia terraza con vistas al Guadalquivir, rodeada de palmeras y parterres de buganvillas.

El extracto de la cuenta, en poder de este periódico, no deja lugar a dudas sobre el carácter festivo del ágape. La elección de los veinte comensales, que comieron a la carta, está muy alejada de lo que se entiende por una comida de trabajo. El cubierto subvencionado salió a 100 euros. El plato estrella fueron los langostinos. Pidieron 30 raciones, a 36 euros cada una. Pero la cuenta recoge otras delicias gastronómicas: seis pargos al horno, a 21 euros cada uno; otros tantos platos de arroz caldoso con boletus y trufa, a 20 euros cada uno; dos merluzas que costaron 40 euros; tres cochinillos ibéricos, 54 euros en total, una lubina, 22 euros. Sólo en bebidas, vinos de reserva, copas de manzanilla y cervezas Cruzcampo gastaron 360 euros.

Nueve días antes de la comida navideña, el 12 de diciembre de 2009, los sindicatos UGT y CC.OO. se habían echado a las calles de la capital madrileña para protestar contra los empresarios por entorpecer la negociación colectiva. Cabe recordar que el festín se habría cargado a una ayuda anual destinada a la negociación colectiva. Manuel Pastrana, entonces secretario regional de UGT, animó a movilizarse a los andaluces porque «no vamos a permitir que el derecho de los trabajadores desaparezca, algo que está intentando hacer la patronal».