EFE

La oferta de un grupo alemán por hasta el 58% de Freixenet se pospone hasta el 21-D

Henkell deja «en barbecho» hasta enero su propuesta de compra de entre un 51 y un 58%

MadridActualizado:

Suma y sigue. Las consecuencias económicas tras el 1-O no tienen fin. Sobre todo, en Cataluña. A la incesante fuga de empresas instaladas en la región con destino a otras ciudades españolas -hasta ayer, 2.842-, se une el impacto en las cifras económicas de esta comunidad y en la paralización de inversiones. Una crisis de confianza, por cierto, que no solo afecta al inversor doméstico, sino también a los grandes inversores extranjeros, que han decidido paralizar operaciones corporativas en Cataluña a la espera de tener una mayor claridad. Y es precisamente lo que ha ocurrido con la oferta de compra de parte de Freixenet -entre un 51% y un 58% de su capital- por un grupo alemán, Henkell, propietario en España de Cavas Hill.

Según ha podido saber ABC, la oferta de Henkell -filial vinícola del gigante alemán Dr. Oekter-, que aún no es firme, se ha quedado ahora «en barbecho» por la deriva secesionista, y tras la aplicación del 155, «las negociaciones quedan a la espera de lo que salga de las urnas el próximo 21 de diciembre en Cataluña».

Oferta aún «no firme»

Fuentes financieras explicaron que el 100% de Freixenet está valorado en libros en 500 millones de euros, por lo que una posible oferta por poco más de la mitad de la empresa del cava rondaría entre los 200 y 260 millones en condiciones normales de mercado, si bien la incertidumbre política que vive Cataluña en estos momentos podría tirar a la baja de una oferta en firme. Por ello, dicen las fuentes, los propietarios de la firma catalana han decidido posponer la operación hasta ver los resultados de las elecciones catalanas, confiando en que «se apacigüen las aguas, y todo vuelva a la normalidad, al tiempo que la sede social de la compañía se mantenga en la región. Las negociaciones pues, se retomarían ya prácticamente en enero del año que viene.

Y es que según fuentes próximas al grupo comprador, éste puso en valor en su oferta -que aún no es firme- la pertenencia de Cataluña a la Unión Europea, hoy determinante para Freixenet y, por tanto, para cualquier grupo comprador, ya que exporta el 80% de su producción a más de 140 países de todo el mundo.

El arranque de las negociaciones entre ambas compañías se remontan a algo más de un año -en la primavera de 2016-, cuando Henkell presentó su primera oferta pero el fallecimiento de las hermanas Carmen y Pilar Ferrer Sala, hijas de los fundadores de la empresa, paralizó a partir de entonces, y en varios momentos, las conversaciones. Conversaciones, por cierto, que se complicaron por la división de opiniones entre las distintas ramas familiares de la compañía del cava.

Ahora bien, ya entonces la empresa alemana inició el proceso de una «due dilligence», por lo que en el caso de presentar una próxima oferta la operación no tardaría en materializarse.

En un primer momento, Henkell se ganó el apoyo del 29% de las acciones, propiedad de la familia Hevia Ferrer, a los que se sumó posteriormente la participación del 14,5% propiedad de los hermanos Eudaldo y Pedro Bonet. Año y medio después, también cuenta con el «sí» de otros miembros de ambas familias, con lo que tiene el apoyo total de los Hevia y los Bonet. En 2016, la oferta de la multinacional fracasó debido a la falta de consenso y el interés de los Ferrer -poseedores del 42% restante- en presentar una propuesta alternativa. De hecho, los Ferrer Noguer, liderados por el presidente de honor, José Ferrer, y su hijo Pedro, hasta hace nueve meses consejero delegado, no lograron reunir la financiación necesaria en las diversas tentativas de hacerse con el 100% de la empresa.