Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, ha calificado de «indispensable» la posible creación de un ejército catalán - EFE/ Vídeo: ATLAS

La millonaria factura que supondría crear un Estado catalán

La independencia no solo supondría la caída del PIB catalán, el aumento de la deuda y la caída de las exportaciones; también lastraría a la imagen internacional de la región

MadridActualizado:

Los dirigentes independentistas han repetido una y otra vez que Cataluña sería una nación próspera y rica. Durante los últimos años, sin embargo, varias estadísticas oficiales (tanto del Gobierno central como de la propia Generalitat) han desmontado este mito, demostrando no solo que la economía catalana sufriría económicamente con la independencia, sino que el coste de crear un nuevo Estado sería inabarcable.

El PIB catalán sería el primero en «pagar» la desconexión. El ministro de Economía, Luis de Guindos, advirtió de que podría caer hasta un 30% si el «procéss» tiene éxito. El director de Estudios y Proyectos del Centro de Predicción Económica (Ceprede), Juan José Méndez, añade que la «normalización» de la economía catalana no se produciría hasta 2025.

El saldo exterior también se vería afectado. Méndez señala que el superávit comercial actual de Cataluña respecto al resto de España es de 4.500 millones. La constitución de un nuevo estado «lastraría» esta cifra porque las exportaciones a otras comunidades, según el experto, caerían entre un 30 y un 40% a corto plazo.

Junto a las ventas al resto de España, Méndez advierte de la salida de empresas y el incremento de la prima de riesgo como los otros principales «costes» de la independencia a corto plazo. Según los datos de Ceprede, los sectores más perjudicados serían el químico (44% de la producción total española se realiza en Cataluña), el textil (34% de la producción) y la edición gráfica (29%).

A estas pérdidas habría que sumar el coste generado exclusivamente por la creación de un nuevo Estado. Y es que aunque Cataluña ha creado un buen número de instituciones en los últimos años, su administración no es hoy en día ni mucho menos comparable a la de un país como España.

En los Presupuestos catalanes de 2017, la partida destinada a los gastos de la Agencia Tributaria fue de 93.325.728 euros. Si esta institución asumiera el control de todos los tributos en Cataluña y no se ciñiera a unos cuantos como hace en la actualidad, su presupuesto tendría que crecer notablemente.

Para empezar, Cataluña debería incrementar notablemente el número de personal. Según los cálculos de la asociación de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), Cataluña necesitaría contratar 4.234 efectivos más para hacer frente a sus nuevas funciones. Actualmente la Agencia Tributaria catalana cuenta con cerca de 300 empleados.

Defensa y presencia internacional

Otra competencia cuyo gasto tendría que asumir el nuevo Ejecutivo es la del área de Defensa. El propio presidente de la Generalitat ha abordado esta cuestión, calificando de «indispensable» un futuro ejército catalán. En el libro «Política de defensa i Estat propi», elaborado por personas próximos a la Generalitat, se señala que este supuesto ejército debería contar con unos 26.000 hombres.

Respecto al coste del mismo, la OTAN tiene fijado que sus estados miembros deben destinar, al menos, un 2% de su PIB a Defensa. Pese a ello, muchos países cuentan con una inversión menor en estas competencias, como España. El PIB de Cataluña ronda los 211.915 millones de euros según el Instituto Nacional de Estadística (INE), por lo que si decidiera cumplir con la norma de la OTAN, su ejército costaría unos 4.220millones de euros.

A nivel exterior, Cataluña debería instensificar (aún más) sus gastos en delegaciones. En los Presupuestos de este año venía contemplada una partida de 6,5 millones de euros a las «delegaciones, oficinas y misiones exteriores». Si bien es cierto que el Gobierno catalán ha invertido una buena parte de su patrimonio a la apertura de nuevas «embajadas» en varios países, la independencia también multiplicaría este gasto.

Precisamente la imagen internacional es señalada por el director de estudios de Ceprede como uno de los gastos más destacables para un hipotético Estado catalán. No a nivel cuantitativo, sino cualitativo. «La independencia tendría un impacto intangible relevante y podría causar un sesgo negativo para la imagen internacional de Cataluña», sostiene Méndez.