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Economía

Stewart D. Friedman: «Las personas tienen que trabajar menos para ser más productivas»

«Michele logró que Obama cenara en casa casi a diario»

Stewart D. Friedman, director del Proyecto Integración trabajo/vida Wharton School (Pensilvania), cree que hay que trabajar menos para tener tiempo para el hogar, el entorno social y a uno mismo, y todo ello siendo más productivos

Stewart D. Friedman: «Las personas tienen que trabajar menos para ser más productivas»
MARIBEL NÚÑEZ - Actualizado: Guardado en: Economía

La prensa norteamericana ha dicho de él que inspira a sus alumnos con la misma intensidad que se adora a una estrella de rock. No sé si tanto pero Friedman tiene las ideas claras, tal y como plasmó en su best seller «Total Leadership», que acaba de ser publicado en España.

—¿Cuál es el secreto de trabajar menos y ser más productivo?

—Muchas personas realizan tareas cada día pensando en que son las que los demás quieren que hagan.

—Como son los jefes, los maridos o mujeres, los hijos, etc..

—Exacto, cualquiera que tiene control sobre nosotros o que piensa que tiene control. Lo que he descubierto a través de mi trabajo es que cuando se le pregunta al resto de la gente qué espera de nosotros en realidad no son tantas cosas, pero lo que ocurre es que la gente tiene miedo de hacer esa pregunta. Y la respuesta normalmente es que lo que esperan los demás de nosotros normalmente es menos de lo que nosotros creemos.

—¿Incluso en las empresas o dentro de las parejas?

Las empresas que hacen compatible trabajar con la vida personal, como Ford o Cisco, ganan ahora más dinero que antes. Lo jefes además crecen al integrarse más en su vida personal

—Sí, incluso, y la mayor parte de la gente no me creía, era escéptica, pero es la realidad. Y si no me cree inténtelo ya que lo normal es que los demás esperen menos de lo que usted piensa y, además, lo que esperan es algo diferente. Cuando uno aprende lo que los demás quieren de uno y, por tanto, lo que es más importante, usamos ese conocimiento para hacer mejores elecciones sobre dónde se invierte la atención, uno se convierte en una persona más consciente. Otra de las cosas que pasan cuando se adopta este método es que se delega más, se tiene más tiempo para uno mismo, se deja el teléfono móvil a un lado cuando se está con una persona para centrarse en esa persona. Se producen logros en los cuatro ámbitos: trabajo, hogar, entorno social y uno mismo, y se hacen las cosas mejor focalizando la atención. Uno deja de centrarse tanto en el trabajo y los resultados que son mejores para el trabajador y para la propia empresa.

—¿Hay alguna empresa que haya puesto en marcha este método?

—Por supuesto, muchas. Una de las primeras en adoptarlo fue Ford y yo fui durante un tiempo el ejecutivo senior responsable del desarrollo del liderazgo de la compañía en todo el mundo. Trabajé en ese proyecto dos años y medio. La experiencia fue fantástica, sobre todo, porque lo hice después de 15 años trabajando como profesor, lo que supuso que por primera vez tuve un jefe real. Allí desarrollamos un programa de integración de trabajo y vida personal en el sentido de que los jefes tenían que crecer como líderes integrándose más en su vida personal, los cuatro ámbitos mencionados.

Ahorro

—¿Hubo algún resultado tangible?

—Sí, la compañía se ahorró 100 millones de dólares en costes ya que los ejecutivos empezaron a reducir viajes para ser más productivos y se centraron más en sus tareas para, de manera paralela, poderse dedicar a su vida personal, su entorno social y a ellos mismos.

—¿Y además de Ford?

—Sí, United Health Group, uno de los mayores grupos de seguros de salud norteamericanos, Cisco y muchas otras, incluidas aquellas que hicieron un seguimiento del programa a través de internet, el Massive Open Online Course, que ha llegado a tener 135.000 estudiantes en 200 países. No se trata de encontrar un equilibrio dentro de las empresas, sino de integrar los diferentes ámbitos de la vida para ser más productivos.

«Hace 30 años, ya en Finlandia las empresas invertían en las personas más allá del trabajo»

—¿Qué países europeos están más avanzados en este tipo de integración?

—Los países del norte. Estuve trabajando en Finlandia hace 30 años y ya entonces las empresas invertían en las personas más allá del trabajo y lo hicieron bien, sobre todo para evitar que la gente joven se marchara a Alemania o a cualquier otro país, y no solo eso sino que lo siguen haciendo a través de los permisos de baja paternal, estado del bienestar, etc... Es todo un modelo social. También se ve en Estados Unidos, donde las grandes compañías tecnológicas están cambiando su cultura para atraer el talento joven y, sobre todo, retenerlo, e incluso compiten entre sí en lugares tan simbólico como Silicon Valley. Valga el ejemplo de la baja paternal de dos meses de Marc Zukerberg. Las cosas están cambiando.

—¿Y qué papel juegan las mujeres en todos estos cambios?

—Enorme. Desde el año 1991, que lanzamos este proyecto, hemos realizado muchos trabajos con hombres y mujeres jóvenes y sus valores han cambiado a lo largo de estos 25 años. Ahora tienen la idea de que deben de compartir las cosas, desde el cuidado del coche a las tareas familiares y un largo etcétera. Ambos sexos están ahora en un nuevo compromiso de negociación tanto en el trabajo como en casa. Y en cuanto al papel de las mujeres yo estaría encantado de que ellas gobernaran el mundo. La actual presidenta de la Corte Suprema de Estados Unidos está intentado que todos los puestos en la Corte sean ocupados por mujeres y creo que tiene razón porque tendríamos un país mejor. Pero el problema es que las instituciones y, sobre todo, las empresas están gobernadas por hombres que tienen a sus mujeres en casa cuidando de sus hijos, y eso es lo que tiene que cambiar. Nosotros ayudamos a las empresas a cambiar el modelo de liderazgo en las empresas y es exactamente lo contrario de la metodología tradicional de que hay que sacrificarlo todo.

—En las empresas españolas lo común es tener que sacrificarlo todo...

—Ya lo sé y eso tiene que cambiar sin duda porque no es lo más adecuado para aumentar la productividad.

—¿Conoce algún presidente de Gobierno que haya adoptado su método?

—He hecho algunos trabajos en la Casa Blanca, con la Administración Obama, incluidas algunas conferencias sobre este asunto. Participaron tanto Barack Obama como su esposa, y el vicepresidente y su esposa también y se mostraron muy interesados. De hecho Michel Obama es una de las personas que aparece en mi último libro como ejemplo de persona que ha seguido mis consejos y, fruto de ello, por ejemplo consiguió que su marido, Barack Obama, cenara casi todos los días en casa con su familia, sobre todo cuando sus hijas eran pequeñas. Y esto, el hecho de que él cenara en casa regularmente, era parte del acuerdo al que había llegado el matrimonio. Es el modelo del cambio.

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