El ya expresidente de Volkswagen, Matthias Müller (i), junto a su sucesor, Herbert Diess (d)
El ya expresidente de Volkswagen, Matthias Müller (i), junto a su sucesor, Herbert Diess (d) - EFE

Volkswagen entrega las riendas a Herbert Diess

El consorcio automovilístico ha realizado una reestructuración de la dirección de la compañía

MadridActualizado:

Volkswagen cambia de presidente ejecutivo en busca una nueva dirección, una vez superado el escándalo del diésel que salpica al sector desde 2015, la compañía da por amortizada a la directiva que tripuló la crisis y enfrenta una nueva etapa con la esperanza puesta en una reestructuración que la haga más operativa. Matthias Müller ha sido reemplazado por Herbert Diess, hasta ahora responsable de la marca Volkswagen en el grupo A sus 59 años, se hará cargo de un grupo con 600.000 empleados en todo el mundo en sucesión de Matthias Müler, que renunció ayer durante una reunión de la directiva en Hamburgo y llegó a un acuerdo para seguir cobrando su sueldo hasta la finalización de su contrato en 2020.

«Müller llegó al puesto como un gestor de crisis y la mayor parte de esta tarea ya se ha conseguido», explica Jürgen Pieper, analista del sector en el banco Metzler. Si bien el nuevo dirigente Herbert Diess también es objeto de uno de los muchos procedimientos en curso, su tardía llegada a Volkswagen le hace menos vulnerable a los casos judiciales, coinciden los observadores. «Una evolución en otra dirección es positiva de cara a los accionistas», asegura Jürgen Pieper, que describe a Diess como un «muy buen administrador de los costes» y «la mejor solución para la sucesión, al menos para los próximos cinco años».

Pero no solamente se trata de cambios personales. La nueva estrategia, que será presentada hoy, incluye la división de las doce marcas en tres o cuatro grupos o secciones: una que englobe al mercado generalista y en la que se integren Volkswagen, Seat y Skoda; otra para las marcas premium Bentley y Audi; una de automóviles deportivos en la que se encontrará Porsche, Bugatti y Lamborghini, y, por último, una para comerciales y camiones. La priemra de las secciones adquirirá mucho más peso que el que tenían hasta ahora por separado las marcas que la integran y el nuevo jefe de Volkswagen será dotado de mayor influencia en el negocio operativo de la que tenía Müller. Además la actividad de Vlkswagen quedará dividida en seis áreas geográficas más China, un país que constituirá por sí mismo una unidad en esa nueva articulación del negocio.

Además, el español García Sanz, tras 17 años en la empresa y hasta ahora gerente de compras, se jubila y deja el grupo. El baile de sillas que supone la reestructuración afecta a casi todos los altos cargos. Karl-Heinz Blessing, el responsable de Recursos Humanos también se va y será sustituido por el ex secretario general y confidente de Bernd Osterloh en el comité de empresa, Gunnar Kilian. También el jefe de Finanzas, Frank Witter estaba considerando abandonar la compañía, puesto que en el nuevo esquema no se ha reservado para él un lugar satisfactorio a sus intereses. Se espera que mañana se confirmen los nuevos nombramientos y la nueva estructura de la compañía.

Una vez tome posesión de su cargo, Diess valora dar mayor responsabilidad e independencia tanto a sus marcas, entre ellas Porsche, Audi o Seat, como a las plantas instaladas fuera de Alemania. A ello se suma además el desarrollo del coche eléctrico, en la que la compañía está invirtiendo miles de millones y que considera la mayor prioridad. Y además ha de seguir mejorando los resultados. Volkswagen registró en 2017 un nuevo récord de ventas que le permitió mantenerse como la mayor automotriz del mundo. El pasado año, la alemana vendió 10,74 millones de vehículos en todo el mundo, dando así definitivamente por superada la crisis de 2015, cuando sufrió pérdidas históricas de más de 1.000 millones de euros por las provisiones que se vio obligada a realizar para hacer frente al escándalo de manipulación de emisiones, que afectó a 11 millones de vehículos en todo el mundo. Volkswagen ha afrontado una situación financiera complicada en los últimos tiempos. El escándalo de manipulación de motores obligó a la empresa a realizar ajustes y pagar multimillonarias multas en Estados Unidos, pero ha logrado mantener las inversiones en tecnología y ahora presenta su estrategia para la siguiente etapa.