Xavier Gabriel, en su establecimiento en Sort, Lérida
Xavier Gabriel, en su establecimiento en Sort, Lérida - EFE

Xavier Gabriel: «Las ventas de lotería han aumentado un 275% tras el traslado de la sede fuera de Cataluña»

Entrevista con Xavier Gabriel, propietario de La Bruja de Oro

BARCELONAActualizado:

Casi 1.200 compañías han decidido trasladar su sede social fuera de Cataluña desde el pasado 2 de octubre, el día después del referéndum ilegal impulsado por el gobierno de Carles Puigdemont. Entre ellas lo ha hecho La Bruja de Oro (La Bruixa d’Or), la emblemática administración de lotería de Sort (Lérida), que se ha hartado de las amenazas e intentos de boicot a su empresa. En busca de un clima más estable, su propietario, Xavier Gabriel, ha reubicado la sede social de sus negocios a Navarra y la sede fiscal a Madrid. El propietario de este imperio, el más importante de España en cuanto a facturación y venta de boletos, relata a ABCsu caso y sus sensaciones ante el conflicto.

—¿Por qué ha cambiado la sede social de sus negocios?

—Mi enfado y marcha ha venido por las amenazas y ataques que he recibido, que incluso he tenido que denunciar ante los Mossos. Que quede claro que respeto a los independentistas, pero yo no lo soy y han querido hacer enfadar a los españoles contra mi. También en mi pueblo se enfadaron porque el 1-O abrí mi negocio. Pero es que yo lo abro siempre...

—¿Entiende que otras empresas estén dando el mismo paso?

—Hemos entrado en una dinámica muy triste, deplorable. Se están poniendo muchos inconvenientes empresariales y no son conscientes de las consecuencias que tendrá para todos. Yo me siento español, amo Cataluña y el Pallars Sobirà, mi comarca, es sagrada para mi. Me duele mucho ver que otras empresas se estén marchando. Solo espero que se den cuenta de que nos están haciendo daño a todos los empresarios que estamos para trabajar y no para jugar.

—¿Su negocio ha notado las consecuencias de los intentos de boicot?

—La Generalitat incluso ha llegado a crear una lotería de Navidad propia. Le llaman «la nuestra», cuando la de los catalanes de toda la vida es la de Sort. Más allá de esto, con el cambio de sede, en cuatro días, he conseguido un aumento de ventas del 275%respecto a hace un año, 287.740 euros más de venta. Si querían boicotearme, que sigan así.

—Tras el cambio de sede social y fiscal, ¿se plantea cerrar o trasladar su local de venta de lotería de Sort?

—Todo dependerá de los próximos pasos y políticas de la Generalitat. Como ellos cada dos por tres van cambiando de planteamiento yo también hago la mismo y no lo descarto, aunque si me voy creo que la comarca quedaría muy afectada. Yo la he ayudado mucho porque la zona estaba deprimida y he conseguido que fuera conocida en todo el mundo por la lotería de Sort, como lo hace el jamón para Guijuelo y los espárragos para Tudela.

—¿Será complicado que estas empresas regresen a Cataluña?

—No sé si volveremos. Supondría un nuevo esfuerzo y, además, con el cambio hemos ganado nuevos acuerdos empresariales. Yo estaría encantado de la vida de regresar, pero si tengo que volver con unas condiciones iguales o peores a las que me han ofrecido, prefiero quedarme.

—¿Los nuevos emplazamientos le han acogido con los brazos abiertos?

—Nos han puesto todas las facilidades del mundo. No diré nombres ni cargos, pero personas muy importantes de hasta siete comunidades me han llamado para decirme «Xavi, vente con nosotros». Ha habido un interés brutal porque quieren acoger a empresas con ganas de crecer.

—¿Qué aconseja a las compañías que a día de hoy tienen dudas con la controvertida situación actual?

—Yo no estoy preparado para asesorar a nadie, ni mucho menos, pero es cierto que entre empresas se suelen copiar los caminos seguidos. Si tantas se marchan será por algo.

—¿Nota que entre los empresarios catalanes hay un miedo creciente?

—Sí, y es normal, pero es bueno calmar los ánimos. Los empresarios nos estamos marchando por nuestro bien y esperemos que los políticos catalanes se den cuenta de que la cosa va en serio. Lo más importante de un país, su motor, son las empresas y si éstas no funcionan, el país tampoco. Ahora les da igual que la Bolsa esté afectada y no dan importancia a la bajada de la economía, pero estamos hablando de una afectación de miles de millones.

—¿Y estamos a tiempo de minimizar o llegar a parar el golpe?

—Esto es como cuando en una pareja una de las partes la pifia y la otra le pone condiciones, pero al final se arregla y están mejor que nunca. Se ha llegado muy lejos pero hay tiempo para pensar y rebajar las demandas. Ambas administraciones están a tiempo de darse cuenta de que ahora mismo una foto de Mariano Rajoy y Carles Puigdemont tendría una repercusión económica bestial. Si quieren arreglar las cosas, lo pueden hacer.