CON PERMISO

El sueño de Florentino y el repliegue del Gran Hermano catalán

Mientras Fainé se queda fuera de juego en la opa sobre Abertis, el presidente de ACS, «caballero blanco» en la operación, promete, ahora sí, un grupo multinacional de infraestructuras aún español junto a los italianos

María Jesús Pérez
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Muchos han disfrutado de siempre tildar al Grupo La Caixa como el Gran Hermano catalán (ahora ¿valenciano o balear?). ¡Que me lío! Sigo. El caso es que hasta ayer mismo como quien dice, nada ni nadie se movía en Cataluña sin «su beneplácito». O, al menos, su supervisión. Si abres el grifo del agua en Cataluña es Agbar; si vas en autopista circulas por Abertis; si dejas tu coche en un parking privado es Saba; si enciendes la calefacción es Gas Natural; si comprabas una casa era Colonial; si pides un crédito es Caixabank, y hasta si vas al médico te curas en Vithas... A todo esto sin dejar en el olvido a sus dos grandes participadas: llamar por teléfono con Movistar de Telefónica y echar gasolina con Repsol. ¿Es o no es un Gran Hermano histórico digno de dicha mención? O... ¿era?

Partiendo de la base de que sigue siendo uno de los grupos empresariales en Europa más relevantes, La Caixa, con matices y por barrios, está de retirada. El repliegue del Gran Hermano catalán (¿catalán? sigo, sigo que me vuelvo a enredar) de varias de sus participadas cuestiona el poder del gran ojo que todo lo ve... o veía. Su último traspié... Abertis.

Y es que los italianos de Atlantia no le van a perdonar al primer ejecutivo del Grupo financiero e industrial, Isidro Fainé, su tibieza pública en lo relacionado con la oferta de compra que lanzaron sobre Abertis (de la que CriteriaCaixa, holding industrial del que cuelgan sus participadas, tiene un el 21,55%). Ni por su, dicen, olvidado apoyo en el tiempo y en la inmensidad, al proceso, porque así estaba apalabrado más su tiro y afloja continuo en el precio.

Ahora bien, lo curioso fue que entre medias de las negociaciones para llegar a un acuerdo que acabara con la guerra de opas que se avecinaba ya mismo sobre la concesionaria española  (Atlantia versus ACS), se daba la tremenda casualidad (¿causalidad? me suena...) del anuncio del nombramiento de uno de los «delfines» del financiero catalán, Francisco Reynés –a la sazón exconsejero delegado de Abertis–, como sustituto del propio Fainé al frente de la también participada de Caixa, Gas Natural Fenosa. El objetivo, entre otros, era dejar tiempo y espacio al Gran Jefe para echar el resto en sus conversaciones con los italianos al frente solo de La Caixa. Pero... rápido no estuvo –ocupado, sí, y por supuesto, en otros menesteres personales más urgentes–, lo que le deja ahora con la visión futura fija en otro sueño. En el que, ¡cómo no!, los italianos vuelven a estar metidos. Recuperar «para la causa» a la italianizada Endesa, que preside Borja Prado –directivo español a caballo siempre entre ambos Estados–, y alcanzar una fusión con «su» Gas Natural (continuará...).

Y retomando Abertis, en esas que apareció la figura del mediador para cumplir otro sueño, el «florentino». Ese ejecutivo español –¿Prado?– muy bien relacionado con unos y otros interesados, dentro y fuera de nuestras fronteras, pero sobre todo con los dos primeros ejecutivos de las compañías opantes: Giovanni Castellucci, CEO de Atlantia, y Florentino Pérez, presidente de la constructora española. Una aparición, por cierto, aplaudida por el Ejecutivo español que, de paso, se evita un rapapolvo futuro desde Bruselas que en ningún caso vería con buenos ojos el obstinado veto a una operación en un mercado de ¿libre competencia? Un acuerdo que viene a poner orden en las conversaciones para contentar a todos –bueno, a La Caixa, poco, por no decir nada–, y, de paso conseguir que, en cierto modo, la que será la nueva Abertis siga «españolizada». Y en España.

Así, una vez que Atlantia retire su opa sobre Abertis. Hochtief –la filial alemana de ACS, cuya opa será utilizada como base para lanzar la nueva oferta a través de una sociedad instrumental junto a sus socios inversores, la propia constructora y la italiana– eliminará el pago en acciones de su oferta. De esta forma, solo quedará activa la opa de Hochtief, que ofrecerá a los accionistas de Abertis una contraprestación íntegramente en efectivo. ¡Portazo en las narices en el proyecto al máximo accionista de la concesionaria: Criteria! Y si bien en varias ocasiones, tanto ACS como Atlantia habían asegurado que les gustaría que La Caixa se sumara a sus respectivos proyectos, el tiempo para subirse «al carro» desapareció. Hochtief prevé, de hecho, ejercitar el derecho de venta forzosa en caso de alcanzar la participación legalmente exigida en Abertis o promover su exclusión de cotización.

El compromiso alcanzado –en el que se da un reparto, en principio, más o menos «equitativo» para los tres socios hasta nombrar el nuevo gobierno corporativo que traslucirá quién manda– dará como resultado lo más parecido al sueño histórico de Florentino Pérez. Dejar de lado cuanto antes los contratos de obra pública y dedicarse a gestionar concesiones. Al más puro estilo francés... pero en el mundo, no solo dentro de las fronteras del país. No en vano, Abertis, que está en Francia desde 2006 a través de HIT, que controla el 100% de Sanef, se sabe muy bien el modelo, y Pérez lo sabrá aprovechar, como ya intentara allá por 2006 tras la frustrada fusión de Abertis con la italiana Autostrade (hoy Atlantia). Porque en España ya obras, pocas, y construir en el extranjero es tanto como hacer una oposición clara a perder dinero.

Florentino, caballero blanco llamado por el Gobierno que finalmente ejercerá como tal para cumplir su sueño, no como aquel que decidió «coger la pasta y correr» en el minuto siguiente a implicarse (¿recuerdan? Acciona, en la opa conjunta sobre Endesa con la italiana estatal Enel). ¿Ayuda a cambio de nada? El futuro lo dirá. «Se trata de un proyecto a largo plazo y hecho con la ilusión de que dure toda la vida» (Florentino sic). La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Eso quiere Pérez.

María Jesús PérezMaría Jesús PérezRedactora jefeMaría Jesús Pérez