El Canciller alemán Angela Merkel en un acto electoral en Quedlinburg.
El Canciller alemán Angela Merkel en un acto electoral en Quedlinburg. - REUTERS

La salud de hierro del motor de la industria europea

La apreciación del euro, que daña sus exportaciones, y el superávit de su cuenta corriente son el corsé a su crecimiento 

MADRIDActualizado:

Alemania celebra este domingo unas elecciones en las que, segun anticipan las encuestas y salvo sorpresa mayúscula, la canciller Ángela Merkel renovará su mandato. Sin embargo, se mantiene la incógita de con quién formará coalición: si optará por los liberales del FPD o por culaquier otra formación, de lo que dependerá en buena medida el futuro de las recientes propuestas franco-alemanas para reforzar el proyecto de la UE.

De lo que no cabe ninguna duda es que del futuro de Alemania depende en buena medida el del resto de Europa, incluida España. No podía ser menos tratándose del país más poblado de la UE y el más rico en términos de PIB. Una economía que sigue manteniendo el ritmo de crecimiento y, de paso, continúa siendo la locomotora que tira de la economía del resto de Europa. Valga el dato que desde que Angela Merkel es canciller, en 2005, la producción por hora trabajada ha subido un 7,3%.

Moscovici: «Alemania tiene que invertir más para hacer de efecto tractor del resto de Europa»

El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la economía germana señala que «el crecimiento económico se mantendrá sólido, lo que provocará una caída mayor de la tasa de paro que, unida a un mayor gasto público por parte del Gobierno y a los bajos tipos de interés provocarán un aumento de la inversión por parte de los hogares. En cuanto a las exportaciones, se beneficiarán de la fuert e demanda de Asia y de Estados Unidos pero se resentirá de la apreciación del euro frente al resto de divisas, que está lastrando las balanzas comerciales de los países más exportadores que tienen la divisa europea como moneda».

De este modo, «el previsto tirón de la demanda interna provocará un fuerte crecimiento de los ingresos públicos, de tal modo que el país continuará con superávit presupuestario. En cualquier caso, la política fiscal necesita destinar más fondos a paliar las debilidades que impiden un crecimiento económico inclusivo. Por ello se deberían destinar partidas extra a la formación de emigrantes, al cuidado de niños y a la extensión del horario en las escuelas primarias. Así, impuestos más bajos para las mujeres que quieren reintegrarse en el mundo laboral harían más atractivos sus empleos y por ende sus carreras».

«La política fiscal necesita destinar más fondos a paliar las debilidades que impiden un crecimiento económico inclusivo»

En la misma línea, la OCDE asegura, en un informe con tono casi de reprimenda, que «el número de trabajadores con salarios relativamente bajos ha aumentado, al mismo tiempo que ha caído la promoción de la mobilidad laboral pero la pobreza se mantiene en niveles relativamente bajos. Los elevados ahorros de los hogares, la baja inversión empresarial y la consolidación fiscal han contribuido al elevado superávit por cuenta corriente. Las reformas para suprimir barreras de entrada en actividades de servicios y la potenciación de las infraestructuras públicas reforzarían el nivel de inversión y reducirían de paso el elevado superávit por cuenta corriente».

Todo lo anterior, y sobre todo el elevado superávit por cuenta corriente, justifica que la OCDE limite a un 2% el crecimiento de la economía alemana para este año y para el próximo, fruto de un aumento previsto de la demanda interna de un 1,7% este año y un 2% el próximo en tasa interanual.

OCDE: «El crecimiento económico se mantendrá robusto en 2017 y en 2018 por la fortaleza de la demanda interna y del gasto público»

Esta organización multilateral asegura tajante en relación a Alemania que «el crecimiento económico se mantendrá robusto tanto en 2017 como en 2018 gracias a la fortaleza de la demanda interna y al aumento del gasto público, lo que se traducirá en la caída del paro y en aumento de la demanda de trabajadores, que supondrá alzas salariales por encima del crecimiento de la productividad. Todo lo anterior supondrá una subida de la inflación, también influida por por el alza de los precios del petróleo».

El factor euro

En materia de exportaciones, al margen del daño que le provoca la apreciación del euro destaca también que la demanda proveniente de China será inferior este año y el próximo a los registrados en los últimos ejercicios.

Una de las incógnitas que pueden acabar siendo positivas para la economía alemana proviene del Brexit. En el caso de que los negociadores de Bruselas y Londres no alcancen un acuerdo para una salida suave y negociada de los británicos de la Unión Europea, hay más que bastantes posibilidades de que parte del sector financiero que ahora opera desde la capital británica se mueva a la Euraopa continental y, en ese caso, la opción de Fráncfort, sede del BCE, gana muchos enteros frente a otras localizaciones como Luxemburgo o París, entre otras.

Desde la Comisión Europea su responasble de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha repetido en numerosas ocasiones que Alemania tiene que invertir más para hacer de efecto tracción para el resto de Europa. En este controvertido tema de índole interna ha llegado a participar incluso EE.UU. cuyo presidente Donald Trump llegó acusar a Alemania de usar al resto del bloque europeo para debilitar el euro y así favorecer sus exportaciones frente a los competidores. «Alemania está siendo muy injusta con EE.UU... es una especie de camino de una sola dirección», aseguró Trump al tabloide alemán «Bild» durante su primer viaje a Europa en calidad de presidente. Ni que decir tiene que el ambiente del primer encuentro entre Merkel y Trump fue gélido.