La negociación de una vivenda es una de las fases más difíciles para adquirirla
La negociación de una vivenda es una de las fases más difíciles para adquirirla - FOTOLIA

Cinco estrategias para negociar (y lograr) una rebaja de precio de la vivienda

La negociación del precio de la vivienda, un tira y afloja donde el comprador puede conseguir un descuento

MadridActualizado:

La negociación es una de las fases más difíciles del proceso de adquisición de una vivienda. El comprador debe actuar con mucho tacto para no ofender al vendedor, más aún si ese piso reúne todas las condiciones para ser la casa perfecta que llevaba tiempo buscando. No obstante, también debe ser firme y decidido durante la exposición de sus argumentos, dado que el vendedor no nos está haciendo ningún favor al rebajar el precio si dicho descuento está plenamente justificado.

1. Seriedad ante todo. Una cosa es negociar y otra muy distinta regatear. El vendedor debe percibir que vamos en serio, que nuestro interés por el inmueble en venta es real, pero sin llegar al punto de mostrarnos desesperados o maleducados. Hay que tener muy claras las líneas rojas de nuestro presupuesto y que estas vayan en consonancia con ela situación del mercado.

2. Conocer el mercado. Nunca se debe hacer una contraoferta al tuntún. La cifra debe ser razonable. Para no equivocarse, es necesario estar informado. Existen muchos informes de precios que pueden darnos una primera pista, además de tasaciones gratuitas y, como no, los servicios de una agencia inmobiliaria.

3. Sólido perfil financiero. Si demostramos al vendedor que somos buenos pagadores, que no tenemos problemas de solvencia y que tenemos una hipoteca preconcedida por el banco, seguro que este preferirá esta seguridad y cerrar la operación por algo menos, que no hacer ninguna rebaja y exponerse a un comprador que, por ejemplo, necesite avalistas o que no tenga unos ingresos recurrentes.

4. Poner el foco en los defectos. Cuanta más intervención posterior requiera el inmueble en cuestión, más fácil será llegar a un acuerdo con vendedor para que rebaje el precio de salida. No se trata de descontar el precio total de la reforma, pero sí de hacer notar a nuestro interlocutor que somos conscientes de las taras del piso y de cuánto costará actualizarlo para ponerlo al día.

5. Flexibilidad en los plazos. Cuando la venta implica una mudanza para el vendedor, no ser rígido con la fecha de entrega de la vivienda es fundamental. Durante la negociación, es fundamental conocer qué lleva al vendedor a vender su casa. Si, además, tiene cierta urgencia por librarse de la propiedad, encontraremos un buen mecanismo para presionar el precio a la baja.