Cuatro millones más de hispanos que en 2012 podrán votar en las elecciones presidenciales de EE.UU.

Los analistas consideran que el colectivo latino será clave para decidir el próximo inquilino de la Casa Blanca

CORRESPONSAL EN MIAMIActualizado:

El candidato que quiera ocupar la Casa Blanca a partir de 2017 deberá pedir antes la llave a los votantes latinos. En los últimos cuatro años, la población de origen hispano se ha consolidado como un factor decisivo en las elecciones presidenciales que ningún aspirante puede ignorar, aunque cada uno lo afronte a su manera.

Entre 2012 y 2016, hasta 3,2 millones de jóvenes latinos han alcanzado la mayoría de edad que les permite incorporarse al cuerpo de ciudadanos estadounidenses con derecho al sufragio, a los que se suman otros 1,2 millones de inmigrantes naturalizados y un saldo migratorio de 130.000 puertorriqueños (que por serlo ya tienen la nacionalidad estadounidense), de acuerdo con las últimas proyecciones del Pew Research Center. Restando los 537.000 fallecidos, el número de potenciales votantes de este colectivo ha crecido en cuatro millones, hasta alcanzar los 27,3 millones, el 11,9% del total del electorado, muy cerca de la otra gran minoría del país, la de los negros, que suponen el 12,4%.

Dado ese porcentaje y que “las elecciones se deciden por una diferencia cercana al 5% entre los candidatos demócratas y republicanos”, la experta María González Llanos, profesora de Ciencias Políticas del Miami Dade College, considera que “una polarización del voto hispano bien puede definir las próximas elecciones”.

La comunidad hispana es la que más crece, sobre todo por el aumento en el número de “millennials”, es decir, de jóvenes nacidos a partir de 1980, que son un 44% del total de posibles votantes de este colectivo.

Según explica Daniel Ureña, presidente del Hispanic Council, la comunidad latina “tiene gran influencia en estados clave que inclinan la balanza hacia un lado u otro en el resultado final”. En este sentido, indica que los hispanos “son mayoría en California, Texas o Nueva York, donde los resultados poco suelen variar de una elección a otra, sin embargo, también son una parte importante del electorado en Florida, Nevada o Colorado, estados que pueden hacer ganar o perder una elección”.

Con todo, el propio estudio del Pew Research Center matiza que, pese a este importante crecimiento en el número de electores, el porcentaje de los que acaban acudiendo a las urnas suele ser menor que en otros sectores de población, por lo que el impacto de este fenómeno quedará previsiblemente algo limitado. En este sentido, en 2012 depositaron su papeleta menos de la mitad de los hispanos, el 48%, frente al 64,1% en el caso de los blancos y el 66,6% en el de los negros.

El factor de la inmigración

En cuanto a los factores que mueven el voto latino, aunque la economía es para los hispanos clave en cualquier proceso electoral, como para el resto de votantes, en el de 2016 la cuestión migratoria está teniendo un protagonismo especial, en parte porque el agresivo discurso de Donald Trump la ha situado en el centro del debate. La profesora de Ciencias Políticas del Miami Dade College apunta que la situación inmigratoria podría ser “ese evento que polarice a la población en estas estas elecciones y, por lo tanto, tener más influencia que en las anteriores”.

Los mensajes de Trump “pueden llegar a polarizar al electorado hispano en contra del Partido Republicano”, opina González Llanos, especialmente al votante mexicano, y no solo porque el multimillonario de Nueva York se opone a la inmigración ilegal, sino “más bien por generar un estereotipo de este grupo como un compuesto de criminales incentivados por el gobierno mexicano a emigrar a Estados Unidos”.

Por lo visto en anteriores convocatorias, el hispano se inclina generalmente más por el bando demócrata y, de hecho, ha sido un factor clave en los dos mandatos de Barack Obama. Eso tiene que ver con “el importante rol que cumple el estado en sus países de origen”, algo que conecta más con el ideario demócrata que con el republicano, indica.

“Está claro que Donald Trump está radicalizando la imagen del Partido Republicano y puede influir en los hispanos”, coincide Daniel Ureña. No obstante, recuerda que el pasado junio, cuando Trump profirió sus comentarios ofensivos hacia la comunidad hispana, “se investigó el impacto de estas declaraciones sobre el Partido Republicano y el resultado fue que los hispanos no identificaban la postura de Trump como republicana, sino como algo personal”.

En este sentido, más de un 60% de los hispanos encuestados respondieron que esas declaraciones representan a Trump, no al partido. Para el presidente del Hispanic Council, un "think tank" especializado en la comunidad latina de EE.UU., “el Partido Republicano se enfrenta a un dilema, aceptar la nueva realidad social del país, en la que la comunidad hispana cada vez es mayor, y por tanto, convertirse en un partido abierto o integrador, o por el contrario, convertirse en un partido antiinmigración, lo que supondría un error estratégico y le cerraría las puertas de la Casa Blanca durante muchos años”.

No obstante, los votantes hispanos no actúan como un solo bloque y su perfil varía en función de su país de origen. Por ejemplo, los procedentes de México (los más numerosos), “donde han tenido una democracia estable con fuerte intervención del estado y para los cuales la legalización de la situación inmigratoria es crítica, probablemente tengan más inclinación hacia el voto demócrata que los cubanos, los cuales se han ido de Cuba debido a persecuciones políticas o al colapso económico de la isla, lo cual hace que vean con mejores ojos los ideales republicanos”, señala la experta del MDC.

De hecho, no es difícil encontrar partidarios del mismísimo Donald Trump entre el exilio cubano de Miami, muchos de cuyos integrantes comparten sus propuestas de elevar muros contra la inmigración ilegal.

“Aproximadamente el 70% de los votos hispanos son demócratas y un candidato como Marco Rubio, con sus raíces cubanas de una familia de clase media, con un plan inmigratorio realista, podría llegar a atraer probablemente el 50% o más de los votos hispanos", asegura la profesora. "Si todos los demás grupos de votantes se mantuvieran hipotéticamente detrás de sus respectivos ideales -asevera-, entonces bien podrían los republicanos ganar las próximas elecciones".

En el lado demócrata, destaca la “continuidad” de los principales candidatos en el discurso que Obama ha abanderado en los últimos años para resolver la cuestión de los inmigrantes ilegales. Además, tiene especial importancia para los hispanos el seguro médico universal, conocido como “Obamacare”. “No hay que olvidar que la primera que lo propuso fue Hillary en el gobierno anterior al de Obama, pero fue rechazado por el Congreso”.