Tras el cambio normativo en octubre de 2015, las subastas judiciales se hacen ya electrónicamente
Tras el cambio normativo en octubre de 2015, las subastas judiciales se hacen ya electrónicamente - ABC

Subastas judiciales electrónicas, cuando el chollo puede salir caro

Los expertos aconsejan averiguar si el inmueble tiene algún tipo de carga con la comunidad de vecinos o «inquilinos»

MadridActualizado:

Dos hornos de una panadería, maquinaria industrial, productos de peluquería, cuadros o cientos de lotes de viviendas, a sólo un par de clicks. No estamos hablando de Amazon ni de Wallapop sino del Portal de Subastas del Boletín Oficial del Estado (BOE), accesible desde www.boe.es y, que en octubre de 2015, tras la Ley 19/2015, de 13 de julio, de Medidas de Reforma Administrativa, se convirtió en el portal único de las subastas judiciales electrónicas para toda la Administración. A partir de aquel momento, cualquier ciudadano previo registro en el Portal puede participar en las pujas que quiera.

Tentador, ¿verdad? Sin embargo, subasteros profesionales como «Tristán», quien ha participado en cientos de ellas desde 1991, advierte que «puedes estar comprando una vivienda creyendo que está libre de cargas y luego no es así».

«Tristán» recuerda que antes del cambio normativo, cuando las subastas tenían lugar en las sedes de los juzgados, «algunos profesionales intentaban amañar los precios». Apunta que ahora han podido subir, y asegura que el postor recibe un precio justo. Sin embargo, este experimentado subastero constata que «la gente se ha lanzado en picado» y está pujando sin consultar previamente con un profesional.

En este sentido, tanto «Tristán» como Miguel Ángel Díez, abogado de Legálitas, dan pistas sobre las «trampas» que se pueden encontrar tras un jugoso lote: por ejemplo, puede haber un inquilino o un usufructo, de tal modo que no tengamos toda la propiedad. Además de deudas con la comunidad de vecinos o desperfectos importantes. «Tristán», piloto de marina mercante de formación, confiesa que durante el año pasado adquirió entre 14 y 15 propiedades en subastas judiciales. «Por un precio de media de entre 70.000 y 80.000 euros: Al menos siete de ellas están ocupadas, en dos he logrado negociar pero el resto están en manos de los juzgados», reconoce este subastero.

Investigar y asesorarse

Para Miguel Ángel Díez (Legálitas) «nunca hay que tomar una decisión que pueda hipotecar tu vida, si te pueden asesorar antes, a lo mejor resuelves un problema que podrías arrastrar durante años».

Por este motivo, recomienda «consultar con un profesional e ir al registro de la propiedad para pedir el certificado de cargos -asegurarnos que no hay deudas- o ver cuál es el precio de mercado, «por ejemplo, realizando una búsqueda en Google». Para este abogado, meterse «a las bravas en una subasta es peligroso». Acostumbrado a participar en pujas, a petición de parte (deudor o acreedor), en el caso de un tercero, aconseja pedir información a los juzgados, posibilidad contemplada en la Ley de Enjuiciamiento Civil (art. 669). Sin embargo, lamenta que «a veces la Justicia es muy hermética».

Por su parte, «Tristán» explica que como subastero profesional estudia las cargas de la propiedad subastada (si las hay); así como si hay inquilino, está ocupada la vivienda o hay un usufructo. ¿Cómo? «Visitando la casa y conversando con los vecinos o el portero», contesta. No es la única dificultad con la que se puede encontrar un particular que opte por entrar en una subasta: Diez (Legálitas) elogia la utilidad del Portal, pero lamenta que no se informe mejor al profesional y al ciudadano. Además, también critica que la publicación de las subastas pueda demorarse hasta 25 días y obligue a estar pendiente de la web.

Por su parte, la vicedecana del Colegio de Procuradores de Madrid, Rocío Sempere, advierte que hay «más de una plataforma de subastas y de cada una hay que conocer su sistema». Como ejemplo, cita el portal de ventas y subastas del propio Colegio establecido en 2016. «La Plataforma de Procuradores es un sistema de venta directa que prevé un procedimiento más flexible y con más información», apunta también esta experta, quien constata la «saturación» de los juzgados, especialmente en Madrid. Sobre el Portal de BOE, cree que es una «buena herramienta» pero pide más datos. «Hay que conocer las cargas, si el inmueble está ocupado, los porcentajes de comisión de plataformas que no son el BOE y tener los medios adecuados para la puja», concluye.