Izquierda Unida ha duplicado los escaños obtenidos en las Elecciones Autonómicas andaluzas, con respecto a las celebradas en 2008. Los seis diputados de entonces se han convertido en 12. Esta notable mejoría se produce en paralelo a la pérdida de apoyos del Partido Socialista, al que, no obstante, la coalición podría permitir seguir gobernando, frenando así una posible llegada del Partido Popular al poder.
Como ya ocurrió en las últimas Elecciones Generales, Izquierda Unida ha capitalizado el descontento de gran parte del electorado de izquierdas con el PSOE y de la gestión de que este partido hizo de la crisis económica desde los Gobiernos central y autonómico.
Si en las últimas generales la coalición de Cayo Lara pasó de dos a once diputados, en Andalucía el salto ha sido de seis a doce. La diferencia estriba en que mientras el Congreso de los Diputados Mariano Rajoy gobierna amparado por su mayoría absoluta, en Andalucía Izquierda Unida será, presumiblemente, la fuerza que permita sacar adelante las iniciativas del ejecutivo socialista.




