Resignación, caras largas y alguna lágrima en la sede central del PSOE. Ferraz, parafreasando la célebre novela de Hemingway, no era precisamente una fiesta, sino todo lo contrario. Un auténtico funeral. Decenas de militantes y simpatizantes que se acercaron, pese a la derrota, a acompañar al candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, certificaron durante la trágica noche electoral el entierro de ocho años de socialismo.
En la calle, más allá de la puerta de Ferraz no había casi nadie. Solo una bandera del PSOE, que enarbolaba Juan Carlos con ánimo torero pese a la debacle en las urnas. Otros pedían el cambio con un cartel que rezaba así: “Rehacer el PSOE”. No obstante, antes de que se publicaran los primeros sondeos, algunos todavía creían en un milagro. Manuel Domínguez, simpatizante, se mostraba seguro de una victoria socialista. Su mujer, Mari Carmen Alcón, intentaba ponerle los pies en el suelo: “No vamos a ganar, Manuel. Ya te puedes ir borrando del país”.
Una vez dentro de la sede y conocidos los primeros sondeos, hablamos con los militantes. Luz Modroño, militante, explica resignada a ABC que ya esperaban “estos resultados”. No obstante, dos horas más tarde, la realidad puede con ella. La vemos echarse las manos a la cabeza cuando se confirma la mayoría absoluta del Partido Popular. Las caras largas son mayoría en Ferraz.
«Sin reacción a tiempo»
Otros, como Mili Crespo, asesora del PSOE, achacan la derrota a la crisis económica y reconocen parte de culpa: “No hemos sabido reaccionar a tiempo a la crisis”. Crespo, como la mayoría de militantes con los que hablamos, defiende a capa y espada a Rubalcaba. “Ha tenido un gran valor por presentarse a estas elecciones”, afirma.
En la planta baja apenas se ven a socialistas conocidos. La directora de campaña, Elena Valenciano, realiza una comparecencia ante los periodistas. Valenciano resagia al principio de la noche electoral la inminente derrota y asegura: “Tomaremos la responsabilidad que las urnas nos otorguen”. Tras el discurso oficial, se marcha de la sala de Prensa. En los pasillos, solo nos encontramos con Rafael Simancas y Jesús Caldera, que pasan rápido y no contestan a las preguntas de ABC. Todos están arriba, en la cuarta planta, nos dicen fuentes de Prensa. Están reunidos antes de la comparecencia de Rubalcaba a las 22.00.
Sigue el goteo de malas noticias para los socialistas. Pocas risas en Ferraz. Laura Olavides, interventora del PSOE, esboza una sonrisa para responder amablemente a las preguntas. ¿Qué habéis hecho tan mal para llegar a esta debacle? Respuesta: “La crisis es mundial. Si hemos resistido hasta ahora es porque hemos hecho las cosas bien”.
«Tú sí que vales»
Llega la hora y por fin comparece el líder Rubalcaba. Ni rastro de Zapatero. Junto al cántabro, su amigo íntimo desde el colegio El Pilar Jaime Lissavetzky. En la sala no cabe ni un alfiler. Todos quieren apoyar al candidato en un momento tan difícil. Gritos de “Rubalcaba, Rubalcaba” y “Tú sí que vales”. Pero Rubalcaba tiene el gesto serio. Cabizbajo, el líder socialista felicita y desea suerte al presidente electo, Mariano Rajoy. "El PSOE no ha tenido un buen resultado, hemos perdido claramente las elecciones", admite. Los militantes aplauden a rabiar. Se nota que le apoyan. De hecho, la mayoría de los preguntados en Ferraz opina que Rubalcaba debería seguir el camino al frente de la oposición.
Rubalcaba se va de la sala y con él la multidud de socialistas que ha venido a apoyarle. Se marchan a casa. No hay nada que celebrar. Algunos, antes de enfilar la salida, intentan animar a sus compañeros y entonan durante unos segundos La Internacional. Los cánticos no duran mucho, la fiesta no se celebraba hoy en Ferraz.



