Monopolizaron durante meses el debate político y mediático pero ahora se sienten los grandes olvidados. Médicos, profesores, responsables de geriátricos y farmacéuticos han sufrido en primera persona y durante dos intensos años los efectos de los recortes impulsados por el Ejecutivo de Artur Mas. Asfixiados por los reiterados impagos de la Generalitat y con el desgaste de meses de dura batalla en primera línea de fuego, los profesionales del ámbito social afrontan las elecciones del próximo 25 de noviembre cansados, con desazón, y sumamente preocupados por el escenario que se perfilaría tras un hipotético triunfo del soberanismo.
«No cambiará nada. Sólo se habla de soberanismo»
El ámbito sanitario ya está pagando por los recortes. Listas de espera disparadas (han aumentado un 43%), pacientes que vuelven a sus hogares sin poder operarse y enfermos que recorren kilómetros en busca de un ambulatorio son sólo una muestra de las consecuencias de los recortes de CiU.
Querella ante el TSJC
Precisamente para denunciar esta situación, un colectivo de asociaciones ciudadanas presentaron ayer una querella criminal ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra el consejero Boi Ruiz y su equipo. Le acusan, entre otras cosas, de «impedir el ejercicio de derechos cívicos, de «omisión del deber de socorro» y de «tráfico de influencias». Aluden, entre otros asuntos, a «la reciente contratación de la mujer del consejero en el Parc Taulí, una corporación sanitaria pública».
En la enseñanza, el panorama no es mejor. Aulas desbordadas y profesores con sueldos amputados y sobrecarga de trabajo; un «peligroso cóctel» que amenaza la calidad educativa. A ello se añade, además, el copago de algunos servicios (los alumnos deberán abonar hasta tres euros por comer con fiambrera). Muchos de los maestros, médicos y enfermeras afrontan apáticos la próxima cita en las urnas. «No cambiará nada. Sólo se habla de soberanismo», dice a ABC uno de los docentes consultados. Es el precio de gobernar «a golpe de tijera».






