Sede de Caixabank en Cataluña - INÉS BAUCELLS / Vídeo: Una de las muchas empresas que ha sacado su sede social de Cataluña ha sido Caixabank

La presión de los fondos internacionales precipitó la salida de compañías

Gas Natural, junto a otra decena de firmas, abandona Cataluña mientras que Nissan, con planta en Barcelona, no concibe una secesión

Barcelona/ MadridActualizado:

Como una estampida, la empresa catalana se pone a cubierto. La posibilidad de que la próxima semana los partidos secesionistas declaren la independencia de manera unilateral está llevando a numerosas empresas y entidades financieras a trasladar su sede social fuera de la comunidad para blindar sus intereses y, en el caso de las cotizadas, atajar el durísimo castigo que algunas de ellas estaban sufriendo esta semana en bolsa.

De manera general, todas las compañías que ayer anunciaron movimientos en esa dirección vieron recompensada la decisión con alzas en su cotización. Banco Sabadell abrió el camino anunciando su salida de Cataluña el jueves, y ayer siguieron CaixaBank, Gas Natural y al menos una decena de firmas de tamaño medio o grande. Otras compañías, de un amplísimo abanico de sectores y tipologías, anunciaron que tomarán la decisión en los próximos días en función de los acontecimientos.

La multinacional energética, participada en un 24,42% por Criteria, convocó ayer por la tarde un consejo de administración extraordinario en el que, de manera unánime, se decidió que ante la «situación política y social que está viviendo las últimas semanas Cataluña y debido a la inseguridad jurídica que ello genera», la sede social de la compañía pasa de su flamante sede de Barcelona a las oficinas corporativas que tiene la firma en la avenida San Luis de Madrid, en lo que era la antigua sede de Fenosa. En su nota a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la compañía recalca que la decisión se adopta mientras «se mantenga esta situación», una «temporalidad» sobre la que insisten las fuentes finacieras consultadas por ABC. Quizás más que ninguna otra firma, a punto de cumplir 174 años enraizada en Cataluña, la decisión no ha sido plato de buen gusto en Gas Natural, forzada como el resto de compañías ha adoptar una decisión obligada por los acontecimientos políticos.

Presión internacional

Fuentes financieras señalan que la decisión se tomó de manera unánime en el consejo, pero que en la misma pesó mucho su estructura accionarial, con gran peso internacional. Además del 24% de Criteria, o el 20% de Repsol, el fondo estadounidense Global Infraestructure Partners (GIP) tiene un 20% de la compañía. Según fuentes financieras, la postura de GIP sobre la necesidad de dejar Cataluña fue rotunda. Del mismo modo, se apunta, las preguntas e indagaciones que de manera discreta han realizado en las últimas semanas las agencias de rating aconsejaban tomar una decisión que atajase cualquier duda.

La decisión de trasladar la sede social «no afecta a aquellas sociedades de su grupo que prestan sus servicios exclusivamente en Cataluña, y se adopta para mantener la operativa normal de la compañía y con el fin de proteger los intereses de la misma, sus clientes, empleados, acreedores y accionistas», apuntó la compañía al CNMV. Gas Natural, la primera compañía no financiera catalana en volumen de facturación, tiene presencia en unos 30 países. La firma mantiene en Barcelona sus servicios centrales, donde cuenta con unos 1.100 empleados.

«A la espera»

Según aseguran fuentes consultadas por ABC, en la decisión de Gas Natural, y en el resto de compañías, no ha pesado tanto la creencia de que la independencia de Cataluña sea una posibilidad real, como el periodo de inseguridad jurídica que implicaría la proclamación de la declaración unilateral, y la entrada en vigor, según la nueva «legalidad catalana», de la conocida como ley de Transitoriedad. «El escenario de una separación efectiva nadie lo contempla. El periodo de turbulencias que se abririría entre la proclamación de la independencia y la recuperación de la legalidad, se da por descontado», señalan fuentes financieras.

«Según los planes de ruptura, a partir de que el lunes o el martes se proclame la independencia, la Generalitat pasa a ser la máxima autoridad tributaria. ¿Qué debería hacer una empresa si le llega un requerimiento de la Generalitat?», se preguntan las mismas fuentes. Otro tanto sucede, por ejemplo, con la autoridad aduanera, un asunto no menor en una comunidad que es responsable del 25% de las exportaciones españolas.

Como señala a este diario un directivo de una multinacional extranjera con presencia en Barcelona, y que trabaja de manera habitual con la administración catalana, esta inseguridad es lo último que necesita la empresa. Aún sin haber decidido nada con respecto a la presencia en Cataluña de la compañía, la preocupación que les llega desde la sede central en Europa es total. «Los planes de contingencia están hechos. De momento, esperamos», apuntan confiando en lo que ayer parecía que era el inicio de cierta reculada y cuestionamiento de la unilateralidad por parte del independentismo.

Quienes también se encuentran en compás de espera son otros nombres clásicos del mapa empresarial catalán. Por volumen, sobresale la aseguradora Catalana Occidente, con sede en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), unas 1.600 oficinas y presencia en medio centenar de países. Siguiendo de cerca los acontecimientos políticos, la compañía está lista para tomar de «forma ágil» las medidas oportunas para «preservar los intereses de los clientes, trabajadores, mediadores y accionistas».

Por su peso industrial, el sector del automóbil es clave. Junto a los planes de contingencia en Seat -como explicó ayer ABC-, la preocupación en Nissan, con planta en la Zona Franca de Barcelona y unos 3.800 empleados, es enorme. El CEO del conglomeado Renault Nissan Mitsubishi, Carlos Ghosn, apuntó ayer desde París que siguen muy de cerca y con preocupación la crisis catalana. En un sector completamente globalizado, «ninguna región de estas caracterís- ticas», en alusión a Cataluña, puede funcionar de «manera autónoma», advirtió Ghosn.

Otros dos nombres significados de la empresa catalana que contemplan irse son Freixenet y Codorniu, líderes de un sector, el del cava, que lleva sufriendo desde hace años las consecuencias de la inestabilidad política, en este caso en forma de boicot. Al frente de Freixenet, José Luis Bonet, uno de los líderes empresariales que con más claridad se ha pronunciado contra el proceso soberanista, señaló ayer que en caso de indepedencia propondrá la salida de la comunidad. «No depende de mí, depende del consejo, pero desde luego yo lo propondré», afirmó Bonet en RNE.

Cumbre suspendida

Bonet es también presidente de la Cámara de Comercio de España, entidad que ayer confirmó que la Asociación de Cámaras Comercio e Industrias Europeas, Eurochambres, ha aplazado su asamblea anual y el foro económico que iba a celebrar en Barcelona entre el 25 y el 27 de octubre por la «inestabilidad» generada por los planes independentistas.

En paralelo a Freixenet, Codorniu -fundada en 1551, la empresa familiar más antigua de España- volvió a insistir en desvincularse del independentismo, movimiento al que, denunció, se le ha querido vincular. «Queremos repetir bien claro que nosotros no hacemos política, ni queremos, ni nos corresponde, porque para ello están las instituciones y los foros adecuados», apuntó la cavista en un comunicado. Codorniu, «por responsabilidad empresarial», dejará Cataluña si se produce la declaración unilateral.

Además de los citados Sabadell, CaixaBank, Gas Natural, quienes también se trasladan son Oryzon, Arquia Banca, Banca Mediolanum, Ballenoil, Service Point, Dogi, Eurona, Proclinic y Klockner. Anteriormente ya habían dejado Cataluña Grifols, Naturhouse o Derby Hoteles.