El 9% de las importaciones de Estados Unidos proceden de México.
El 9% de las importaciones de Estados Unidos proceden de México. - AFP

El Nafta, en un callejón sin salida

Impacto en México de la decisión de Trump de poner aranceles al acero y al aluminio

CORRESPONSAL EN MÉXICOActualizado:

México al fin le enseña los dientes a Estados Unidos. Si quieren guerra comercial, la tendrán. Así de clara es la postura de la patronal mexicana del acero, Canacero, que promete responder al presidente estadounidense, Donald Trump, con fuego y furia si el país latinoamericano no queda totalmente exento del arancel del 25% al acero y 10% aluminio importado que el líder de la primera potencia mundial aprobó el pasado jueves. Trump ha excluido a las importaciones mexicanas y canadienses de estos impuestos, pero la decisión no es definitiva.

«Canacero expresa su preocupación ante la sección 232 y espera acciones recíprocas e inmediatas por parte de nuestro gobierno en caso de confirmarse la inclusión de nuestro país en la medida», atiza un comunicado emitido por la organización. Así, el repique de los tambores de guerra comercial que anuncian los mexicanos se suma a los de la Unión Europea y China, quienes también han respondido a Estados Unidos con represalias si aplican un impuesto del 25% a su acero.

México y Canadá, por ahora, están temporalmente exentos del gravamen firmado por Trump el 8 de marzo y que entrará en vigor en 15 días. Sin embargo, más que un favor se trata de una bomba de tiempo, ya que Trump avisó de que la exclusión podría finalizar en caso de que se estanque la ya de por sí difícil renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, en inglés). Es decir, es una amenaza a los otros dos socios del Nafta de que si las negociaciones no van como el magnate-presidente quiere, el peso de su arancel al acero caerá sobre ellos.

El mercado del acero estadounidense es vital para los mexicanos. Aproximadamente el 9% de todas las importaciones que realiza Estados Unidos proviene de su vecino del sur, sin embargo, el 68% de las exportaciones de acero mexicanas van al vecino del norte, según estima la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (Anierm). Por ello, perder el actual acceso libre de aranceles a Estados Unidos sería un golpe letal para la industria siderúrgica azteca, el tercer mayor productor del mundo con una capacidad instalada de 29,5 millones de toneladas de acero crudo.

La justificación de la medida proteccionista con la que Estados Unidos se basa en una investigación del Departamento de Comercio que considera que el acero importado pone en peligro la seguridad nacional. Justamente la controvertida disposición 232 ha sido promovida por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, cuyos negocios han estado estrechamente ligados a la industria siderúrgica. Concretamente, Ross fundó en 2002 la acerera International Steel Group y la vendió en 2014 a Mittal Steel Company en 2014 por unos 2.000 millones de dólares en efectivo, lo que siembra la duda sobre hasta qué punto busca realmente proteger la industria nacional o beneficiar a sus colegas.

De cualquier modo, la decisión proteccionista de Trump, con la que espera presionar la balanza del Nafta a su favor, llega pocos días después de que México, Canadá y Estados Unidos no lograran, una vez más, avanzar significativamente en la séptima ronda de las negociaciones. Para tener una idea de lo lento que va el calendario, los negociadores tan sólo han conseguido en aproximadamente siete meses de reuniones cerrar seis de los treinta capítulos que han de abordar. Visto de otro modo, llevan tan sólo completados un 20% de los temas a negociar, por lo que el arancel al acero aprobado por Trump manda un claro mensaje México y Canadá sobre el futuro del Nafta: o a su manera, o cartera.