La sentencia ve razonable que el consumidor no quiera aceptar la reparación de Volkswagen
La sentencia ve razonable que el consumidor no quiera aceptar la reparación de Volkswagen - REUTERS

Un juez condena a Volkswagen a indemnizar a un afectado por el fraude por primera vez en España

La sentencia obliga a la compañía a resarcir con 5.006 euros al denunciante por la manipulación del software del vehículo

MADRIDActualizado:

Primera sentencia en España contra Volkswagen por el «dieselgate». El juzgado de primera instancia número 12 de Valladolid ha obligado a Volkswagen Valladolid y Volkswagen Audi España a abonar 5.006,5 euros a un afectado, que adquirió en 2013 un Audi modelo Q5 por valor de 50.065 euros en un concesionario de la marca en Valladolid, por la instalación del «software» ilegal por la que se manipulan los datos de emisiones contaminantes de los vehículos diésel.

El importe de la indemnización se deriva, tal y como indica la sentencia, por la «infracción de los deberes de buena fe y la pérdida de confianza en el consumidor, bienes jurídicos de difícil cuantificación, dada su naturaleza intangible». La sentencia, sobre la que previsiblemente la compañía automovilística recurrirá ante la Audiencia Provincial, se produce después de que se hayan sucedido cinco resoluciones en distintas instancias judiciales de España en las que los jueces daban la razón a Volkswagen.

El abogado Carlos Martín Soria, del despacho Vidau Abogados, fue el encargado de llevar a cabo la dirección técnica de la reclamación. Según indica este bufete en un comunicado, Volkswagen «se opuso radicalmente a las pretensiones del demandante» invocando las resoluciones anteriores en las que se habían desestimado las reclamaciones de los afectados.

El propietario del Audi Q5 Quattro 177 Cv S-Tronic exigía, en la denuncia, que Volkswagen le entregara un vehículo de «iguales características» o de «categoría superior» y, si no, que se reparara para «resarcir al actor los daños y perjuicios sufridos». El magistrado ve «acreditado que el grupo Volkswagen instaló un software para burlar el control de tales emisiones de partículas en el trámite de homologación, y esa conducta infringe, a criterio de este juzgador, los deberes de buena fe en el cumplimiento de las obligaciones que le son propias como vendedora del producto, y afecta a la confianza del consumidor, por el engaño a las autoridades de control y al público en general».

La resolución reconoce como «razonable» que el afectado no esté dispuesto a aceptar la reparación de Volkswagen, dado que desconoce si afectará a las prestaciones del vehículo. En este sentido, el juez se refiere a un informe pericial aportado junto a la demanda en el que se subraya que se «desconoce en qué pueden consistir las actuaciones que el grupo Volkswagen ha ofrecido a los perjudicados».

Los dos peritos indican que al afectar al «software» del coche no «consisten propiamente en una reparación, sino que constituyen una verdadera modificación del motor, lo que implicará una disminución en el rendimiento del motor/potencia y/o aumento del consumo de gasoil, acortando la duración del filtro de gases».

El juez indica que el demandante puede circular por España y Europa con un coche considerado apto para el fin por el que fueron adquiridos y queda acreditado que «el Grupo Volkswagen instaló un software para burlar el control de las emisiones de partículas en el trámite de homologación».

Bruselas recrimina a VW que no dé compensación

Mientras tanto, el vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovics recriminó al grupo Volkswagen que no ofrezca compensación en Europa, a diferencia de lo que sucederá en Estados Unidos por el fraude en las emisiones diésel. «Creo que la industria europea del automóvil debería cuidar de los consumidores europeos», recalcó Sefcovic en una rueda de prensa en Bruselas, en donde ha criticado las «diferencias» en el trato ofrecido a los clientes europeos y norteamericanos.«No es una buena forma que en Estados Unidos obtengas una compensación y en la Unión Europea una disculpa», insistió.