Economía

Varufakis revela el «Plan X» que Tsipras tenía ante la inminente caída de Grecia

El economista relató que aconsejó a Tsipras poner en marcha el plan para que Grecia no pagase 27.000 millones de euros en bonos del Estado que debía al BCE

El exministro griego de Finanzas Yanis Varufakis
El exministro griego de Finanzas Yanis Varufakis - Efe
Efe Grecia - Actualizado: Guardado en: Economía

El exministro griego de Finanzas Yanis Varufakis afirmó que el primer ministro, Alexis Tsipras, le encargó hace un año crear un grupo de expertos para diseñar una moneda paralela en caso de que la eurozona expulsase a Grecia del euro.

En una entrevista con la cadena Skai, Varufakis afirmó anoche que esta decisión se conoció como el «Plan X» y sus responsables tenían la tarea de planificar, en caso de una salida del euro y que el país no pudiese hacer frente a sus obligaciones financieras, cómo podría tener acceso a medicamentos, combustible y alimentos.

El economista relató que aconsejó a Tsipras poner en marcha el plan para que Grecia no pagase 27.000 millones de euros en bonos del Estado que debía al Banco Central Europeo (BCE), cuando el primer ministro convocó el referéndum de julio sobre la propuesta de acuerdo de las instituciones acreedoras.

«Pensé que si hacíamos lo que habíamos decidido como un equipo de negociación... y anunciábamos que íbamos a reestructurar estos bonos y a aplicar el sistema de pago en paralelo, a continuación, el lunes, el martes o el miércoles antes del referéndum, la discusión que esperábamos entre (el presidente del BCE, Mario) Draghi y (la canciller alemana, Angela) Merkel tendría lugar», aseguró.

Sin embargo, Tsipras optó por seguir el consejo de su viceprimer ministro, Yanis Dragasakis, y rechazó la adopción del plan diseñado por Varufakis.

«El primer ministro pensó en ello con detenimiento», explicó Varufakis, pero finalmente, dijo, «decidió seguir la recomendación de Dragasakis y no la mía».

El economista admitió que se sintió frustrado con Tsipras cuando, durante las negociaciones, aceptó una meta de superávit primario del 3,5 % del producto interior bruto (PIB) para los próximos años.

El entonces ministro le advirtió de que se trataba de un objetivo «macroeconómico imposible», pero Tsipras contestó que había accedido a cambio de recibir un posible alivio de la deuda.

Añadió que se posicionó en contra de recurrir a Rusia para conseguir financiación en caso de que los prestamistas retirasen su apoyo y desveló que había un acuerdo con China en materia de inversiones en Grecia, incluso en la compra de bonos.

«Nuestro objetivo era mostrar que Grecia es capaz de cerrar acuerdos para obtener crédito con otros países a fin de aumentar la presión sobre el BCE para que cumpliese con su deber de manera efectiva. Este acuerdo se alcanzó, pero fue anulado por una llamada telefónica de Berlín», sostuvo.

Además, el exministro confesó su desacuerdo con el conocido como «programa de Salónica», un compendio de medidas sociales diseñadas para hacer frente a la crisis económica, y dijo que tuvo noticias de tales medidas «por los periódicos».

«De inmediato me di cuenta de que había una falta de coherencia total entre una lógica de negociación razonable y este programa», afirmó y agregó que se llegó al acuerdo de que el plan «se adaptaría a la estrategia de negociación».

El exministro de Finanzas admitió haber grabado todas las reuniones del Eurogrupo en las que participó, excepto la primera, y a la pregunta de si pensaba usar este material, aseveró que «por el momento» no tiene tal intención.

El economista admitió haber fallado durante su tiempo como ministro. «Acarreé una gran responsabilidad... Me hubiese gustado haber hecho muchas cosas de manera diferente».

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