A partir del 15 de enero del año entrante, todas las guarderías públicas de Cataluña deberá adherirse a la disposición presentada el jueves, y sin previo aviso, por la consejera de Educación, Irene Rigau. Así, todo parvulario subvencionado deberá instruir y comunicarse con los más pequeños, menores de entre 0 y 3 años, usando exclusivamente la lengua catalana.
Con el fin de asegurar su cumplimiento, el Gobierno autonómico catalán establecerá controles periódicos en los múltiples centros municipales, aunque aún no se haya determinado cuál será la sanción en caso de su infracción y desde el Ejecutivo se limitan a subrayar que aportarán «mejoras» a las prácticas docentes.
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