No es raro que la gente se bloquee ante la presencia del líder
No es raro que la gente se bloquee ante la presencia del líder - FOTOLIA

Siete situaciones en las que el jefe se debería callar

Lo mejor que puede hacer el jefe que quiere que su equipo crezca es preguntar a sus colaboradores qué harían ellos para resolver un problema

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El Centro de Estudios del Coaching (CEC) ha elaborado un análisis sobre el valor del silencio en la gestión de equipos. Miriam Ortiz de Zárate y José Manuel Sánchez, socios directores de la organización, hablan de una serie de situaciones en las que el liderazgo más efectivo consiste en "callarse y escuchar"."El silencio puede ser una herramienta muy útil cuando se trata de liderar a un equipo. Cuando el jefe permanece en silencio para escuchar a sus colaboradores o colegas les está dejando más espacio y facilitando su contribución al equipo", señala José Manuel Sánchez.

Por su parte, Miriam Ortiz de Zárate, añade: "La opinión del jefe siempre tiene mucho peso, y cuando la expresa puede condicionar a sus colaboradores, a los que les puede resultar difícil mostrar una opinión divergente. Por eso es conveniente que modere su participación".

1. De tareas a responsabilidades. Cuando se delega una responsabilidad es común que el colaborador intente convertir ese encargo en una lista de tareas y que le pida al jefe todo tipo de detalles sobre cómo realizarlas. Aunque sea tentador responder, el jefe ha de devolverle la pelota al colaborador, preguntarle cómo la realizaría él y... callarse. De ese silencio seguramente nacerá la auténtica delegación y, por añadidura, el crecimiento personal de quien asume la nueva responsabilidad.

2. Ante los problemas me cruzo de brazos. Al igual que sucede con las responsabilidades, los problemas son una oportunidad de oro para que los colaboradores muestren su valía. Por eso, en lugar de acudir corriendo a apagar el fuego y sacarse de la chistera la solución mágica, lo mejor que puede hacer el jefe que quiere que su equipo crezca es preguntar a sus colaboradores qué harían ellos para resolver esa incidencia y escuchar sus propuestas.

3. Jefes que imponen mucho. No es raro que la gente se bloquee ante la presencia del líder. Una situación que a menudo se resuelve simplemente dando un poco de aire al colaborador y algo de tiempo para pensar. Del silencio puede salir el espacio necesario para que el colaborador se ponga en marcha y pase del "no lo sé" a las respuestas. Un simple "seguro que se te ocurre algo" le tranquilizará, le hará sentirse respaldado y le ayudará a encontrar esas alternativas.

4. Reuniones con el cliente. En una reunión es muy habitual que el JEFE asuma el control y desplace al colaborador a un segundo plano. Incluso cuando es este quién maneja la cuenta y la interlocución habitual en el día a día. Es un grave error que hará que el cliente lea entre líneas que en caso de problemas ha de acudir al jefe.

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